Querido hijo.

Hijo mío, espero no tenerte,

no concebirte, gozar de esa suerte.

Si por casualidad naces, considérate afortunado,

pues viniste a este mundo, pese a no ser deseado.

En esta vida de lujuria y engaño, te colocarás en el primer escaño.

Serás el líder del rebaño, no dejarás que nadie te haga daño.

Dejarás facturas a mojo, y más si te cobra un rojo.

Seguirás mi camino, nada es obra del destino,

seguirás los pasos de tu padre, escucharás siempre a tu madre.

Si algún día yo falto, no hables con Dios ni el cielo,

hazlo mirando para abajo, estaré en el subsuelo.

Con cariño, tu padre.

Publicado el junio 14, 2018 en Libro de 4ºB. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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