TRATADO OCTAVO. Como Lázaro se asentó con un político y de lo que le acaeció con él

No crea que fue fácil, su señoría, el político tiene la gran virtud de engatusar a la gente y pregonar sus acciones futuras, vestirse con el hábito de la decencia fingida y armarse con el maletín lleno de billetes de 500 euros. Siempre pensé que los grandes charlatanes se encontraban en el teatro y la venta ambulante, pero qué mejor farsante quien nunca se viste de payaso y finge no serlo.

Le voy a contar mis andanzas con el político: Como sabe su señoría, soy nada más y nada menos que un pobre currante que después de trabajar  de lunes a viernes, solo aspira a tomarse una cerveza en el bar, pasear con el perro y montar en bicicleta el domingo. Mi trabajo apenas me da para comer y aún así no puedo quejarme. Pues,  hete aquí que recibo la llamada de la empresa que me comunica que debo empezar en la casa del señor Diputado, famoso por sus largos mítines moralizantes, sermones y soluciones para los de abajo. Llego a su casa, enorme y suntuosa, grifería de primeras marcas y habitaciones espaciosas. El trabajo encomendado era cambiar un plato de ducha, trabajo sencillo pero latoso, teniendo al político que no es nada amable, muy distinto de ese personaje público simpático y agradable. Termino mi trabajo y voy a la salita, el hombre recostado me mira de forma fría y me pregunta:

– ¿Qué quiere usted?

– Señor, sólo le pediría un vaso de agua y que más tarde me abonara la factura de la reforma.

El señor diputado no era precisamente una persona generosa, pero descubrí que además era rácano y corrupto. Me viene con un billete de 500 euros y me dice que le dé las vueltas, que no necesita factura de ninguna clase. Fíjese su señoría, un político que tiene que dar ejemplo y pagar legalmente, sin embargo se quiere escapar como una anguila. Finalmente me pagó en dinero y así quedó. Me pregunto: ¿De dónde sacó ese billete?¿Por qué no quiere pagar impuestos? La respuesta es muy sencilla, como dice un refrán, haz lo que te diga pero no lo que yo hago.

Enchufo la tele y le veo aparecer en un debate, nos dice a los mortales que se compromete a perseguir el fraude y la economía sumergida, pero él y yo sabemos que miente, a lo mucho que se va a comprometer es a tratar de aumentar su capital. Con un poco de suerte el plato de ducha se atascará pues los tubos tienen la caída contraria, volverá a llamarme y le diré que la garantía solo cubre con la presentación de la factura. Es lo que hay, cada uno trampea en su oficio, unos con los tubos y otros con la política. Soy tan profesional como usted, soy tan decente como su señoría, no espere de mi lo que no puede dar a los demás.

Publicado el marzo 21, 2017 en Hemeroteca 15-17, Libro de 3ºC y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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