Antonio y la isla

Antonio jugaba tranquilo en su casa situada en el borde de un acantilado, su madre, la Señora González bajaba las escaleras hasta donde estaba Antonio:

-Antonio, sal a jugar a la calle.- No tuvo más remedio y salió sin su balón a la pista que había al lado de su casa. 30 min más tarde, un hombre vestido de negro con una capucha que le tapaba el rostro. El hombre se acercó a Antonio y sacó un machete y le golpeó la cabeza para que cayera al suelo inconsciente y el hombre lo llevó a rastras.

Cuando Antonio se despertó, y recuperó la consciencia, se encontró en una habitación con las paredes de color marrón, dio sus primeros pasos y se fijó que el suelo crujía, después oyó unos pasos que se acercaban a la habitación, era el hombre con la capucha que después se la quitó:

¿Quién eres?- preguntó Antonio

Soy Simón y te he traido aquí porque quiero tenerte como reen , la policía me persigue.- Después el h0mbre se marchó. Cuando era de noche, Antonio planeó escaparse de aquella isla. Pero cuando salió por la ventana de aquel lugar unos foco lo iluminaron y de repente apareció el hombre encapuchado que lo llevó otra vez a su habitación. Antonio, lamentado, se acostó en la cama boca arriba y se fijó que en el techo se ocultaba como un conducto del aire, y sin pensárselo dos veces cogió las escaleras que se apoyaban en la pared y escaló hasta llegar al conducto.

Después de estar un buen desplazándose entre varios conductos llegó a uno donde había un haz de luz, Antonio caminó hasta él y vio como muchas personas encarceladas estaban sentadas atadas por unas cuerdas. Antonio lo abrió y les avisó a todos de que le siguieran. Antonio los condujo hasta su habitación    y les propuso un plan para poder escapar.

Por la noche 3 personas salieron de la habitación intentando distraer a los guardias y poder despejar el camino que después otras 3 personas aprovecharían para poder ir a la torre de control y desactivar las alarmas y quitar a los guardias de allí, una vez hecho esto, Antonio se escapó y fue a avisar a la policía, las personas huían de los guardias hasta que los burlaron entrando en una cueva bastante pequeña. Cuando se dispusieron a salir uno de los guardias los pilló, pero ya era demasiado tarde porque la policía apareció en ese momento y los detuvo a todos. Antonio volvió a su casa en el coche de la policía y fue feliz (demomento).

Publicado el marzo 26, 2014 en Hemeroteca 13-14 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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