Soneto anjaniano

Pobre gato, cuánto cariño le tenía,

juntos las horas pasábamos jugando,

y los días terminamos disfrutando,

siempre a todas horas me hacia compañía.

 

El pelo super suave y bonito tenía,

sus ojos enormes y adorables eran,

corría mucho para que todos lo vieran,

me encantaba tocarle todo el día.

 

Pero un coche por encima le pasó,

cuando salía a hacer sus necesidades,

y como una pegatina le dejó.

 

Sobre él buscaba en Internet curiosidades,

le daba de comer mientras le pasó,

justo cuando le iban a decir felicidades.

 

Publicado el junio 22, 2017 en Hemeroteca 15-17 y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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