Lord, Quijote de la Mancha

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un hidalgo, que cegado por una realidad ficticia, basada en una serie de televisión llamada “Juego de Tronos”, había dejado atrás su cordura, titulándose a sí mismo como Lord Quijote de la Mancha.

Como cualquier día, Lord Quijote se encontraba paseando por el mercado, ya con su uniforme puesto, porque, aunque fuese verano, se acerca el invierno, caminaba junto con Sancho Panza su escudero, pero su atención cayó en una mujer alvina, a la que él había confundido con Daenerys Targaryen de la Tormenta.

-Sancho, aquella mujer es Daenerys Targaryen -dijo Lord Quijote.

Yo más bien creo que es una mujer haciendo la compra como cualquier otra mi lord, dijo Sancho.

-Pues bien usted se equivoca, mire, lleva unos huevos consigo, seguro que son los dragones de los que tanto en Poniente se habla, dijo Lord Quijote.

-A mi parecer son simples huevos de gallina, pero como usted diga mi lord, dijo Sancho

-Debemos hacernos con esos dragones,  para así proteger los 7 reinos, Daenerys tiene sangre de dragones y quién sabe si actuará como lo hizo su padre, el rey loco, afirmó Lord Quijote.

-Por mil demonios, ¿ Usted está pensando en robar esos huevos a aquella pobre mujer?,dijo Sancho, pero ya tarde, ya que Lord Quijote ya se había hecho con los huevos, mientras que ella gritaba, pidiendo ayuda y él se alejaba con  aquellos huevos corriendo, Sancho algo desorientado le seguía como podía.

La pobre campesina acudió a la policía.

Lord Quijote ya se encontraba en su casa, admirando los preciados huevos, él no quería matar a los dragones, tenía una loca idea con la que poder adiestrarlos.

-Por el amor de Dios, con estos dragones quemaré a todos los caminantes blancos que atraviesen el muro  y me coronarán como rey de los 7 reinos por mi valentía, se decía a sí mismo.

Mientras Lord Quijote  se sumía es sus pensamientos, la policía llegó y se lo llevó, mientras Lord Quijote gritaba:

Esa mujer es Daenerys, y estos huevos son sus dragones,¿ no lo ven?¡, los estoy salvando!, ¡los caminantes blancos vendrán!,¡ el invierno se acerca!, ¡Valar Morghulis!,¡Valar Dohaeris! ¡Lo que está muerto no puede morir sino que se alza de nuevo más duro y fuerte!¡Suéltenme!

En un intento de que no lo arrestaran, cogió una barra de hierro, imaginando que era aguja, la espada de arya y golpeó con ella a un policía, matándolo en el acto, tras esto, los policías se lo llevaron.

Cuando Sancho llegó, ya era tarde, pues ya se lo habían llevado.

-Lord Quijote fue llevado a la cárcel y nada más llegó y vio los inmensas murallas que rodeaban la cárcel las confundió con el muro, y en su oscura y fría celda, tras recitar el juramento de la guardia de la noche:

—Escuchad mis palabras, sed testigos de mi juramento:

La noche se avecina, ahora empieza mi guardia. No terminará hasta el día de mi muerte. No tomaré esposa, no poseeré tierras, no engendraré hijos. No llevaré corona, no alcanzaré la gloria. Viviré y moriré en mi puesto. Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del Muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres.

Entrego mi vida y mi honor a la Guardia de la Noche, durante esta noche y todas las que estén por venir.

Se declaró como un cuervo negro, miembro de la guardia de la noche y vigilante del muro.

 

 

 

 

Publicado el junio 3, 2017 en Hemeroteca 15-16, Libro de 3ºB. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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