Archivo del Autor: enriqueduran2001

Poemas de amor y Lengua

Te encontraré jugando con letras y terminaremos enamorados como enanos.

En un choque de miradas encontraré un mundo lleno de palabras.

Eres el verbo que ilumina mi oración, el que termina de llenar el vacío que existe en mi corazón.

Todo el mundo no encuentra el sintagma y yo lo encontré dentro de mi alma.

Cuando tú me sonríes yo me vuelvo mudo como la hache.

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Reclamacion

El abad firmante , Abelardo Dominguez, con domcilio en Sevilla, calle Los Claveles, numero 3,6 derecha y DNI245663o ,alumno de eso 2c,

Expone que las pizarras se mueven mucho y algún día al estar corrigiendo el ejercicio en la pizarra se nos puede caer encima y nos puede matar.

Por ello, solicita que las coloquen bien.

Sevilla, 14 de julio de 1988.

Abelardo

Señor director del instituto San Bernardo

Palabrismos y neologencias

Futboltenis: es lo mismo que el tenis pero con el pie o con la cabeza.

Monotijeras: solo hay una tijera.

Monoboli: solo hay un boli.

Lequetón: persona aburrida.

Zatapás: golpe en la cabeza.

Nepo: habitante de nepolandia.

Frisquilla: fruta tropical.

Martrezo: banco de madera.

Carbezo: pez de agua salada.

El colmillo del elefante

Mis amigos, Marcos, Leo, John y yo decidimos realizar un safari para conocer las especies de animales salvajes que hay en África. Llegamos en avión un viernes por la tarde, y nos recogieron en un jeep los guías que iban a enseñarnos la selva africana durante nuestro viaje.

Tanto mis amigos y yo, somos jóvenes decididos que no tenemos miedo a nada. Marcos es alto, rizoso y el más perezoso de todos nosotros. Leo es bajito y fuerte parece un  jugador de rugby. John y yo somos altos y rubios y muy musculoso ya que somos jugadores de fútbol. El guía que nos acompaña se llama Gabi, es un joven indígena de una tribu africana que destaca por tener los hombre más altos del país. Es muy fuerte y valiente.

El sábado salimos del jeep para ver los animales. Estuvimos todo el día sacando fotos de las cosas más maravillosas que veíamos. En un momento oimos un ruido muy grande. Gabi nos dijo que eran lamentos de elefante. Nos dijo que había furtivos que cortan los colmillos a los animales. Nos metimos en la selva negra y a lo lejos vimos unas luces; eran los furtivos con un elefante cortándole los colmillos.

A John y a mí se nos ocurrió asustarlos y con la ayuda de Leo, Mario y Gabi hicimos tanto ruido que despertamos a un león que olio a los furtivos y los persiguió por la selva. Mis amigos, Gabi y yo conseguimos que a aquel pobre elefante no le llegaran a cortar los colmillos.

Nos sentimos muy contento por ellos y a la vuelta a casa todos nos aplaudieron por la maravillosa aventura.

La mansión de Santoña

Esta historia ocurre en una  mansión abandonada en Santoña. Es una mansión oscura, con los cristales rotos, la hierba casi tapa la rota berja y la puerta casi abierta aunque no entra nadie. La gente del pueblo cuenta que hace más de 80 años que la mansión estaba así, que allí vivía la familia mas querida en el pueblo y que por arte de magia desaparecieron, quedando solo la madre de la familia y su gato. Todos dicen que se volvió loca y mató a su marido y a sus tres hijos, pero nadie lo puede comprobar.

Mariam y Mario, tiene que pasar todos los días por delante de la casa para ir al colegio. Siempre tienen la sensación de que alguien les mira desde adentro. Una tarde de invierno al regresar a casa, se fijan que una ventana se ve una sombra y que la vieja cortina se mueve. Aunque están muerto de miedo deciden entra y mirar lo que pasa. Empujan la vieja puerta y ante ellos aparece la magnífica casa que debió ser en su día, pero ahora lo único que tiene es suciedad y olor a muerto. Con ayuda de las linternas de sus móviles encuentran las escaleras que les lleva a la parte de arriba, donde la extraña sombra. Según van subiendo, notan cómo alguien los sigue y no dejan sentir cómo alguien respira cerca de sus orejas.

-¿Nos vamos?- le dice Mariam a Mario.

-¡No!- contesta-. Ya que estamos aquí, algo descubriremos.

Se dirijen a la puerta que lleva a la ventana misteriosa y está  cerrada.

– ¡Qué raro! Si las demás están abiertas- comenta Mariam, y con una patada la echa abajo.

En ese momento un grito de terror sale de la habitación. Allí no hay nadie y todo se empieza a mover. Los niños echan a correr escaleras abajo y salen deprisa de la casa. Ya desde la calle vuelven a mirar a la ventana y ya claramente ven a una anciana con un gato en sus brazos y le mira fijamente Mariam y Mario se van muertos de miedo a casa y prometen no contar nada a nadie y mucho menos volver a entra y mirar a la ventana de la mansión.

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