Cantar de Gesta

En el atardecer de aquel frío y húmedo otoño

Cabalgaba un desenfrenado y elegante caballero

El cuál no portaba ni una capa ni un sombrero

Sino más bien una brillante armadura

Y marchaba mientras al alba salía la luna

Repentinamente sonó un fortísimo grito

Procedía de un sendero cerca del lago menor

Allí una bella e indefensa damisela con pavor

Rogaba y clamaba ayuda, pedía auxilio

La atacaban y robaban esa tarde unos horribles ladrones

Robaban sus joyas esos horribles ladrones en esa tarde

Llegaba el caballero blandiendo su espada

Salvaba a la dama, la cuál llorando decía sin cesar

-Gracias mi caballero, sin vos no me hubiera salvado

Mirándose a los ojos susurrándole suavemente al oído

-Escapémonos mi señora a un lugar desconocido

-Oh mi noble señor agradecida está una servidora

Pues de esta manera nos escapamos ahora

Los dos hacia el más allá habían cabalgado

Y este Cantar de Gesta al fin ha terminado.

 

Publicado el diciembre 19, 2016 en Libro de 3ºB y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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