Los tres hermanos en la escuela.

Hace no mucho tiempo, tres hermanos llamados Lucas, Marcos y Rodrigo que vivían en las Vegas. Se apuntaron a una escuela privada, donde los alumnos eran muy listos y avanzados, si no estudiabas y llevabas los estudios al tiempo, te echaban. Lucas era el más trabajador y el que más tiempo dedicaba a la tarea y el estudio diario; en cambio Marcos estudiaba lo justo para sacar buena nota en los exámenes y luego olvidar todo; y Rodrigo era el más vago y siempre lo dejaba todo para última hora.

Un día de mayo el profesor llegó a clase más serio de lo normal, todos los alumnos de la clase sospechaban que pasaba algo. Cuando el profesor dio la noticia de que iban a hacerse unos exámenes en junio en el colegio para echar a algunos alumnos y meter a otros más listos, todos se asustaron excepto los hermanos. Quedaba apenas un mes para hacer los exámenes, cuando Lucas se puso a estudiar y prepararse, mientras tanto Marcos y Rodrigo se reían porque decían que era muy tonto por estudiar tan pronto. Marcos empezó a estudiar una semana o dos antes del examen, justo para aprender y olvidar todo al salir del examen. Y Rodrigo como hacia siempre, se puso a estudiar cinco días antes.

Cuando llegó el día del examen, todos estaban nerviosos con los libros en la mano y esperando que tocase el timbre para hacer el examen ya y quitárselo de encima, para ellos era un examen muy importante, porque a ningún padre le hace gracia que echen a su hijo de un colegio por no estudiar lo suficiente.

Los resultados de los exámenes llegarían a casa dos meses después, ya que tenían que corregirlos y era un gran trabajo. Marcos y Rodrigo estaban preocupados porque no les salió muy bien el examen y pensaban que iban a suspender y les echarían del colegio.

Dos meses después cuando llegaron las pruebas llegó la noticia de que Marcos y Rodrigo no habían pasado la prueba, pero que si se comprometían a estudiar más en el curso siguiente, podían tener la oportunidad de entrar, pero para demostrar que se iban a esforzar debían hacer un examen a principios de septiembre. Marcos y Rodrigo no querían fallar a sus padres y entonces pidieron la ayuda de Lucas. Lucas primero les dijo que no, porque primero se ellos se  reían de él por estudiar mucho para el examen, pero como Lucas no era malo sabía que tenía que ayudarles. Todos los días por la mañana estudiaban un poco para llevar al día la lección y que luego no tuvieran que estudiar a todo correr. Cuando llegó el examen, Marcos y Rodrigo estaban muy preparados y con ganas de demostrar que podían hacerlo.

Cuando llegaron los resultados de los exámenes, todo fueron noticias buenas. ¡Habían aprobado! Ese curso no dejaron de estudiar ni un día y aprendieron que hay que estudiar todos los días.

 

Publicado el junio 19, 2014 en Hemeroteca 13-14 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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