Más allá de los Alpes.

Hace más de 50 años, en un pequeño pueblo de los Alpes, vivía una familia humilde, con tan solo 5 miembros de la familia: el abuelo, la abuela, el padre, la madre y una niña de 12 años. Los padres y la hija tenían que trabajar mucho tiempo en el campo para poder vender cada sábado en el mercado todo lo que conseguían de su granja. El abuelo estaba enfermo, así que no podían permitirse mucho tiempo libre. Si no estaban en la parte de la cuadra, estaban en el huerto, y si no tejiendo ropa para poder vender y llamar a un médico que puediera ayudar al abuelo.

Un sábado, fueron al mercado como hacían normalmente. Hicieron muchas ventas, lo necesario para poder comprar pienso para los animales y alguna que otra cosa que les urgiera muchísimo a ellos, ya que no se podían permitir mucho, porque la mitad de las ganancias iban a una hucha para el médico que ayudaría al abuelo. Pero lamentablemente ese sábado no era un sábado como otro cualquiera. Habían ganado lo suficiente como para poder llamar a un doctor y que ayudase al abuelo.

Cuando llegaron, por sorpresa. ¡Los animales y las cosechas habían sido robadas por un ladrón!

-¿Qué hacemos ahora? -Dijo la niña.

-¡Tendremos que ir a donde la policía y que busque al ladrón! – Exclamó el padre.

-No podemos permitirnos el lujo de comprar animales, tendríamos que coger dinero para el médico para poder comprar los suficientes animales.- Comentó la madre.

Cuando el padre fue en una vieja bicicleta a la comisaría, los policías le dijeron que ya habían llegado más quejas sobre robos de ese tipo. ¡El pueblo realmente estaba en peligro!

Esa misma semana estuvieron de búsqueda constante y los policías decidieron buscar por el monte, quizás el ladrón había soltado a los animales en un prado abandonado. Cuando llegaron no había nada, así que decidieron bajar el monte hasta llegar a un faro con extensos campos de cultivo.

Para sorpresa de todos, ¡allí estaban los animales! Sería un alivio para muchos ciudadanos ya que los animales no son nada baratos.

Cuando volvieron los animales a casa, decidieron llamar a un médico. El médico recetó unos medicamentos al abuelo y volvió a estar como nuevo. Además les sobró un poco de dinero y se permitieron el lujo de comprarse una bicicleta nueva, por si había otra amenaza de algún tipo, no correr el riesgo de que se averiara en mitad del camino.

Publicado el junio 26, 2014 en Hemeroteca 13-14 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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