Tratado VIII. Un Lázaro diferente.

Después de todo lo ocurrido me fui en busca de un amo que verdad  merezca la pena, aunque me gustaría poder no depender de nadie y vivir bien como la otra gente.

Un día me encontraba en la plaza del pueblo allí estaban muchos nobles y pensé en presentarme y a ver si alguno le gustaría contratarme. Así fue me acerqué y de repente me habla un noble con apariencias de tener una buena fortuna. Sorprendido me preguntó qué buscaba ya que no paraba de rebuscar entre la multitud de personas, le contesté que buscaba un amo que me tratase bien y me  pagara lo suficiente como para poder sobrevivir. Así fue, me contrató en su negocio de ambulante de bocadillos que tenía varios empleados.

Las primeras semanas fueron bastantes bien me paga mucho y me quedaba con las propinas hasta que hubo un momento en el que empezó a tratar mal a los empleados y a mi compañero de furgoneta  sobre todo, por lo cual tuvimos bastantes discutas con él y decimos irnos y con el poco dinero y de mi compañero y mío poder realizar algo y dejarnos de ser unos simples trabajadores y poder ayudarnos y montar nuestro propio negocio y subir de categoría social que después de tantas desgracias una alegría nos merecíamos.

Publicado el abril 8, 2017 en Hemeroteca 15-17, Libro de 3ºA y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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