Noticuento: Dorobo

Hace no mucho tiempo, en el pueblo africano de Dorobo, todos los habitantes se reunieron para hablar sobre los problemas que tenía el pueblo. Este pueblo, era agricultor y ganadero. Tras los problemas de falta de dinero, decidieron ir andando a otros pueblo para comerciar, así que los hombres entre 20 y 40 años deberían hacer el viaje. Tras dos años comerciando, tuvieron que volverse a sus tierras, ya que solamente tenían los productos necesarios para sobrevivir durante la vuelta a su pueblo.

Cuando atravesaron los muros que separaban a Dorobo de los demás pueblos, vieron que el pueblo estaba muy destrozado y con pocos productos y campos para sobrevivir. Todos se preguntaron qué había ocurrido y si sus familias estaban a salvo. Sin esperar, echaron a correr a sus hogares. Se encontraron con sus familias, tristes y con aspecto desagradable. Los habitantes que fueron a comerciar, finalmente averiguaron que pueblos enemigos vieron que el pueblo estaba indefenso, y decidieron atacarles.

Tras esa tragedia, tuvieron que tomar medidas, y esta vez no podían fallar. Tras meses intentando levantar el pueblo con el dinero que ganaron durante aquel viaje de comercio y poco más de lo que ganaron después, vieron que eso no servía para aguantar en aquel pueblo. Finalmente tomaron la decisión de saltar el muro que separa a África del territorio español. Tras la aprobación de todos los ciudadanos, algunos ciudadanos, los que más forma para trabajar tenían, se pusieron camino a Melilla, para conseguir trabajo.

Después de unos días caminando, se encontraron con la esperada valla que querían ver hace días. Era más grande de lo que esperaban, pero no se podían rendir, así que pusieron a saltar y escalar el muro. Cuando los policías se dieron cuenta de que unos intrusos estaban escalando el muro, intervinieron y cortaron el paso, pero solo pudieron echar a unos cuantos, mientras que el resto estuvieron días subidos en lo alto del muro. Fueron unos días muy duros ya que hacía mal tiempo, y no tenían comida ni bebida, pero no querían rendirse porque si volvían a fallar, sería una decepción y unos malos tiempos para el pueblo. Durante uno de los despistes de los policías, aprovecharon para saltar y entrar en Melilla. Los que pasaron, comenzaron a trabajar y mandar dinero al pueblo, por lo que el pueblo se engrandeció.

 

Publicado el junio 29, 2014 en Hemeroteca 13-14 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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