El Lazarillo

Tuve que buscarme otro amo, fue un comerciante, él más vago que conozco. Me obligaba a llevar las cuentas de la tienda, mientras él , él muy vago descansaba y comía… otro amo que me mataba de hambre. Por las mañana me daba una moneda de muy poco valor para que comiese, y con eso poco subsistía todo el día.  Pero de vez en cuando se le olvidaba y eso me mataba. Los días pasaban y eran más días sin comer que días alimentado. Cansado, empecé a pedir limosna. Un día cuando volví de comprar la comida, me encontré al comerciante tirado en el suelo, llamé rápidamente al médico, pero fue demasiado tarde. Lo bueno fue que como el comerciante no tenía ningún hijo su riqueza fue repartida entre su mujer y yo, y con ese poco dinero puede sobrevivir por un tiempo hasta que encontré a otro amo, pero esa es otra historia.

Publicado el marzo 25, 2018 en Libro de 3ºA y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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