Que idóneo

Un hombre llamado Don Quijote permanecía horas y horas viendo Mil maneras de morir. Todo empezó cuando él estaba esperando a que comenzase su serie favorita, Los cazadores del pantano, faltaban diez minutos mientras. Él solía durante ese tiempo aprovechar y pasar la mopa pero se quedó impactado y quiso ver cada vez más. Hubo un momento que tenía todas las horas apuntadas a la que lo daban, estaba duchándose y era la hora, pues paraba, estaba dando una vuelta y llegaba a la hora, pues iba a casa o paraba a algún  bar a verlo. Se volvió completamente que se le olvidó de su serie favorita. Un día dejaron de omitir Mil maneras de morir pues no hicieron más programas, Don Quijote se puso loco sin saber que hacer porque ya se había visto todos los programas. Entre lamento y lamento, se le dio la brillante idea de hacer él su propio programa en la calle fijándose en los episodios anteriores. Rozando la muerte, así se hizo conocer ya no solo era un espectáculo si no tanto meterse en su papel paso a andar con zapatos de pequeños cristales clavandole en el pie, es normal decía.

Publicado el junio 3, 2017 en Libro de 3ºB. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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