Archivo del Autor: joseluu37

La misteriosa desaparición de Hans Thomson

Un día de 1942, un hombre llamado Hans Thomson desapareció sin dejar rastro y os voy a contar los sucesos que pasaron.

Hans se mudó a un publecito apartado de la sociedad, este vivía en Seattel y quería conocer otros sitios por lo cual se fue.

Este estaba solo, por lo cual tenía que realizar su mudanza solo. Cuando se disponía a empezarla, una voz le dijo por detrás:

– ¿ Le ayudo ?

– Sí, por favor, el camión de la mudanza me ha dejado tirado.

– Pues será un placer ayudarlo. ¿ Dónde llevo las cosas ?

– A aquella puerta de allí por favor.

– Ahh. Es usted el nuevo vecino, es un placer, Mark Eduard.

– Hans Thomson.

– Ven Hans, te invitaré a un café en mi casa, ya continuará más tarde.

– Vale señor. – Dijo mientras le seguía.

– Hans, esta es mi mujer Naomi Whattson.

– Es un placer conocerle, Hans.

– Igualmente, señora, muy bonita la casa.

– Voy a preparar los cafes, ahora vuelvo. – Dijo Eduard.

– Y ¿ dónde vivías antes ?

– En Seattel, señora.

– Nostros llevamos un año viviendo aquí.

– ¿ De quién es esa casa ? – Preguntó mientras se asomaba a la ventana.

– Está abandonada desde hace años.

– ¡ Cariño, ven a ayudarme con el café por vavor, este aparato no va!

– Voy, disculpa.

– Aquí estan los cafes, ¿ Cómo te gusta a ti, Hans ?

– De lo que usted diga, señor.

– Ohh Hans, trátame de tú.

Cayó la noche, Mark invitó a Hans a dormir en su casa dado que no había acabado la mudanza:

– Ven Hans, esta es tu habitación.

– Gracias Mark.

Era la una de la mañana, Hans no podía dormir por lo que se vistió y se encaminó al bosque para despejarse.

A la mañana siguiente, Mark fué a la habitación de Hans y este no estaba. Bajó las escaleras y abrió la puerta. Había un rastro de sangre y Mark lo siguió hasta llegar a un agujero que había en el suelo cubierto por ramas.

– ¡ Hans ! ¿ Estás bien ?

Este se tapó la cara por el deslumbre del sol. Mark le lanzó una cuerda paraa que pudiese salir. Fueron a casa y le curó la herida.

– ¿ Cómo te caistes ?

– Estaba viendo la casa abandonada cuando de pronto caí en ese maldito agujero.

– Pues te has dado un buen golpe. ¡ ¿ Cariño, dónde hemos puesto el betadine ? !

– ¡ Cariño !

– Espera, Hans, voy a por el betadine.

Vió que su mujer no estaba y bajó corriendo las escaleras:

– Hans mi mujer no está.

Este se quedó sin palabras.

– Voy a llamarla.

Empezó a sonar el movil de Naomi en la mesita de noche.

– Voy a buscarla.

– Te ayudo.

Hans se acercó a una señora y le preguntó:

– ¿ Ha visto a una señora de pelo rubio y ojos marrones ?

– Si, la ví anoche ir hacia un coche pero no vi más.

– Vale gracias señora.

– Hans, ¿ qué te ha dicho esa señora ?

– Nada…

Hans no se dio cuenta de que Mark había oído lo que habló con la señora y no entendía el porque se lo había ocultado.

Llegaron a casa y Mark le preguntó:

– ¿ Por qué no me has dicho lo que te dijo la señora ?

– Ya te lo dije.

– ¡ No me mientas, mi mujer está desaparecida y tú no me estás ayudando, ahora mismo me dices lo que sepas o no respondo… !

– Tu mujer está bien…

– ¿ Cómo dices ?

– Que está bien, sé donde esta, mañana tenía un vuelo de avión a Venecia, me iba a ir con ella.

– Déspues de yo haberte ayudado, ¿ Así me lo pagas ?

Se acercó a él y le asestó un puñetazo en la cara. Este se cayó al suelo. Cojió un palo de madera y fue hacia él:

– Tu te lo has buscado.

Meses después, Mark leyó en el periódico que su mujer se había escapado de una carcel de alta seguridad, mató a un policía e hirió a otro y se dio cuenta, de que había estado viviendo con una fugitiva.

FIN

Teatro

Joe. Y entonces, ¿Qué hacemos capitan ?

Mike. Eso capitán.

Capitan Smith. Dejadme que piense.

Joe. No hay tiempo capitán.

Capitan. Y tú, ¿qué propones ?

Joe. Un ataque por la noche. Planearemos la entrada a la isla y los rodearemos. Nos la entregarán si no quieren pasarlo mal.

Capitan. Confio en Tío Joe. Muchachos Joe procederá a enseñaros el plan.

Joe. Mirad, Bill, tú te pondrás aquí y esperarás a que yo te diga, no sé… ‘ entregádnosla ‘ con un grupo de muchachos.

Bill. Entendido Joe.

Joe. Tú tendrás que venir conmigo hasta la entrada y luego abrirás la puerta a los demás. ¿Entendido Jack?

Jack. Vale y ¿Dónde está esa puerta, Joe?

Joe. Aquí. Los demás estaréis en la puerta y otros tendréis que saltar por el muro.

Capitan. ¿Quedó claro muchachos?

Mike. Sí.

Tom. Sí capitán.

Todos. Sí, capitán.

Joe. Capitán, tenemos que simular una visita de rendición. Soltaremos las armas y después al ataque.

Capitán. Vamos, todos en posición.

Tom. Joe, ¿Yo con quién iré?

Joe. Con Jack y después de abrir los portones, fuera guardias.

Tom. Entendido. Vámonos chicos.

Haiden. Yo, ¿Iré con todos hasta que abran no?

Capitan. Sí.

Joe. Capitán, es la hora.

Capitán. ¡A sus puestos! Todos armados. (Empiezan todos a tirarse al agua para que no les viesen. Joe y el capitán fueron en barca para que los viesen llegar)

Capitán. Buenas Flind, venimos a mostrar nuestra rendición.

Flind. Mira quien se nos rinde.

Toda la tripulación. Ja Ja Ja Ja.

Flind. Chris, acompaña a estos amigos a dar una vuelta jeje. Acaba con ellos, (susurra a Chris). Les agarraron.

El capitán cogió un cuchillo que tenía en la manga y le lo clavó en la tripa.

Capitan. ¡Entregádnosla!

Entraron todos con armas.

Capitán.. Ahora, ¿Quién se ríe, Flind?

Joe. Entregádnosla o no respondemos.

Flind. Carl, trae a la chica.

Carl. Aquí está, jefe.

Flind. Desátala. Ya la tenéis.

Joe. Elizabeth ¿Estás bien?

Flind. ¡Ahora!

Sacaron arcos y empezaron a disparar conta Joe, el capitán y toda su tripulación.

Joe. ¡ Al ataque !

Capitán. ¡ A por ellos !

Acabó todo.

Joe. Capitán, han muerto trece hombres.

Capitán. Hemos acabado con ellos, son unos héroes.

Adivinanza

Es un barco y es de vela y siempre va donde el viento le lleva.

 

velero

Cuento popular modernizado

Una chica vivía en una casa muy grande. Vivía con su marido, sus dos hijos y el servicio.

Era un día como otro cualquiera, Cenicienta leía sus revistas del corazón, el marido peleándose con la casa de pájaros que intentaba hacer. Sus dos hijos jugando y corriendo y el servicio haciendo que realizaba alguna tarea…

Un día llegó su madrasta con sus criadas y su carruaje tirado por caballos. Ésta era una señora desagradable y mala con todo el mundo pero aun más con Cenicienta, por eso no le abrió la puerta. Los niños, que le tenían miedo, fueron a la azotea y le tiraron globos de agua, lo que la hizo marcharse al instante. Cenicienta miró por la mirilla y al ver que se marchaba, abrió la puerta para salir a realizar sus tareas. El marido, que ya consiguió hacer la casa de pájaros, la puso en su azotea. Cuando se marchaba se escuchó un ruido, fue a mirar y resultó ser la caseta que se había caído.

Yo con 25

Hola soy José Luis tengo 25 años y os voy a contar lo que soy y lo que tengo

Físico que voy a tener a los 25:

Voy a ser alto, guapo, listo.

Cosas que voy a tener a los 25:

Voy a tener mucho dinero y un Ferrari, al igual que mis padres. Voy a tener una empresa de montaje y voy a tener muchos títulos a nivel mundial.

Cómo voy a ser con 25:

Voy a seguir siendo buena persona y voy a tener más personalidad.

Cosas que voy a hacer con 25:

Tengo una mujer guapa y buena persona, unos niños buenos y guapos, un niño y una niña, el niño se va a llamar José Luis y ella Yolanda. Voy a hacer muchos viajes a muchos sitios con mis padres; mis hermanas y mi mujer e hijos.

Avión alemán se estrella en los alpes

Un día de sol en el que todo el mundo se iba de vacaciones, ocurrió un accidente. Había gente que se fue de vacaciones a las islas Caimán y se subieron a un avión del que parte de ellos no salieron. Esto pasó en el 1902 en Los Alpes. El avión despegó y ya llevaban 3 horas de vuelo, cada vez estaban más cerca de llegar a aquel lugar. La gente comentaba como creían que sería ese lugar cuando de pronto hubo una turbulencia. La gente no le dio importancia pero al momento hubo otro y otro y la gente se estaba asustando. El piloto avisó de que había peligro de chocar contra algo. Las azafatas intentaban calmar a la gente mientras el piloto luchaba para no chocar. Se le fue el control del avión y volaban sin rumbo. Ahí empezó el desastre.

La historia Carreño

Esta historia la estoy escribiendo con doce años y os voy a contar la historia de mi familia.

Mi padre abrió una empresa con su amigo que pronto se convirtió en su socio en el 2006, esa empresa era de montaje en general y la verdad es que en ese tiempo nos iba muy bien lo que nos permitió visitar sitios importantes, viajar a un montón de sitios que eran nuevos para nosotros, estar en algunos hoteles muy buenos mientras mi padre cumplía con su trabajo… Eramos cinco en esta familia, mis padres, mis dos hermanas y yo. Yo era el pequeño de todos.

Pero inesperadamente en 2009 hubo una empresa que tenía contratada a mi padre que dejó de pagar a él y a sus trabajadores por causas ajenas. Mi padre les reclamó que tenía que pagar a los trabajadores ya que habían terminado la obra. La empresa dijo que no podían hacerse cargo de la deuda y mi padre se vio obligado a pedir prestamos al banco para pagar a sus trabajadores. Mi padre tenía pagarés de esta empresa deudora que presentó ante un tribunal y que no le sirvió de mucho dado al poder de esta empresa acusada. Mi padre no pudo hacer nada y tuvo que cerrar su empresa. Yo no sabía los problemas que había en casa dado que era un niño pequeño, yo solo oía algunas cosas y aun así no las entendía. Mis padres buscaban lo mejor para nosotros por lo cual tuvimos que estar más unidos que nunca y apoyarnos los unos en los otros. A medida que el tiempo pasaba yo iba entendiendo más las cosas y seguía sin entender otras, como por ejemplo por qué la policía no hacia nada contra la empresa que estaba hundiendo a otras y probablemente siga haciendo pero ese tema lo prefiero dejar a un lado. Nosotros tuvimos que dejar de visitar tantos sitios pero seguíamos pudiendo vivir bien y arrancando con lo que podíamos y esto que voy a decir no es para hacerme el chulo pero creo que eso honra a mis padres por sacarnos adelante en esos tiempos difíciles. Mi padre viajó a muchos sitios como Perú y nos trajo cosas típicas de allí y vino sabiendo muchas cosas que pasaban allí. Ahora mi padre está con nosotros por Navidades y está trabajando en un sitio de África de la cual nos trae muchas cosas para contar y algunas cosas de allí. Mi padre no solo va a esos sitios para vivir sino también para conocer nuevos sitios y espero poder ir con él pronto a ese lugar donde sigue trabajando para conocer yo también esos sitios. Nosotros estamos saliendo adelante a pesar de lo que nos pasó y espero que a nadie más le pase eso.

Esta historia está basada en hechos reales.

La vida y la familia

Hace unos dos años, estuve con un amigo mío de toda la vida. No le veía desde hace diecisiete años así que teníamos muchas cosas de las que hablar. Nos fuimos a un bar para seguir hablando, era el bar al que íbamos siempre con doce años. Él era mi mejor amigo, aunque también había muchos más, éramos un grupo de unos seis amigos y nos lo pasábamos bien. Había veces que cogíamos por la noche y nos colabamos en una casa muy grande que estaba abandonada y derruida para contar historias de miedo.

Mi mejor amigo era rico, cuando estábamos en el bar hablando me contó que tenía mucho dinero. Me dijo que invirtió en un gran negocio y que, por así decirlo, se forró. Me dijo que si hubiésemos seguido juntos ahora los dos estaríamos forrados, pero yo le dije:

– Me alegro de que te vaya tan bien pero no me arrepiento de haber formado una familia y tener lo justo para vivir, me gusta vivir así, que no me sobre pero que tampoco me falte.

Él me dijo:

– La verdad es que yo te envidio.

Yo me sorprendí y le dije:

– ¿Ah, sí?

– Sí, porque la gente me quiere por lo que tengo y no por lo que soy, si te digo la verdad tú eres mi único amigo y aún sin tener dinero la gente te quiere. ¿Cómo lo haces?

Le sonreí y de pronto llegó mi mujer y yo me tuve que ir.

Mi amigo se centró más en el dinero que en otra cosa y por eso no tiene ni familia ni muchos amigos, sólo yo.

Ahora mi amigo tiene una familia, hijos y más amigos de los que se pueden contar con las manos. Él renunció a todos sus coches, sus casas, su dinero y a todos los lujos que un rico podía tener. Yo me siento orgulloso de él, de que haya preferido tener familia a tener dinero, porque el dinero se te puede acabar en nada, pero la familia, su cariño y su amor, no.

Valores de una vida

Hace siete años yo pilotaba un helicóptero. Iba por un desierto para llegar a España, a la base naval de Rota. Yo estaba acostumbrado a pilotar, mi padre me enseñó todo lo que sabía sobre los helicópteros, ya que era un experto. Yo tenía quince años cuando piloté mi primer helicóptero pero en esta historia yo tenía dieciocho años. El desierto era un lugar duro, lleno de peligros. El helicóptero se empezó a quedar sin gasolina, avisé a los controladores aéreos pero pronto se fue la señal. No me di cuenta de que me iba a estrellar contra una montaña de arena. Salté pero antes cojí una cantinplora, una bolsa llena de comida y una pistola que contenía ocho vengalas. Estaba a unos ciento noventa y dos metros de la arena. Cuando me tiré note por encima de mí la onda que produjo la explosión del helicóptero. Impacté contra la arena y me quedé mirando hacia arriba viendo al helicóptero haciéndose pedazos.

Anduve cuatro kilómetros y disparé una bengala, seguí andando quince kilómetros y bebí un trago de agua y seguí andando. No veía nada, tenía quemaduras por la explosión pero no era eso lo que me dolía ni lo que me daba miedo, lo que me daba miedo era el no volver a ver a mi familia.

Aquello era todo silencio y soledad, se oía a veces el viento de aquel lugar, pero no tenía a nadie que me acompañase, era yo solo. Empezó a hacerse de noche así que decidí acampar. Cogí palos que había allí e hice una tienda de campaña más o menos estable. La terminé, me metí dentro, bebí otro trago de agua y me dormí al instante.

Al siguiente día me desperté a las siete y veintidos. Salí de la tienda de campaña y miré a mi alrededor. No había nada ni nadie. Solo yo. Anduve y anduve treinta y siete kilómetros y disparé otra vengala. Había gastado dos. Nadie me oía.

Me senté un momento en el suelo y pensé en mis padres. Tenía miedo de no verles más pero yo sabía que no podía morir sin verles una vez más y decirles que los quería mucho. El miedo no me condujo a las lágrimas porque sabía que a mis padres no les iba a gustar que su hijo se pusiese a llorar, tenía que luchar por ellos. Me levanté de un salto y eché a correr. Corrí y corrí durante treinta y siete minutos hasta que paré, bebí un trago de agua y me di cuenta de que no había comido nada desde hace un día, así que cojí la bolsa y saqué una manzana, me la comí y seguí andando.

De pronto escuché unos helicópteros y pensé que tenía razón, que les iba a volver a ver. Los helicópteros me vieron y vinieron a por mí, les conté lo que me había pasado y me llevaron a casa. Cuando bajé de ese helicóptero ahí estaban mis padres. Mi madre empezó a llorar y mi padre lo intentó evitar pero, como siempre se dice: no se puede evitar lo inevitable. Los dos me abrazaron y mi madre me dijo:

– Mi niño, ¿estas bien? Y me abrazó.

Yo la contesté al oido:

– Si mamá, vosotros sois los que me habéis dado la fuerza.

Ella me sonrió y mi padre también lo escuchó y les dije:

– Os quiero mucho.

Y ese momento se convirtió en el mejor de nuestras vidas. Esto no me impidió seguir pilotando, pero, está claro que con más cuidado. Ahora tengo treinta y ocho años y esta historia la estoy escribiendo al lado de mis tres hijos y mi mujer. Mis hijos también se han interesado en el pilotaje y les estoy dando clases, quién sabe, igual salen unos expertos como su abuelo y su padre.

 

Tabajo de un peluquero

El trabajo de un peluquero es así:

Tienes que aprenderte todos los peinados y saber hacerlos, saber cortar, lavar y peinar.

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