En lo simple reside lo bello

Mauro paseaba cada noche por el Retiro buscando a algún incauto que creyese en la magia y se dejase timar sin saberlo mediante los trucos más simples jamás vistos. Mauro, o como él se hacía llamar en la prensa “El incauto tramposo” porque este era el truco que más realizaba para engañar, alucinar y por supuesto, robar. Cierta noche de invierno, cuando las calles en nocturnidad se veían en un vacío casi absoluto, Mauro encontró una presa aparentemente fácil, un “pringado” en toda regla, que caminaba solo chocó de frente con Mauro. Mauro ayudó al hombre a levantarse, y sin ninguna palabra más sacó unas cartas, las mezcló e hizo un ademán al hombre para que eligiese una carta; el hombre cogió una carta gustoso, Mauro tran unos momentos pronunció en tono pausado y en voz baja, tímido y picaresco:

– Rey de diamantes.

– Se ha equivocado, el rey es una carta demasiado alta, compleja y adornada, y debería aprender que en lo simple reside lo bello.- Respondió con tono pausado, sutil y misericordioso, ya que en la cara de Mauro se podía leer un estado de miedo, terror e incredulidad porque nunca había fallado en sus “juegos de niños” como él lo llamaba.

– Es imposi..

– Es más posible que falles mientras te roban que mientras robas.- El hombre se desvaneció entre las sombras.

Mauro se acercó a la calle Baldomero Villegas, llamó a un timbre en el que se leía 1ºA, yo le contesté.

-Mauro, viejo amigo, sube.- Abrí la puerta, subió las escaleras y se adentró en mi casa an rápido como un conejo entra en su madriguera cuando lo persigue un lobo.- ¡Bienvenido, Mauro! ¿Qué te trae por aquí?

– ¿Cómo es posible que aquel hombre tan idiota haya conseguido evitar mis engaños?

-Yo lo escribí.

-¿Estás loco? Mi fama caerá en picado por tu culpa, ya nadie me temerá.

-Nadie te teme Mauro, ya que eres un personaje ficticio.

-¡Mientes!

-Yo elijo tu destino, tus pasos, tu vida, tus sentimientos y pensamientos, y elijo quién te gana.

-¡Eso no es cierto! Soy el dueño de mi destino.

– Corrijo: Soy el dueño de tu destino. Vives en un sueño que yo creo con mis palabras, yo lo escribo y lo borro a mi gusto, recuerda, yo soy el que guía tus pasos.

– No estoy tan seguro.

– Adiós, Mauro, regresa al mundo de ficción del que has salido.- Y polvo brotó por el aire, Mauro regresó a su mundo pero volverá, o quizás no, El Incauto Tramposo es impredecible.

Publicado el abril 1, 2014 en Hemeroteca 13-14 y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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