La peor de la sensaciones

¡Qué asqueroso fue aquel horrible beso! Fue la sensación de que un sapo le besaba. La experiencia fue de las más horribles que se pueden imaginar, pero se lo merecía, se lo merecía por haber cometido el pecado de ser infiel a su marido ¿Cómo pudo tener valor aquel impresentable de darle un beso mientras se encontraba inconsciente? En el fondo daba lástima el asco que produjo aquel beso, pues nadie se merece que por el simple hecho de dar un beso produzca un sentimiento repugnante en la otra persona.

 

Publicado el diciembre 6, 2017 en Libro de 4ºB y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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