Samuel y su familia

Había una vez, un niño que se llamaba Samuel. Samuel era un niño muy pobre que vagaba por todo el mundo, en busca de un hogar. Samuel vestía con un pantalón vaquero, que estaba un poco roto, una camisa blanca y azul, y unos zapatos que le regaló su padre. Él era muy simpático y amable, y cuando tenía un sueño, hacía lo imposible por conseguirlo. Samuel iba siempre buen acompañado, de su perra Luna. Cuando Samuel era pequeño, sus padres adoptaron a Luna, y desde entonces, no se separa de ella.

Un día, iba paseando por la calle con su perra Luna, y se encontró con un niño y su padre. La ropa del padre parecía tener muchos años, porque estaba bastante roída. Llevaba un camiseta azul con tres agujeros, un pantalón de pana, y unos botines de cuero negro. El niño vestía con ropas más nuevas; unos pantalones vaqueros, una camiseta negra y blanca, unas botas marrones, unos guantes y un gorro con un pompón. Parecían tan perdidos como él. Entonces les preguntó:

-Hola, ¿Os habéis perdido?

-No,- Le contestó el padre- es que no tenemos un hogar fijo.

– ¿Es qué sois vagabundos?- Les preguntó Samuel.

-Sí, pero ahora mismo no tenemos dinero suficiente para alquilar una casa- Le contestó el hijo.

-¿Y no tenéis dinero suficiente para comprar un coche de segunda mano?- Dijo Samuel.

-¿Cuánto dinero costaría un coche de esos?- Le preguntó el padre.

-Unos 230 euros, más o menos.- Dijo Samuel.

-Entonces sí tenemos dinero suficiente, ¿no?- Dijo el hijo- con ese coche podríamos ir a todos los sitios que queramos sin cansarnos tanto.

Al día siguiente fueron todos a una tienda de coches de segunda mano. Había coches de todo tipo: altos, bajos, alargados…

El que más les llamó la atención fue un coche azul marino con unos focos súper grandes, y unas llantas brillantes. Fueron a recepción a preguntar cuanto costaba aquel coche:

-Aquel coche vale 290 euros.- Les dijo el recepcionista.

Estuvieron hablando un buen rato sobre aquel coche. Hasta que por fin, se decidieron:

-¿Nos puedes dar aquel coche de allí?, porfabor.- Dijo al fin el padre.

Los tres entraron al coche. Era muy elegante; tenia un volante negro, los asientos eran de cuero, tenia un maletero muy espacioso… Para ellos era un coche de lujo.

-¿Y ahora, dónde vamos?- Preguntó el hijo.

-Donde vosotros queráis.-Dijo el padre.

Desde ese momento, los tres vagabundos iniciaron grandes aventuras.

Publicado el diciembre 21, 2016 en Libro de 1ºA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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