La Regenta

Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo. La Regenta cuando se percató de quién la había besado se desmayó del susto, ella estaba tirada en el suelo, pero que se había creído este sinvergüenza, que la podía besar, no tiene pocos problemas como para que venga este sucio y asqueroso y la bese, que si lo hubiera hecho por ejemplo Don Álvaro, un chico apuesto, inteligente, educado, vamos, un chico ideal sí que se hubiera dejado, pero que la bese Celedonio, eso no se lo consiento de ninguna manera, además lo que más la ha sorprendido es que la haya besado a pesar de todo lo ocurrido, ojalá todo aquello solo hubiera sido un sueño, un producto de su imaginación, pero lo dudo ya que si hubiera sido todo aquello un sueño, no hubiera estado Celedonio y, si hubiera estado, en todo caso hubiera sido una pesadilla de la que se hubiera despertado del susto. La Regenta se despertó y se encontró en una cama y al lado se encontraba Celedonio.

 

Publicado el diciembre 29, 2014 en Hemeroteca 15-16 y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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