Un vuelo movido

Hace unos 5 años yo, Héctor Cruz, especialista en pilotaje de aviones de carga, con destino a New York, EEUU, hice un vuelo rutinario. A mitad de camino, sobrevolando el Atlántico, un pájaro se introdujo en un motor derecho, caía a toda velocidad, bajé al compartimento de carga y cogí lo siguiente: un paracaídas, una pistola de bengalas y una mochila.

Me tire pero el paracaídas no se abría, caía a toda velocidad acía el Océano y de repente se abrió el paracaídas. Aterricé en un árbol a unos 13 metros de altura, divisé una liana, me agarré y bajé como los bomberos. Cuando me adentré en la isla, encontré un cartel que ponía:

“ISLA CRUCES”. Miré en el mapa y no venía pero me estrellé en el Océano Atlántico.

Pasados tres meses allí, oí un helicóptero, hice un fuego con goma para que hiciese humo negro y esperé.

Publicado el diciembre 12, 2014 en Hemeroteca 15-16 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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