La Cebra

Una señora se está quejando a un editor sobre un asunto personal.

-¿Perdón? ¡¿Cómo que viviré todavía más tiempo así?! ¡No puedo seguir así! ¡IM-PO-SI-BLE! ¡Quiero hablar con la autora!

Atraída por el jaleo, la autora se introduce en la escena.

-¡Señora! Cálmese, está armando un escándalo en el pasillo, pase a mi despacho, si le puedo ayudar en algo…

Las dos mujeres entran en un despacho acogedor, en el que se pueden ver sobre una mesa varios intentos de novelas frustradas, que quedaron en eso.

-Bueno, ahora que estamos aquí estoy dispuesta a escucharle, pero debe saber que hay una condición que debe cumplir siempre que se dirija a mí: Debe hablarme con respeto y tratándome de usted, sepa que aquí la jerarquía está muy definida, yo soy AUTORA y usted, un PERSONAJE.

-De acuerdo, de acuerdo, perdone usted.

-Bien, pues veamos, ¿Qué le sucede?

-Llevo 20 años haciendo de cebra, y estoy aburrida, cansada, atormentada de estar todo el día pastando, y todo porque usted ha dejado la novela en la que me encuentro sin terminar y parece que va a seguir así.

-¿Y a cuál de mis novelas pertenece?

-A “Un domingo en la Sabana”.

-No recordaba que hubiera escrito esa novela, pero ahora que lo dice, algo me suena….

-Sí, mujer, esa en la que amanece un domingo con un sol enorme, naranja, que se eleva lentamente sobre un paisaje árido, en el que los animales de la Sabana empiezan a moverse en busca de comida o vuelven a descansar después de una intensa noche de caza; a lo lejos, el polvo del camino revuelto y en la siguiente escena, la llegada de un jeep con una mujer preciosa al volante cuyo fular ondea al viento. Se acerca a un grupo de cebras que está pastando junto a una charca y… y ahí nos dejó pastando, y allí nos quedamos pastando, pues no podemos hacer otra cosa sin que usted siga escribiendo.

– Tiene razón, hace 20 años empecé una novela sobre la Sabana, sí, recuerdo que me quedé sin inspiración al poco tiempo. Pero ahora que me ha refrescado la memoria, siento que vienen a mí un torrente de ideas. Igual tiene suerte y continúo “Un domingo en la Sabana”

-¿DE VERDAAAAD? ¿¿¿¿QUÉ PASARÁ???? ¡Cuénteme! ¡Cuénteme! ¿A qué viene la chica del jeep a nuestra charca? ¿Por qué está sola? ¿Está enamorada?

-Jajajaja, por ahora no lo sé, pero espero que dentro de poco lo sepa de primera mano.

-¡¡¡¡Muchísimas gracias!!!! Y, y, y… ¿Me puede convertir en jefe de la manada?

-Pronto lo descubrirá. Bueno, y ahora que está el asunto resuelto, regrese a su historia, que aquí quedan novelas por escribir.

-¡Adiós! Y muchas gracias.

La puerta se cierra y la autora empieza a soñar.

Publicado el febrero 7, 2018 en Libro de 4ºB y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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