Relato realista 13/14 : ¡CREE EN LA MALA SUERTE !

ESQUEMA

Lugar

Asturias

Tiempo

Hace tres años

Sucesos:

1º Me empieza la mala suerte por cruzarme con un gato negro.

2º Un señor pega a mi perro.

3º Voy a coger cangrejos, me tuerzo el tobillo un amigo me ayuda y me corta con un cuchillo sin querer.

4º Voy al hospital, me he fisurado el hueso del tobillo.

5º Tengo que reposar y me pica una avispa.

Situación final – acaban mal y antes de tiempo las vacaciones.

Punto de vista

Externo.

Escritura

Tercera persona.

Asunto central

La mala suerte.

Personajes:

Protagonista – yo.

Antagonista – mala suerte.

Secundarios – mi perro y un amigo.

RELATO REALISTA

Érase una vez un niño llamado Iván, que iba de viaje en el autobús con sus padres hacia Asturias, a pasar las vacaciones cuando se le cruzó un gato negro, por lo que el autobús tuvo que frenar de golpe. Los viajeros se llevaron un gran susto e Iván se preguntó:

– ¿Esto querrá decir que tendremos mala suerte en nuestras vacaciones?

Y él mismo quiso convencerse de lo contrario pensando que habría sido casualidad.

Cuando llevaban varios días de vacaciones en esas bonitas playas , Iván recordó el gato que se cruzó en el viaje y se dijo:

– ¡Qué tontería es esa de la mala suerte!

Según acababa de pensar eso vio cómo un señor estaba pegando al perro del chico con la cachaba, porque este se había atrevido a olerle y el señor odiaba a los perros. Iván salió corriendo a parar al señor  y este se puso a regañar al chico por no llevar al animal atado. Por más que Iván intentó explicarle al señor que su perro era muy bueno y solo quería jugar, este no le escuchaba. Iván se marchó lejos de allí.

Al día siguiente, Iván fue con su padre y un amigo a las rocas de la playa a coger cangrejos, saltó de una roca a otra y se torció un pie. Como no podía caminar, su amigo le fue a coger en brazos con la mala suerte que Iván se cortó con el cuchillo que el amigo llevaba en su bolsillo para coger los cangrejos.

Al día siguiente, su pie estaba tan hinchado y negro que los padres de Iván decidieron llevarle al hospital más cercano, donde les dijeron que se había hecho una fisura en un hueso y tenían que escayolarle.

A la mañana siguiente Iván estaba en reposo sentado el porche del bungalow, cuando sintió un picotazo en la espalda. Al pasar su mano por la espalda, vio cómo una avispa caía al suelo y aún notando como le seguía pinchando, él mismo se quitó el aguijón de la avispa, que seguía clavado en su carne. Iván se puso a gritar diciendo:

– ¡Papá, mamá quiero volver a casa ya!

Publicado el diciembre 21, 2013 en Hemeroteca 13-14 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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