Archivo del Autor: isaamore

El sombrero

Les pregunté si mi dibujo les asustaba.

Me contestaron:  “¿Por qué habrá de asustarme un sombrero?”

Seguidamente se puso el dibujo sobre la cabeza.

 

Para un paraguas

Con tu punta en el suelo,

te vistes de bastón

acompañando al mejor galán

en su mejor actuación.

Y cuando la lluvia aparece,

todos te utilizarán

pues solo tú floreces

cuando el Sol se va.

Oh, paraguas que me proteges,

quédate siempre donde estás.

 

 

 

 

 

 

 

 

Caperu y yo

Érase una vez un niño muy guapo. Su madre le había hecho una caperuza roja y el niño la llevaba tan a menudo que todo el mundo le llamaba Caperucito Rojo.

– Eh, espera un momento –dirigiéndose a mí- , creo que te has equivocado de historia, eso es Caperucita Roja pero siendo yo un chico.

– Si es eso lo que quieres…

Érase una vez una niña muy guapa. Su madre le había hecho una caperuza roja y la niña la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

– ¡Que no es eso a lo que me refería!

– A ver, decídete, primero me dices que quieres ser una chica y después me dices que no es eso a lo que te referías. – Pobre chico, todavía no sabe que quién decide aquí soy yo.

– Te digo que esa historia ya existe.

– ¿Como que ya existe?

Es esa en la que la niña va a casa de la abuelita y se encuentra con un lobo con el que ya había hablado y…

Empezó a narrar toda la historia y no se me ocurrió otra cosa que decirle:

– ¿Qué quieres escribir tú la historia? Que yo sepa tú eres el personaje y yo tu creadora.

– Oye, oye, no te enfades, sólo digo que esa historia la conoce todo el mundo, la conozco hasta yo que existo desde hace unas veinte líneas…

Qué insolente, si no fuera por la poca inspiración que tengo hoy, hubiera borrado con la goma su existencia.

– Bueno, voy a seguir con mi historia te guste o no te guste, es lo que hay amigo y no puedes hacer otra cosa que aguantarte porque sin mí, tú no existes.- Y así, finalizó la conversación.

Cada uno siguió con su deber, yo decidí lo que él debía hacer y él acató mis órdenes.

 

Mi mañana efímero

La España de Messi y Cristiano,

Donde el trabajo realizado es en vano,

Donde la casa de Gran Hermano

Es más importante que la de un pobre desahuciado.

Aquella en la que reina la monarquía,

Elegida por unos pocos y dirigida a unos tantos.

Esa España cuales luces apagadas,

Se esmeran por brillar,

No ahora ni mañana, más hay que esperar.

Cuando esa España nazca y crezca,

Se verá joven y esbelta, dejando así,

Un pasado para no recordar.

Poemas de amor y Lengua

  • Eres el personaje protagonista de mi vida.
  • El pronombre ”tú”, es el que más me gusta.
  • El ritmo de mi narración sin ti es lento pero cuando tú estás suceden los hechos y se acelera el tiempo.
  • ¿Qué es un adjetivo sin un sustantivo? ¿Qué soy yo sin ti?
  • Tú eres el tema, sin ti no hay coherencia.

 

Yo soy ardiente, yo soy morena.

Esta es la rima 51 de Gustavo Adolfo Bécquer, quien escribe en el Pos-romanticismo cuando está en auge el Realismo.

En el poema se le presentan a Bécquer tres mujeres, la primera sería el amor pasional, la segunda representaría la ternura y por último, el ideal perfecto de mujer que resulta ser la intangible.

Consternada y humillada

Ana volvió a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba náuseas.

Era humillada por todo el pueblo, no iba a permitir que alguien tan desagradable y repugnante como era Celedonio se aprovechara de esa manera. No obstante, no era el lugar ideal para reprocharle lo sucedido aunque nunca iba haber un lugar idealizado para aquel acontecimiento.

¡Y qué nauseas sentía! Pero él no era consciente de nada e intentaba hacerse el inocente, lo cual no le estaba funcionando ni de lejos ¿Para qué protestarle? Sería inútil. Él seguía arrodillado como si tuviera alguna oportunidad, no pensaba si quiera en lo poco prudente que ha sido su arrebato y el daño moral que ha podido causar. ¿Para qué seguir en aquel sitio? ¿Y a dónde iba a ir sino? No había sitio para ella en aquel pueblo. ¿Podría recuperar la estima? Estaba claro que no. Y qué iba hacer más que lamentarse por su desgraciada vida la pobre Ana. Ya estaba todo perdido para ella, nunca iba poder permitirse quitarse aquella mala fama que había heredado de su familia y que se había sumado a lo sucedido recientemente ¡Pobre de mí!-se repetía varias veces.

 

El respeto de un rey

 

Antes de argumentar sobre qué idiomas debe conocer un rey, solo quiero citar una frase, la cual no sé donde encontré.  ”Estos pobres reyes de quienes tanto malo se dice, también tienen a veces algo bueno” de François Andrieux.

Un rey no es buen rey solo por hablar todos los idiomas o la mayoría de idiomas que se hablan en ciertos territorios de su país, es más bien un acto de respeto hacia los ciudadanos de dicho lugar. Por lo tanto, no estaría mal que el rey español supiera los cuatro idiomas de España, utilizando el castellano con mucho más criterio que el catalán, el gallego y el vasco, ya que con el castellano se puede comunicar con países hispanos, por ejemplo.

Aunque la lengua más empleada  en España es el castellano, el rey debería utilizar la lengua de, por ejemplo, Galicia cuando esté allí aunque sea solo por educación, con esto no quiero decir que sea un maleducado por no hacerlo, me refiero a que mostraría mucho respeto a su pueblo y son aspectos positivos que se tienen en cuenta del monarca. Pero en el caso de Papúa Nueva Guinea, que posiblemente sea el país con más idiomas y dialectos del mundo, no vamos a someter a Isabel II a aprenderse todos pero se puede hacer algo a cambio, como aprender durante la estancia que pasen en ese lugar una de sus costumbres.

Centrándonos en los idiomas otra vez, es obvio que ya no solo por educación sino para relaciones internacionales, el rey debe saber perfectamente inglés, sin fallos ni percances, ya que es oficialmente la lengua más utilizada en el mundo.

Concluyendo mi opinión, creo que sería educado pero no algo necesario, no tanto como saber inglés, en fin hay cosas más importantes para ser un gran rey, por ejemplo, situar a la ley antes que a él e interactuar más con la gente de su pueblo para conocerlos.

 

 

Lazarillo

El hambre no dormía, yo tampoco. Había caminado ya un buen rato, hasta que asombrosamente me encontré un pequeño huerto. Aunque pocas fuerzas tenía, mi barriga me decía que había que alimentarse. Quedé toda la mañana y la tarde observando cómo el anciano cojo cuidaba de ella, regaba las plantas y cómo alimentaba a sus animales con algunas de las hortalizas que plantaba. Pareciéndome, tan flojo el cojo, pensé en entrar sigilosamente por la noche y gracias a mis dotes adquiridas con mis antiguos amos, conseguiría robarle unas verduras. Pero no anduve muy atento, ya que, no fijé mi vista en los perros. Intentaba yo pisar despació y con sigilo, tratando de no despertarles. Pero como si de mala suerte se tratara, pisé mal y el tobillo doblaría. Un gemido solté y los perros con rabia, saltaron y se abalanzaron sobre mí. Para colmo, como sino hubiera bastado con las mordeduras de los perros, el señor salió de su hogar para golpearme con una porra.

Cuando hubo amanecido, estaba rodeado de dos niñitas rubias, una muy pequeña y la otra un poco más mayor. La mayor, me ofreció un vaso de agua, el cual hubiera aceptado, sino hubiese estado tan dolorido. Entoncés, ella llamó a alguien y fue cuando escuché unos pasos que se acercaban a la cama en la que estaba.

– Abuelo, ¿Nos lo podemos quedar?- Dijo una de las niñitas.

– Siempre que trabaje, coma poco y no robe.

Así conocí a mi nuevo amo, pero, como con los demás, no tardé mucho en dejarlo. Él viejo no era avaricioso como el clérigo, y me alimentaba mucho mejor que mi último amo, pero un día, una de sus nietas, la mayor de las tres, vino a visitar a su querido abuelo.

– Lázaro, no te quiero ver cerca de ella, puesto que no es de fiar. Haz caso hijo, pero como te vea hablando con ella, ya sea por tu culpa o por la suya, te voy a dar unos látigazos y luego te dejaré solo en el bosque, ¿entendido?- Asentí con la cabeza, porque no tenía nada más que hacer.

Cuando acabé mi trabajo arando la tierra, el amo me dejó ir al pueblo. Allí, yo tomé el vino que los borrachos no podían acabarse y con mucho descuido, acabé como ellos. La señora que servía las bebidas, me llevó hasta la finca, llamó a la puerta y apareció la nieta del amo y la señora me empujó contra ella. Yo me caí encima de la mujer. Estaba borracho y empecé a decir barbaridades, entoncés mi amo cojo respetó su palabra y me dejó inconsciente en el bosque.

Allí, una mujer que pasaba, me llevó hasta su casa y me curó las heridas.

 

La bomba de Washington.

Un superhéroe nos ha salvado de un grupo de terroristas de diferentes etnias que trataban de explotar una bomba cerca del Capitolio de Washington D.C. a las 18:03.

Aprovechando la visita en el Capitolio del presidente de los Estados Unidos para un nuevo diseño, un grupo de terroristas, la mayoría nacidos en Filipinas y Singapur, intentan hacer explotar un edificio cercano, para así sembrar el pánico y dejar inconsciente y sin protección al presidente, pero un antiguo militar de las fuerzas armadas, llamado César, estaba infiltrado en ese grupo de terrorista y había decidido que su misión era espiarlos para luego poder contraatacar. Los terroristas colocaron el detonador dentro de un contenedor y se largaron a un lugar cerca del Capitolio, entonces es cuando llega el turno de nuestro héroe que, al saber la situación del detonador, se arma de valor he intenta desactivarla, cuando tan sólo quedaban dos minutos para explosionar.

Al saber lo sucedido el gobierno Estado Unidese celebró una ceremonia en su honor otorgándole una medalla de oro y un diploma por su valentía y honor. También fue readmitido en las fuerzas armadas de su país. En cambio, el grupo de terroristas ha sido castigado a 35 años de cárcel y la policía está en busca de posibles cómplices que hayan escapado.

A %d blogueros les gusta esto: