Archivo del Autor: andreaab274

El mundo en tus manos

-¡Ya no aguanto más! -dijo Atlas.

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Oda al móvil

Tú, que me permites hablar con quien yo quiera,

ya sea un minuto o muchas horas.

Tú, que me dejas sacar las mejores fotos,

y compartirlas donde sea.

Tú, que sabes, querido móvil, que en momentos de espera

en el médico o en el dentista,

me entretienes más que una revista.

Tú, que me desesperas cuando no queda más batería,

cuando la memoria se te llena, o el día que te caíste en la bañera.

Tú, mi avance tecnológico favorito.

 

Las hazañas de Rodrigo

Y entonces, en aquel accidente Rodrigo perdió una pierna.

-Vamos a ver, yo creo que esto ya es demasiado. No sé, creía que ya con lo de dejarme tuerto el día de mi cumpleaños, perder la competición más importante de mi vida y que mi novia me dejara era suficiente. Había pensado que ya con eso no tendría que sufrir más, ¿no? Estoy un poco exhausto.

-Rodrigo, que estoy contando una historia de superación, la vida te pone barreras y tú las vas saltando todas, en eso habíamos quedado. Y, bueno, aunque no te parezca bien, yo escribo, yo decido, ¿entendido?

-¡No! Estoy cansado, solo quiero irme a mi casa y descansar, que bastantes batallitas he tenido ya, que solo tengo 25 años, ¿te acuerdas? A este paso en un capítulo me matas.

-Te repito que es una historia de superación, eso quiere decir que tendrás un final feliz así que tranquilo, que matarte tampoco te mataré.

-¡Estoy harto! En el siguiente libro te buscas otro personaje, que yo me voy a coger la baja.

-¿Qué baja ni qué baja? Me estás cansando a mí, tú cállate y haz lo que te digo, que para eso estás aquí.

El breve mañana

En la España actual de “cuantos más días festivos mejor”

del “da igual de que sea la huelga, que yo me quedo en casa”

de Sálvame, Gran Hermano,

de hablar por hablar sin saber

y de criticar si lo hacen mal o bien.

Habrá un día que por derrochar nada nos quedará

y nos encontraremos problemas para avanzar.

Mas otra España aparece

ambiciosa por un futuro mejor

del pensamiento y la razón

con un concepto colaborador.

Amor y Lengua

-Eres el personaje principal de mi vida.

-Nos conjugamos muy bien.

-En la narración de nuestra vida, el ritmo es muy rápido cuando estoy contigo.

-Eres el complemento más importante de mi oración.

-Somos como el punto y la “i”.

Rima 40 de Bécquer

Voy a recitar «Asomaba a sus ojos una lágrima», la rima 40 de Bécquer, en la que habla sobre su arrepentimiento, después de separarse de su amada, de no decirle lo que él quería.

 

Adiós a Vetusta

Abrió, entró y reconoció a la Regenta desmayada. Celedonio sintió un deseo
miserable, una perversión de la perversión de su lascivia: y por gozar un placer
extraño, o por probar si lo gozaba, inclinó el rostro asqueroso sobre 
el de la Regenta y le besó los labios. Ana volvió a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba náuseas. Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo.

Ana se sentía humillada, más que nunca. Esto es ya lo último. Madre mía, han decidido que todo lo malo que pueda pasar en Vetusta sea a ella. Que si su marido pasa de ella y encima luego le matan, que busca refugio en la fe y la cosa le sale al revés, que si no podía salir de casa sin que medio pueblo la mire mal, y para colmo, llega este hombre-rana y la besa porque sí, por probar, porque le apetecía. ¿Cómo se le ocurre? Ahora aparte de sentirse humillada está furiosa. ¿Qué pensaba, que iba a ser como La Bella Durmiente? ¿Que ella se despertaría, le vería, y por un beso se iba a casar con él y serían felices para siempre? Lo llevaba claro, había conseguido que se despertara, sí, pero con ganas de vomitar. En ese momento decidió que de verdad eso era lo último, ahora va a coger sus cosas y se va a ir de Vetusta, ya no lo aguantaba más. Y ya estaba rezando -si es que la serviría de algo- para que donde quiera que vaya ahora, no se le cruce ningún gato negro.

 

No es necesario que el rey sepa hablar todas las lenguas de España

El español es una de las lenguas más habladas en el mundo, pero España cuenta con otros tres idiomas diferentes: euskera, gallego y catalán, con sus dialectos en Valencia (valenciano) y en Islas Baleares (balear). ¿Es necesariopor ello, que el rey como representante del país tenga el conocimiento de todos?

En mi opinión, el español es comprendido en todas las comunidades y no sería necesario hablar el resto de idiomas del país, por lo menos no a la perfección. Aunque ya que el saber no ocupa lugar, no estaría de más ser capaz de decir unas palabras del idioma en el lugar correspondiente, mostrando así su respeto. Por ejemplo, cuando el rey tenga que dar un discurso en Cataluña, que haga una pequeña introducción en catalán. Pero hay otras cualidades que yo pienso debería tener, como el uso del inglés a la hora de las relaciones internacionales sin necesidad de una persona-traductor, o una buena base de cultura general.

En conclusión, no está de más que el rey tenga el conocimiento del resto de lenguas, pero tampoco es algo realmente necesario porque el español lo entienden todos los ciudadanos sin distinción alguna.

 

Descripición

Esta foto está sacada en el campo de las marismas de Santoña, en Cantabria. Se pueden distinguir bien ocho personas, pero aparecen diez, todo chicas. La chica de la izquierda lleva un pantalón y una chaqueta vaquera, con una camisa verde. A su lado, otra lleva un pantalón marrón con una camiseta gris oscura, a su derecha, una lleva un pantalón blanco con un jersey azul marino. Otra va con un pantalón corto vaquero, una camiseta blanca y una chaqueta granate, y a la derecha del todo, una lleva un pantalón verde militar con una camiseta gris y blanca.

Se ven un montón de globos de diferentes colores lanzados por las mismas: morado, rojo, rosa, azul, verde, blanco y naranja. Uno de los rosas tiene una “M” escrita. Todas las personas están con las manos arriba lanzándolos, desperdigados por el aire. Se ve que todas llevan pulseras puestas, que una lleva unas gafas negras y otra un gorro blanco con una tira azul marino. Están en la hierba, cerca de la marisma. De fondo se puede observar que era un día no muy nublado, y por la ropa que llevan se puede deducir que están en principio del otoño.

La buena suerte

Nunca he sido una persona afortunada, no he tenido todo lo que quería tener ni he conseguido llegar a donde soñaba llegar. Estudié arquitectura, pero solo pude ejercer de ello un par de meses al finalizar la carrera porque la empresa quebró, y trabajaba en un simple supermercado. Vivía en un pequeño piso del pueblo de mi infancia, no he viajado mucho, y tampoco he tenido demasiado tiempo para mí, y cuando lo he tenido, no he sabido en qué invertirlo.

Soltero, solo en casa, y una pequeña familia, hijo único de padres sin hermanos. Quizás esto nos uniera más y siempre han sido muy cariñosos conmigo, cosa que, muchas veces yo evitaba. El caso es que todo esto, toda mi vida y mi mala suerte iban a cambiar a partir de un día (cómo no) muy malo. Todo empezó en septiembre, aquel día no tenía pinta de mejorar. Acababan de despedirme de mi trabajo, me costaría más que nunca llegar a fin de mes. Como cada lunes, aunque este lunes no fuera igual que siempre, me fui a dar un paseo para acabar sentado en el mismo banco del mismo parque de siempre. Normalmente estaba vacío pero hoy encontré a un hombre anciano sentado en él. No me importó, así que me senté a su lado, sin saber que aquel hombre que me pareció de tan poca importancia me iba a cambiar la vida. Empezó a hablar del tiempo, asentí y puse buena cara para ser amable, pero no tenía muchas ganas de hablar. Él siguió contándome cosas, quejándose de cómo estaba la vida ahora y echando de menos su juventud. Debí parecerle muy seco, así que se levantó de allí para marcharse, pero entonces me di cuenta que había una moneda en el suelo.

-Coja la moneda, – le dije- dicen que coger una del suelo da buena suerte.

Entonces el hombre se agachó, pero en vez de coger la moneda la giró, la dejó en el mismo sitio y dijo: -Sólo si está de cara, ahora la próxima persona que la encuentre tendrá suerte.

Dio un par de pasos más y se volvió a parar. Se giró.

-Recuerda, hoy has tenido un mal día, pero eso no significa que tengas una mala vida. Si te han echado de tu trabajo será porque hay uno mejor para ti.

Se marchó definitivamente y yo me quedé atónito en el banco, pensando cómo sabría aquel hombre que me habían despedido. Decidí irme a casa, así que me levanté, cogí aquella moneda y me fui.

Al día siguiente recibí una llamada de alguien que quería contactar conmigo para diseñar un nuevo edificio para su empresa. No me lo pensé dos veces y acepté, acordándome del hombre del día anterior. Parece ser que tenía razón y algo bueno iba a llegar, y en efecto, llegó. Llevo ya tres años en ese trabajo, con cada vez más proyectos e ideas, y desde que empecé allí, conocí a una persona muy importante para mí con la que ahora estoy prometido, y en poco más de un mes nos casaremos. Hemos decidido celebrarlo el 21 de septiembre, el mismo día que me despidieron y empecé mi nueva vida. Aún conservo la moneda que recogí aquel día, porque desde entonces todo ha sido buena suerte.

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