Aventuranzas

Os voy a contar la historia de cuando me atacó el primer zombi en el bosque. Solo tenía una navaja suiza con el filo roto y tuve que empezar a tirarle piedras para que no se me comiese. Luego salí del bosque y encontré una casa, el bosque era muy oscuro y los árboles eran muy altos (más que de costumbre).

Cuando me di cuenta estaba ya en una casa roja, llena de provisiones, una cama y una chimenea. Aunque estaba todo destartalado, pude dormir un rato pero no tenía cerillas, tenía un mechero y pude encender la chimenea y calentarme un poco para no congelarme y morir de frío, en la casa encontré una ballesta y una mira telescópica para rifle de francotirador y me propuse usarla para la ballesta aunque era difícil usarla y después me hize unas cuantas flechas con piedras en la puntas para matarlos mejor y salí andando hacia la ciudad para conseguir más provisiones.

En mi camino, vi algo muy raro que era una especie de puerto detrás de una casa en el que había un submarino nuclear que tenía dentro una pistola, un rifle de cazador que usé para eliminar a la mayor masa de zombis que pude.

Hasta hoy, que sigo aquí en el submarino que dejé como recuerdo intacto, conmigo dentro, con una nota “pudieron conmigo porque estaba solo en la isla”.

Publicado el abril 5, 2017 en Hemeroteca 15-17, Libro de 1ºA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: