El Unamuno de Rebeca

Tomás intentó besar a Rocío, pero ella antes de que él la llegara a tocar le dio un tortazo.

-Disculpa, ¿por qué voy a darle un tortazo si le quiero?-dijo Rocío.

-Porque es mi historia y la cuento como yo quiero, además eres producto de mi imaginación, y escribo lo que quiero.

-Pero ¿cómo voy a ser producto de tu imaginación si estoy hablando contigo?

Al oír esas palabras, ella se quedó sin habla, como si las palabras que Rocio la había dicho, la hubieran clavado un cuchillo en el estómago. Pero al fin recobró el aliento y dijo así:

-No sé porque te estoy haciendo caso, al fin y al cabo puedo borrarte y hacer una Rocío nueva.

-¿No creerás en serio que te podrás librar de mí tan fácilmente?

-Pues la verdad es que sí que lo creo.

Publicado el abril 10, 2015 en Hemeroteca 15-16 y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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