La sensación dentro de sí misma

Qué sensación más repugnante, era asqueroso hasta llegar a arrancar su mayor sentimiento de desprecio hacia aquel hombre. Sus labios húmedos sobre los de ella, su alma y su cuerpo echando todo su peso encima de su ser, aquel hombre prosiguió con su acto hasta que sintió los llantos de pánico de Ana. Las lágrimas caían por su fino rostro desgarrado por la miseria y desgracia que llevaba consigo por haber cometido adulterio, por haber gozado de los placeres de la vida mientras se encontraba bajo el manto del matrimonio. ¡Qué desdicha la suya! Decidió asumir su desgracia. ¡Cómo una mujer como ella podía seguir viviendo y creer que la aceptarían! ¡Cómo podía pensar que existiría consuelo alguno en el que refugiarse!

Publicado el diciembre 14, 2017 en Libro de 4ºB y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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