EN EL PORTILLO

Un día de verano estaba con mis padres en mi casa. Era un día espléndido y le pedí a mi padre ir al Portillo, donde mis abuelos. Cuando llegamos, fui  a ver a Nico, una perrita muy mona, pero no la encontré y me puse triste. Cuando fueron pasando los días e iba al Portillo no aparecía y me ponía cada vez más triste. Pero estaba Elvis, un joven perro negro y marrón. Pasaba el rato con él, con mi hermana, de un año menor, Yanire, y con mi primo Álvaro que tiene mi edad. Seguía pasando el tiempo y yo no estaba bien.

Un domingo, fuimos otra vez al Portillo y mi primo me estaba esperando. Él estaba muy contento y creía que había pasado algo bueno. Nos dijo a mí y a mi hermana que le siguiéramos hasta un garaje deprisa. Era un cachorro de perrito muy mono, mi primo me dijo que le había llamado Simba y detrás estaba Nico. Me puse muy emocionada. Cuando pasaba el tiempo los tres, yo, Yanire y Álvaro siempre íbamos al Portillo para jugar con Simba, Nico y Elvis. Cuando Simba iba creciendo pasabamos todos un día maravilloso.

Publicado el diciembre 15, 2014 en Hemeroteca 15-16 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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