El flautista de Hamelin

Érase una vez en un edificio muy grande que  estaba infectado de pollos, tuvieron que llamar a un clarinetista para que tocase y se fueran  los pollos del edificio. El clarinetista estaba tocando pero los pollos no le hacían caso, el clarinetista se tuvo que ir porque no lo conseguía. Después tuvieron que llamar a un batería, pero el batería seguía tocando y nada tampoco le hacían ni caso, al final  se tuvo que ir. Llamaron a más músicos pero no lo conseguían estaban en el edificio el clarinetista y el batería y se oía llorar a bebés en el ascensor porque se habían quedado atrapados y estuvieron un rato para intentar rescatarlos. El clarinetista y el batería  consiguieron rescatarlos y un señor mayor que subía por la escaleras tuvo una idea, dijo:

– Pues ya que estáis hay que intentar llevarse a los pollos.

El clarinetista, el batería y los bebés llorando se estaban llevando los pollos y al final lo consiguieron, pero quedaron dentro ocho pollos y cada vecino cogió uno, lo cocinaron y se los comieron, pagaron a los músicos  y los vecinos se llevaron un pollo y todos felices.

 


Publicado el julio 9, 2016 en Hemeroteca 15-16 y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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