La Regenta

[…] Ana volvió a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba náuseas. Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo.

Pero que se ha creído este personaje, que puede hacer lo que le dé la gana, pase que todo el pueblo haya pasado de ella como si fuese un perro, y que su marido haya muerto, pero no por ello iba a estar tan desesperada como para dejarse besar por alguien que parece un “sapo”. Además de todo esto, lo hizo a traición, estaba claro que si se lo propone le arrea un guantazo que se le quita la tontería de por vida. Y espera que no  haya cogido alguna enfermedad, y se ponga peor de lo que ya  está, porque lo mismo no se ha lavado los dientes en su vida, quizás no sepa ni lo que es lavarse los dientes con un cepillo, y el resto del cuerpo más de lo mismo. Y qué piensa hacer ella, está claro que no podría seguir así, con esta ya ha tocado fondo, pero tiene que levantar la cabeza y recuperarse de una vez, o si no le pasaría factura.

Publicado el diciembre 15, 2014 en Hemeroteca 15-16 y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: