LA CEJA

Era una mujer de ceja incrustada

Érase un oscuro tachón que hablaba,

mas un toldo denso se apreciaba.

Era selva frondosa inhabitada.

 

Érase un cepillo de crin lavada.

Érase un ciempiés que se demostraba.

Era un cajón, que frente no encontraba.

Era un código morse en la fachada.

 

Censurada su cara aparecía.

Era un cuervo con alas extendidas.

Érase un regaliz que se movía.

 

Eran negras pasarelas unidas.

Una anguila sombría, allí vivía.

Era un repelente de miradas.

Publicado el junio 3, 2017 en Libro de 3ºB. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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