Tratado VIII

Lázaro, después de haber estado con tanta gente, decidió venirse al norte de España, en concreto a Cantabria, a la zona trasmerana, a un pequeño pueblo ganadero y culto llamado Cicero. Empezó a buscar gente que le serviría como amo y no había gente en el pueblo con alguna discapacidad sobre la que Lázaro podría ayudar. Un día paseando con un amigo que se echó en el pueblo llamado José con el cual se puso a hablar, Lázaro le preguntó:

-Oye, José, y tu padre, ¿a qué se dedica?

A la cual José contestó:

-Profesionalmente a nada, pero, bueno, con las ovejas y las vacas que teneos en casa solemos ganar algunos duros para por lo menos llevarnos un cacho de pan a la boca.

A Lázaro le sorprendió, ya que nunca había tratado con ganado, por lo cual le propuso una idea a José.

-José, ¿y si os puedo ayudar a tu padre y a ti con el ganado por unas pocas monedas y cobijo?

-Pues la verdad que es una buena idea, se lo propongo a mi padre y mañana te comento.

Lázaro tenía bastantes ganas de empezar a trabajar con un amigo como es José, al día siguiente Lázaro fue a casa de José a buscarle para pasar la tarde, y nada mas salio de casa José le comento a Lázaro que a su padre le parecía buena idea lo de ayudarles con el ganado. En el momento que se lo dijo Lázaro se puso a trabajar con José y a la hora de ir para casa a cenar José le pidió un favor a Lázaro

-Lázaro, necesito que lleves las vacas de la cuadra al prado.

-¿Qué prado?

José le dio unas pequeñas indicaciones y Lázaro se puso en marcha. Una vez que llevó las vacas al prado regresó a casa de José a cenar. La cena era tranquila cuando de repente se oye por la ventana dos tiros de escopeta, que alarmaron al padre de José, que miró por la ventana haber que sucedía. Al asomarse el padre de José al balcón se escuchó

-¡Quita las vacas de mi prado o las mato a todas, malnacido!

En ese momento Lázaro se dio cuenta de que se había equivocado de prado a la hora de dejar las vacas y  tuvo que bajar a la calle a pedir disculpas al dueño del prado.

Esto no le gustó nada al padre de José que empezó a correr detrás de Lázaro para darle unas buenas collejas, las cuales Lázaro pudo librarse. Tras la mala fama que Lázaro ganó en Cicero decidió irse al pueblo vecino, Gama, sitio en el que también abundaba la ganadería, Lázaro quería seguir ganándose el jornal de la ganadería, ya que era algo que le gustaba, pero esta vez sin equivocaciones.

Publicado el abril 13, 2017 en Hemeroteca 15-17, Libro de 3ºC y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: