Archivo del Autor: esthergaray

Libertad

Alboroto, alegría, gritos, timbre; vacaciones.

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La búsqueda

Buscando refugio en la soledad,

esperando una llamada oficial,

una llamada que resuelva sus dudas.

 

Toda su vida ha sido una espera,

espera en los pasillos de los juzgados,

en los cementerios…

 

Una vida buscando a su difunto esposo,

¿dónde se encontrará?, ¿en qué lugar?,

quizás algún día pueda encontrarle.

 

Y mientras tanto sigue buscando, sigue buscando…

Soneto

Sus padres la iban a castigar,

en clase se portaba muy mal

y a todos trataba fatal,

además de a muchos pegar.

 

Castigada se iba a quedar,

lo suyo no era ni medio normal,

a la profesora llamó subnormal,

cuando a dirección iba a llegar.

 

Entonces le cayó una amonestación,

ella mucho se enfadó

y pinchó las ruedas de un camión.

 

Rápido la policía en su coche llegó,

y la pidieron una explicación,

pero ella furiosa no contestó.

Don Quijote y su obsesión

Alonso Quijano era un viejo hidalgo que tenía mucho tiempo, ya que no trabajaba, entonces se dedicaba a leer y a ver series. Había una en concreto que le encantaba, la vio tantas veces que se volvió loco, hasta tal punto que creía que era el protagonista de la serie Por trece razones.

Quijote iba por las calles escuchando unas cintas, en las que él pensaba que su amiga, que se acababa de suicidar, cuenta por qué lo hizo, pero en realidad solo sonaban viejas canciones. Se volvió tan loco que gritaba por las calles pidiendo explicaciones, pero todo el mundo se reía de él. Alonso creía que Sancho Panza era su mejor amigo, Tony, y que le ayudaba a seguir adelante sin importar lo sucedido.

Su locura llegó hasta tal punto que creía que Dulcinea del Toboso era Hanna Baker, la chica o amiga de Clay Jensen que se suicidó. Y un día iba él andando por la calle mientras escuchaba las cinta cuando la vio, y él pensó que estaba loco, que no podía ser real porqué estaba muerta. Esto fue un gran choque para él, ya que fue en su bicicleta a casa de Sancho para contarle lo sucedido y Sancho le contó toda la verdad, gracias a esta conversación Alonso se desmayó y estuvo así durante meses, y cuando despertó, no estaban ni las cintas, ni la bicicleta que había robado al vecino(pensando que era suya) ni los episodios de esta serie.

Como él seguía pensando que era Clay Jensen y que su amiga estaba muerta, le enviaron a un hospital psiquiátrico para que le dieran medicación y se olvidara de todo, pero desgraciadamente Alonso Quijano se suicidó para reunirse con Hanna Baker y su fallecido amigo Jeff Atkins.

Tratado VIII.

Andaba yo por la calle cuando me encontré con un mendigo. Llevaba unos pantalones verdes oscuros con parches rojos que supongo que fueran para tapar agujeros. Se me acercó y me dijo:

-¿Qué hace un joven como tú por aquí sin un amo al que ayudar?

-Verás, acabo de escapar de mi antiguo amo ya ahora estoy en busca de otro.

-¡Oh! El otro día al pasar al lado de una zapatería oí que necesitaban a alguien joven para que les ayudase con la tienda, creo que podrías ser de gran utilidad.

-Muchas gracias, señor.

-De nada, no tengo otra cosa que hacer. Ven, sígueme.

Me acompañó hasta la zapatería, y cuando entramos explicó a los dueños mi situación y me ‘contrataron’, por decirlo de alguna manera. La mujer era muy simpática, pero el hombre solo lo era con sus clientes. Era muy malo, no logro comprender porque la mujer se casó con un hombre así, me tenía hasta la madrugada arreglando y preparando zapatos y sólo podía dormir 4h. Apenas me alimentaba, aunque yo mendigaba por la calle para no morir de hambre.

Un día, entró un cliente que era amigo del zapatero, y estuvo contándole sus penas, hasta que tocó un tema interesante:

Por lo que yo estuve escuchando, era el dueño de un pequeño hotel, y necesitaba urgentemente la ayuda de un buen pícaro que le ayudara a él y a su familia.

Lo bueno es que mi amo le dijo que yo ya había acabado con mi trabajo en la zapatería y que podía servirle de gran ayuda. Yo, contento, ya que por lo que hablaba era encantador, caminé con mi nuevo amo hasta el hotel, donde, para ser pequeño, había mucha gente.

Su mujer era maravillosa, cocinaba genial, y cuando sobraba comida, me la daba, así que nunca pasé hambre en esa casa.

Y así, Vuestra Merced, viví cambiando sábanas, toallas, etc. hasta que mi amo desgraciadamente murió.

La muerte

Algunos temen la muerte,

otros desean morirse

y terminar.

Algunos tienen suerte

y evitan destruirse,

resucitar.

La vida eterna espera

a los más afortunados,

y olvidar.

Disfruta la vida entera,

acuérdate de tu pasado,

solo soñar.

 

 

 

 

 

 

 

Jane Goodall

Hoy, os voy a contar, lo que Jane hizo para los monos salvar

con veintidós años y una amiga a Kenia decidió viajar

para estudiar a los monos y al mundo sus problemas mostrar

muchos peligros tuvo que superar

en los cincuenta y nueve años que en la selva quiso habitar

en una cabaña en los adentros de la selva vivía

y allí observaba, con los monos estaba todo el día

descubrió muchas cosas sobre su vida

y dio a conocer sus hábitos buscando una salida

a los ataques de los furtivos que los secuestrarían

pero Jane con su vida los defendía

porque si no toda la especie desaparecía

y los monos en libertad no existirían

Pasados los años Jane fallecería

pero con una gran historia se la recordaría.

 

UN PASEO POR LA PLAYA

Un día normal y corriente, a las ocho y veinte de la mañana, yendo al instituto, me encontré a una anciana con unas cuantas bolsas, y un chico pasó al lado suyo, la anciana dijo educadamente:

-Perdón por molestarle, ¿podría ayudarme con las bolsas? Mi casa está justo allí.

-Tú flipas, tengo prisa, tía, así que paso-le contestó el chico.

Me pareció muy maleducado, ayudé a la chica embarazada con el carrito de bebé y seguí mi camino hacia las clases de saxofón. Cuando llegué a casa de amigo, su madre me preguntó qué quería cenar, porque me iba a quedar a comer allí todo el día. Después de desayunar con mi abuela, fui a dar un paseo por el monte para después ir al trabajo de mi padre y pedirle dinero para comprarme una chuches.

Por fin estaba con mi amigo, y fuimos a comprar unos skates para ir a jugar al jardín. Cuando llegamos a casa comemos y después fuimos al instituto. Teníamos asignaturas aburridas, y no estábamos juntos porque el jugaba al fútbol y yo al baloncesto.  En el recreo fuimos con más amigos y me lo pasé muy bien.

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