Tratado: 3º- 4º

Tras el hambre pasado con mi anterior amo, el escudero, tuve un nuevo amo, que era maestre.

Un día deambulando por las calles y sin nada que saciara mi hambre y sed, me tocó el hombro un señor, algo corpulento, y con su ronca voz me dijo que si me ofrecería a darle mis servicios y trabajar para él , comería a diario y portaría mejor vestimenta, tras  sentir el rugir de mis tripas le asentí sin pensármelo dos veces.

Después de un largo viaje, ya que su morada se hallaba a las afueras de la Toledo, llegamos al interior de su castillo, según me fijé en una placa, él era el marqués de la Rataleta. Nos adentramos por el interior del inmenso castillo, hasta detenernos en la cocina donde estaban la mayoría de sus sirvientes haciendo sus quehaceres y sin darse cuenta de mi presencia , ya que parecían muy ocupados.

El marqués me explicó que yo llevaría acabo todos lo recados que me pidiese y debería seguir las siguientes normas:

1. No adentrarme a los sitios en los que no se me permitiese la entrada.

2.No ser chismoso y cotillear.

3. Y la más importante, no objetar nada ni hacer preguntas.

Además me dijo:

“Recuerda que si no sufrirás las consecuencias y te aseguro que no te gustarán”.

Al oír aquello los sirvientes se dieron la vuelta y  me percaté de su mal estado, tenían heridas por muchas partes de sus cuerpo, parecían desganados.

Tras comer con los sirvientes en la zona de empleados a los que no oí decir una palabra, decidí irme a dormir, ya que según el amo, al día siguiente empezaría a trabajar.

Mi habitación era sencilla y pequeña, se basaba en una cómoda y una ventana, se encontraba en lo alto de una de las torres.

Todavía no estaba dormido  cuando empecé a escuchar sollozos y chillidos, al principio me asusté y tras dejar de oír esos ruidos me relajé y lo dejé pasar, pero después de poco tiempo volví a oír esos ruidos y entonces decidí salir de la habitación para ver que ocurría. El pasillo estaba oscuro, pero una leve luz por otro pasillo contrastaba con la oscuridad y por sentido común decidí caminar hacia donde la luz provenía, con mucho cuidado de no hacer ruido al recordar las reglas que en ese momento estaba rompiendo, pero la curiosidad y preocupación me mataban, así que al llegar a una puerta que no estaba del todo cerrada y dejaba ver la luz que perseguía, miré a través de ella, y había una mujer llorando y soltando leves chillidos de dolor, ya que el marqués se encontraba detrás de ella con un látigo dañando con él la desnuda espalda de la sollozante mujer. En la habitación había más armas colgadas de la pared, el miedo recorrió mi cuerpo, pero antes de poder actuar sentí como me tapaban la boca y me arrastraban hacia una habitación.

En ella escuché que alguien que no podía ver por la oscuridad me decía:

-Sois nuevo aquí y no entendéis nada, pero no tenéis que entenderlo, por vuestro bien ignorad lo que visteis si no queréis acabar como ella y volved a vuestra habitación, no volváis a acercaros a esta parte del castillo, es un consejo, aquí todos hemos pasado por eso y te aviso que no es una experiencia que queréis tener en vuestra vida, solo olvidadlo.

Tras escuchar eso me fui rápidamente a  mi habitación. Esa noche no dormí.

Al día siguiente y con mucho cansancio me levanté y me encontré con el maestre, al verle me vinieron las imágenes de la noche anterior a la cabeza y el miedo se expandió por mi cuerpo.

El maestre me dio tareas para realizar, pero estaba muy tranquilo y con la cara de serenidad con la que me recibió en el castillo, yo me dediqué a llevar a cabo los mandados, pero cuando estaba limpiando las puertas de la zona norte, ya que me prohibió ir a la sur, oí una puerta abrirse por la zona contraria en la que yo estaba, es decir la sur y yo con mucha curiosidad me adentré a aquella zona  para ver que ocurría  y mis nervios aumentaron cuando divisé a la mujer de la noche pasada salir de una puerta mirando hacia el suelo, seguida por el maestre que nada más salir se percató de mí y me quedé paralizado, él andaba a paso rápido con el ceño fruncido hacia mí y yo quieto, inmóvil , pensando en lo peor, la mujer dirigió su mirada a mí y me miró con pena, porque ella sabía lo que me pasaría.

Él se paró enfrente de mí y con su profunda y ronca voz me dijo:

“Te dije que no vinierais por aquí, pero por lo que veo os gusta romper las reglas, así que sufriréis las consecuencias”.

Seguidamente me arrastró hacia una habitación, mientras la mujer se marchaba.

Al llegar a la habitación me di cuenta que era la misma de anoche, por los instrumentos incrustados en la pared, ya casi anochecía, por lo que mi sueño me impedía pensar correctamente.

Mi amo, cogió un cuchillo y empezó a  afilarlo. Mi sudor era ya una ducha, horror era lo que en ese momento sentía, lentamente y con una sonrisa cínica en su boca me dijo:

Te voy a contar una serie de acertijos que tendrás que resolver en menos de 2 minutos, si no, dibujaré una línea en tu piel hasta que el conjunto de líneas se conviertan en una estrella de cinco puntas, una línea por ejemplo estaría por todo tu brazo mientras que otra en tu cabeza, si aciertas todas te salvarás y podrás irte.

Comenzó a decirme un acertijo:

-Esta mañana se me cayó un pendiente en el café. Y aunque la taza estaba llena, el pendiente seguía seco.¿ Como eso es posible?

Poco antes de que los dos minutos se acabaran, dije:

-No era café líquido así que es imposible que esté mojado.

-Correcto-me dijo el marqués.

-¿De qué color son las cejas de un caballo blanco?

Después de pensarlo durante un minuto, contesté:

-Los caballos no tienen cejas.

-Correcto- dijo el marqués, y prosiguió:

-¿Qué día de la semana tiene veinticuatro horas?

-Ninguno, porque en el reloj después de la 23:59:59 es 00:00:00

El amo me dijo que este era el último, por lo que estaba agradecido, pero me advirtió de que este era el más complicado:

-Tres dioses A, B y C se llaman Verdad, Falso y Aleatorio (no necesariamente en ese orden). Verdad siempre dice la verdad, Falso siempre miente y la respuesta de Aleatorio puede ser verdadera o falsa. ¿Sabrías decir quién es A, B y C, haciendo sólo tres preguntas cuya respuesta sea sí o no? Espera, hay más: los dioses contestarán en su idioma. Sus palabras para sí y no son ‘da’ y ‘ja’, pero no sabes qué significa cada una.

Pero justo después de acabar de decirle, me aclaró lo siguiente:

– Puedes hacerle más de una pregunta al mismo dios (y, por tanto, que algún dios no responda a ninguna pregunta).

– Cuál sea la segunda pregunta y a quién se la formules puede depender de la respuesta que te den a la primera pregunta (lo mismo para la tercera).

– Aleatorio responderá con la verdad o la mentira como si arrojara una moneda mentalmente: si sale cara, dirá la verdad; si sale cruz, hablará falsamente.

– Aleatorio responderá da o ja indistintamente cada vez que se le haga una pregunta cuya respuesta sea sí o no.

Pasaron los dos minutos pero me dolía mucho la cabeza, así que no pude responder.

Que pena, pensaba que lo conseguirías, me dijo el marqués, como has acertado casi todas, solo te haré un pequeño corte, mientras te digo la respuesta. La respuesta que dijo fue:

1. Se le pregunta al dios B: “Si yo te preguntara si A es Aleatorio, ¿responderías ja?”. Si B responde ‘ja’, o B es Aleatorio (y responde de forma aleatoria) o B no es Aleatorio y la respuesta indica que A es Aleatorio. En cualquier caso, C no es Aleatorio. Si B responde ‘da’, o bien B es Aleatorio (y responde de forma aleatoria), o B no es Aleatorio y la respuesta indica que A no es Aleatorio. En este caso, A no es Aleatorio.

2. Nos dirigimos a uno de los que ya sabemos que no es Aleatorio gracias a la pregunta anterior (A o C) y le preguntamos: si yo te preguntara si tú eres Verdad, ¿responderías ‘ja’? Como no es Aleatorio, un ‘ja’ significa que él es Verdad y un ‘da’ indica que él es Falso.

3. Al mismo dios se le pregunta: Si te pregunto si B es Aleatorio, ¿tu respuesta sería ‘ja’? Si responde ‘ja’, B es Aleatorio. Si responde ‘da’, el dios al que no hemos preguntado todavía es Aleatorio. El que queda se puede identificar por eliminación.

Mientras él recitaba la larga respuesta, me hizo un corte por toda la pierna derecha, que no paraba de sangrar.

Cuando acabó me dijo que ya me podía ir y yo como podía y con lágrimas en mis ojos que me nublaban la vista, me encaminé hacia la cocina, donde la mujer de la noche pasada se encontraba recostada en una silla y al verme se acercó a mi y posteriormente me curó la herida.

Esta noche estaba decidido a huir, pero antes decidí a preguntarle a Teresa, así me dijo que se llamaba esta mujer.

-Por qué no os escapáis vos y los demás sirvientes?- dije

Ella suspiró y casi susurrando y sin mirarme dijo:

él es mi padre, no puedo huir, ya lo intente, pero me encontró por eso la noche pasada…

Se le quebró la voz y yo la interrumpí diciendo que no pasaba nada y que se cuide de él.

Ella me dijo- él es así desde que madre murió, no le puedo dejar, y mucho menos matar, pero vos debéis iros cuanto antes.

Yo asentí y con mucha tristeza por dejar a esa mujer ahí con ese monstruo, salí por la puerta para no volver.

En busca de mi nuevo amo.

 

 

 

 

 

 

Publicado el abril 6, 2017 en Hemeroteca 15-17, Libro de 3ºB. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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