Archivo del Autor: alvarocalera

Tratado inventado. Álvaro Calera

Yo me marché de Toledo, ya que estaba aburrido de la perra vida que llevaba y de mi amo. Decidí coger camino con mis cuatro posesiones metidas en mi viejo zurrón, caminando y caminado llegué a Madrid, mi cara de sorpresa fue estrepitosa al ver todas las calles, iglesias y conventos de la capital ¿como podía vivir yo una vida tan perra comparada con la de esta gente que se veía por las calles? Carruajes, vestidos preciosos y casa de ensueño. Admirando estas estaba cuando una gorda mujer tropezó cayendo a mis pies. Presuroso la ayudé a a levantarse, cosa que me costó la verdad, pero que gracias a mi maña logré hacer, esto a la señora le chocó y esta me ofreció ser el jardinero de su palacio. Me acomodó en el cuarto de las azadas y rastrillos con paso directo a la cocina, nunca en mi vida había visto tantos manjares de los que podía disponer solo por cuidar los rosales y tener bien aseado el césped. De momento aquí estoy, comiendo y regando sin arrepentimiento alguno de abandonar Toledo.

Tratado VIII

Lázaro, después de haber estado con tanta gente, decidió venirse al norte de España, en concreto a Cantabria, a la zona trasmerana, a un pequeño pueblo ganadero y culto llamado Cicero. Empezó a buscar gente que le serviría como amo y no había gente en el pueblo con alguna discapacidad sobre la que Lázaro podría ayudar. Un día paseando con un amigo que se echó en el pueblo llamado José con el cual se puso a hablar, Lázaro le preguntó:

-Oye, José, y tu padre, ¿a qué se dedica?

A la cual José contestó:

-Profesionalmente a nada, pero, bueno, con las ovejas y las vacas que teneos en casa solemos ganar algunos duros para por lo menos llevarnos un cacho de pan a la boca.

A Lázaro le sorprendió, ya que nunca había tratado con ganado, por lo cual le propuso una idea a José.

-José, ¿y si os puedo ayudar a tu padre y a ti con el ganado por unas pocas monedas y cobijo?

-Pues la verdad que es una buena idea, se lo propongo a mi padre y mañana te comento.

Lázaro tenía bastantes ganas de empezar a trabajar con un amigo como es José, al día siguiente Lázaro fue a casa de José a buscarle para pasar la tarde, y nada mas salio de casa José le comento a Lázaro que a su padre le parecía buena idea lo de ayudarles con el ganado. En el momento que se lo dijo Lázaro se puso a trabajar con José y a la hora de ir para casa a cenar José le pidió un favor a Lázaro

-Lázaro, necesito que lleves las vacas de la cuadra al prado.

-¿Qué prado?

José le dio unas pequeñas indicaciones y Lázaro se puso en marcha. Una vez que llevó las vacas al prado regresó a casa de José a cenar. La cena era tranquila cuando de repente se oye por la ventana dos tiros de escopeta, que alarmaron al padre de José, que miró por la ventana haber que sucedía. Al asomarse el padre de José al balcón se escuchó

-¡Quita las vacas de mi prado o las mato a todas, malnacido!

En ese momento Lázaro se dio cuenta de que se había equivocado de prado a la hora de dejar las vacas y  tuvo que bajar a la calle a pedir disculpas al dueño del prado.

Esto no le gustó nada al padre de José que empezó a correr detrás de Lázaro para darle unas buenas collejas, las cuales Lázaro pudo librarse. Tras la mala fama que Lázaro ganó en Cicero decidió irse al pueblo vecino, Gama, sitio en el que también abundaba la ganadería, Lázaro quería seguir ganándose el jornal de la ganadería, ya que era algo que le gustaba, pero esta vez sin equivocaciones.

Copla a la muerte de mi perro Thor

Nuestro perro se ha ido hoy,

te lloramos mogollón.

Thor se ha ido:

lo ha atropellado un convoy.

El conductor del camión

fue subido

al coche de policía,

mientras yo lloraba mucho.

“¡Pobre Thor!”-

mi pobre hermano decía.

Sólo piensa en el perrucho.

¡Qué dolor!

 

Álvaro Calera Trueba 3ºC

Popeye (Cantar de gesta)

Popeye era un marino con dos anclas tatuadas.

Fumaba en pipa y comía espinacas.

Un día desde su barco escuchó una voz conocida:

“¡Popeye, Popeye!”

Era la pobre Olivia con sus trabas,

Brutus quería llevársela e invitarla a unas habas.

Pero Popeye se hizo fuerte con sus espinacas.

Y salvo a la pobre Olivia de esas garras:

– ¡Oh Popeye, gracias, gracias!

– De nada, damisela, solo fueron dos tortadas.

Cuando la pelea hubo acabado,

Olivia y Popeye se sintieron afortunados.

Su gran amor había triunfado

y el malo de Brutus acabó chafado.

 

Aguacate

Ayer comí arroz con huevo, le eché un poco ketchup. Me gustan mucho las zanahorias, los puerros, las aceitunas, las ventanas y los radiadores de colores. Hoy por la tarde estuve jugando a la Play Station 9 con el youtuber SergiMax, más conocido como Sergio. También estuve hablando con mi gato por Whatsapp, aunque no tengo gato. Mi asignatura favorita es robótica, aprendo mucho sobre las alfombras. Antes de ayer estuve de compras con mi hermana y me encontré un ornitorrinco en el Primark, al lado de la sección de calzoncillos y me le llevé a casa. A mi ornitorrinco le gustan mucho las furgonetas, de hecho ya tiene una. Y no sé por qué ayer me fui a la cama y me pasó algo muy raro a lo que le llaman dormir. Nunca lo había hecho y la verdad que está muy divertido y entretenido.

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