Archivo del Autor: lolafernandezrueda

El pez León

Hoy os vengo a contar la historia de un pececillo muy llamativo conocido como el Pez león. A pesar de su belleza,  sus aletas son muy largas y están cubiertas de peligrosas espinas que poseen veneno. Este pececillo está acostumbrado a vivir en solitario porque tiene muy, muy, muy mal carácter . León, es así como le llaman en su pueblo, es muy inteligente  y siempre que los otros compañeros de la academia de danza quieren bailar o jugar con él,  León  les contesta con desprecio y aires de superioridad. En una de estas ocasiones un grupo de delfines se acercaron a él y le propusieron jugar a baloncesto. El pececillo les dijo que él trabajaba mucho mejor solo que en equipo y que no participaría en ese juego inútil. Al cabo de unos días durante las clases el profesor les mandó hacer una coreografía en equipo. El pez León pidió hacerla en solitario y el profesor le dijo que esta vez era obligatorio que fuese en grupos. El pez león se fue refunfuñando a su grupo y comenzaron la coreografía. Como él nunca había trabajado en equipo acabó discutiendo con todos y se marchó del equipo dando un portazo (bueno…. perdón …..un olazo……tened en cuenta que estamos en lo profundo del mar). Así que se marchó toooooooodo lo lejos que pudo para disfrutad de su belleza e inteligencia a solas. Pasado un buen rato, con el enfado perdió la noción del tiempo, se dió cuenta de que se había salido del pueblo. -Ay! Ay! Ay!:  lloriqueaba León: nunca me enseñaron a volver a mi pueblo ! y ahora qué haré?,  al rato se le pasó el lloro y pensó: – Con lo guapo y listo que soy seguro que alguien me lleva a mi pueblo y se acercó a un grupo de tiburones que pasaban por allí y con muchas inflas les dijo: Hola chicos! Indicadme el camino a mi pueblo! Los tiburones primero se echaron a reír y seguido casi se le comen si no llega a encontrar León una cueva entre las rocas donde refugiarse. Se  puso triste al darse cuenta de que si no sabes trabajar en grupo no sirve de nada ser un pececillo muy guapo y muy listo. León tuvo suerte pues justo en ese momento encontró a su grupo de danza que llevaba horas buscándole por todos los rincones del mar. León se puso contento, les dio las gracias y aprendió una lección; una de las lecciones más importantes de su vida!

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Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra

Mi abuela, que solía contarme historias sobre diversos temas, me contó una vez una historia de la Biblia.  Esta historia, narraba como las personas de aquella época ataban a las mujeres adulteras, y las tiraban con piedras hasta matarlas. Según mi abuela, Jesús que vió lo que estaba sucediendo se dirigió a los fariseos en una de las ocasiones y dijo: El que esté libre de pecado que tire la primera piedra; en mi opinión con esto lo que Jesús quería decir es que todos cometemos errores, y no se debe juzgar y atacar a una persona que ha cometido un error cuando uno mismo también los comete. Para juzgar está la justicia, mi hijo podrá ser culpable o no de los hechos de los que se le acusa, y si es culpable lo decidirá un juez y pagará por ello. Ahora bien , si es inocente, quedará absuelto, pero quién y cómo se reparará el daño que se le está haciendo a través de las redes, artículos de opinión o insultos en persona. Todo lo que yo pueda decir como madre, sobre los valores de mi hijo será interpretado como argumentos poco objetivos y solo en defensa de mi hijo, por ello no entraré en opiniones personales. Tan solo quiero expresar que quien bien conoce a mi hijo sabe de sus cualidades y valores como persona. Y ahora todos aquellos que tenéis la piedra en la mano párense a pensar en los errores que habéis cometido y en los que cometeréis, en los que cometen y cometerán su marido, sus hijos, sus padres, sus hermanos… Y a ellos me dirijo: Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

 

Lola Fernández Rueda

Discurso del rey

Buenas noches a todos, este año me gustaría trasmitirles mi ilusión para que se produzcan cambios positivos el año que viene. No solo me refiero a cambios con respecto a la crisis, sino también a la forma de tratarnos y en la forma de tratar el lugar en el que vivimos. La crisis por la que estamos pasando puede ser  una forma de justificarnos para ser más egoístas o por las malas decisiones tomadas en el pasado y que ya no tienen remedio, sin embargo creo que deberíamos ver la crisis como una oportunidad de cambio y aprovecharla para dar valor a lo que realmente importa. Lo veo como un momento para aprovechar y darnos cuenta de que nada es tan importante , que ni el dinero ni tener mas que el de al lado es necesario y que lo realmente importante es cuidar lo que nos rodea, nuestros seres queridos, amigos y el entorno gracias al que vivimos. Muchas veces nos justificamos alegando que no podemos hacer nada, pero si cada uno de nosotros cuida su metro cuadrado: recicla, apoya la cultura, la formación y ayuda a los que nos rodean, entre todos conseguiremos un cambio. Feliz navidad y feliz cambio para el 2017.

 

Lola Fernández Rueda.

Tragedia en el restaurante

(Lola y Celia entran en el restaurante).

(Mario) – ¿Qué desean?

(Lola) – Quisiéramos una mesa para dos.

(Mario) – Por supuesto.

(Mario acompaña a Lola y Celia a la mesa)

(Mario) Ahí tienen la carta.

(Celia) – Gracias.

(Mario se dirige a la puerta, la abre y entra Laura)

(Laura) -¿ Tiene hueco en el restaurante?

(Mario) – (mientras se dirige a la mesa) sí, esta de aquí.

(Lola) – Camarero, ya sabemos lo que queremos tomar.

(Mario) – Enseguida voy, a lo que iba, si necesita algo llámeme.

(Mario se dirige a la mesa de Lola y Celia)

(Celia) – Yo quisiera la especialidad de la casa, así que por lo tanto pediré una tortilla de patata, con ketchup mucho mucho ketchup.

(Lola) – Sin embargo, yo quisiera gambas, a poder ser las mejores del mercado y con mayonesa, mucha mucha mayonesa.

(Laura) – Camarero.

(Mario se dirige a la mesa de Laura).

(Laura) – Me gustaría tomar un batido de proteínas a poder ser de macedonia.

(Mario) – Vale, ahora se lo traigo.

(Llaman por telefono a Laura).

(Laura) – ¿Si ? diga, ¿Como que me necesitan en el hospital ahora? Si hoy era mi día libre. Vale enseguida estaré allí. Dentro de una hora . Vale,vale, iré antes, adiós.

(Mario gleba lo que han pedido a ambas mesas, y se retira).

(Laura) – Tengo prisa, así que cuando termine me iré, pero le dejaré el dinero en la mesa.

(Mario) – Vale, no se preocupe.

(Laura se levanta de la mesa pero Lola se atraganta con la gamba).

(Lola) – ¡¡¡¡Me atraganto!!!!

(Celia) – Necesitamos un médico, rápido llama a la ambulancia.

(Lola muere, Celia comienza a llorar, Celia llorando y gritando).

(Celia) – Es por tu culpa, tus gambas han matado a mi pobre amiga.

(Laura se dirige a donde Lola e intenta salvarla).

(Hugo) – Corten, corten, que pare todo el mundo, yo soy el director y se hace lo que yo diga. Chis, necesito mas emoción, sentimientos. Mario, pon cara de culpable y Celia, intenta soltar alguna lagrimilla.

 

Por: Lola Fernández y Laura Fernández.

 

 

Los tres cerditos

Érase una vez tres cerditos que vivían con su madre. La madre era modista y necesitaba las habitaciones de los cerditos para colocar la ropa con la que trabajaba, así que los tres hermanos se tenían que ir de la casa.

El hermano mayor propuso alquilar una casa todos juntos, pero esa idea no les funcionó porque cada uno quería una casa diferente. El pequeño prefería comprar una casa barata, aunque fuese de mala calidad,  como trabajaba en Apple y estaba inventando el iPhone 7 necesitaba un garaje para las herramientas. El mediano era crudivegano y quería una casa de mejor calidad que la del pequeño, hecha con productos reciclados o naturales pero no muy cara. Y el mayor quería una casa grande y segura, no le importaba que fuese cara y, como era gótico, la quería pintada de negro. Así que al final cada uno se construyó su propia casa. El mayor y el pequeño no sabían dónde construir sus casas, pero el mediano sí. Como quería estar en la naturaleza pero cerca de la ciudad, la empezó a construir en el parque del Retiro de Madrid, así que los otros dos hermanos le copiaron. Cuando el cerdito pequeño y el cerdito mediano acabaron de construir sus casas se fueron a comprar muebles pero el mayor seguía construyendo su casa porque los materiales que utilizaba eran de buena calidad pero muy pesados, así que sus hermanos se reían de él. Cuando llegaron de comprar los dos cerditos menores se fueron a sus respectivas casas. El cerdito pequeño se había comprado la roomba, estaba muy contento. Pero cuando la puso a cargar llamaron a la puerta:

-¡Tot! ¡Toc!

-¿Quién es?

-Policía.

-Dígame, agente.

-No puede construir una casa en medio del Retiro, tendremos que derrumbar la casa.

-¡¡¡No, por favor !!!

-Lo siento, señor, pero así lo dice la ley.

Al día siguiente trajeron unas grandes palas para tirar su casa. Como estaba construida con malos materiales, fue muy fácil tirarla. El cerdito pequeño se fue corriendo a casa de su hermano mediano. Cuando llegó llamaron a la puerta:

-¡Toc! ¡toc!

-¿Quién es?

-Policía.

-¿Qué sucede, agente?

-Pues que ha construido una casa en la vía pública. Tendremos que derruir su casa, vendremos mañana.

-¡¡¡Nooooooooo,  por favor !!!

-Lo siento pero así lo dicta la ley.

Al día siguiente llegaron unas grúas para derrumbar su casa. Como estaba construida con mejores materiales, les costó bastante  tirar la casa, pero lo consiguieron. Los dos cerditos menores se fueron corriendo a casa de su hermano mayor. Cuando llegaron se lo contaron todo y  llamaron a la puerta:

-¡Toc! ¡toc!

-¿Quién es?

-Policía.

-¿Qué sucede agente?

-Mire, ha construido una casa en la vía pública por lo que ha infringido la ley. Tendremos que destruir su casa.

-¡¡¡Nooooooooo, por favor !!!

-Lo siento pero tenemos el deber de hacer cumplir la ley, mañana vendremos a derrumbarla

Los tres cerditos se pusieron a buscar en google con el Mac si la policía podía destruir su casa así como así, y encontraron un documento que lo impedía. Cuando llegaron los agentes al día siguiente le enseñaron el documento a la policía pero ellos no hicieron caso y se pusieron manos a la obra. Pero, como el hermano mayor  había construido su casa con buenos materiales, no consiguieron tirarla y se fueron. Y así pudieron vivir felices para siempre los tres cerditos.

 

La fábrica encantada

Esta historia, aunque pueda no parecer cierta, es totalmente verídica. Todo comenzó en un pequeño pueblo a las afueras de Madrid. Era un pueblo prácticamente abandonado, en el que habitaban apenas ocho personas, de los cuales dos eran niños. Ella se llamaba Clara y él se llamaba John. En este apartado pueblo había una fábrica abandonada, y los mayores del pueblo no se acercaban a más de cincuenta metros de ella y no dejaban por nada del mundo acercarse allí a los más pequeños.

Un día, al anochecer, Clara volvía de casa de John.  Su casa y la de John estaban bastante lejos y se tardaba unos quince minutos andando. Ese día era muy nublado, cuando Clara estaba pasando por delante de la fábrica se puso a diluviar y decidió entrar en la fábrica para refugiarse. Dentro estaba muy oscuro, pero la luz de la calle entraba por los agujeros de las paredes y del tejado. Cuando ya habían trascurrido unos cinco minutos desde que Clara había entrado en la fábrica comenzó a escuchar el sonido del viento dentro de la fábrica. A Clara le resultó extraño ya que veía los árboles de fuera y apenas los movía el viento. Como le resultaba extraño, se adentró en la fábrica y comenzó a escuchar golpes de metal con un ritmo, cada vez que se adentraba más en la fábrica los golpes eran más fuertes y más rápidos. Clara comenzó a asustarse ya que no encontraba el origen de esos sonidos. De repente apareció delante, a unos dos metros, una niña de unos cinco años muy pálida, con un camisón blanco, sucio, con el pelo rubio, manchado y enredado, tenía los ojos irritados y azules muy muy claros y los labios con un tono morado. Clara la preguntó quién era, ella no contestó y la dijo gritando que se fuera. Clara la dijo que no podía, que llovía demasiado y la volvió a preguntar quién era. La niña contestó que ya no era nadie, que había muerto hace muchos años y se acercó a Clara. Clara retrocedió y se quedó pensando que si se había muerto tenía que ser un fantasma. Clara se estaba asustando y la niña comenzó a correr hacia ella riéndose y gritando que no debería haber entrado en esa fábrica. Clara se dio la vuelta y corrió con todas sus fuerzas hacia la salida. Clara salió por la puerta cuando la niña ya la estaba alcanzando y la niña se quedó en la puerta viendo cómo Clara se alejaba, era como si aquel fantasma de esa niña no pudiese salir de allí.

Clara decidió no volver a acercarse allí y  no contarle a nadie lo ocurrido aquel día en esa fábrica abandonada, ya que pensarían que estaba loca.

Pepe, el elefante

Aquel día Pepe había desayunado unos plátanos riquísimos y se sentía con más fuerza que nunca. Fue a correr por todo el bosque, pero se le hacía pequeño y quería correr más. Decidió ir a la zona de la ciudad a pesar de que sus padres le dijeron que nunca se acercara allí ya que era peligroso. Pero a él le dio igual. Iba muy contento, pero en vez de correr andaba ya que había muchos objetos pequeños (desde la perspectiva de un elefante) que había que esquivar con cuidado. Había seres vivos pequeños (también desde la perspectiva de un elefante) que corrían alejándose de él o subiendo a sitios elevados. Él no entendía porque las personas huían de él, si él no pretendía hacerlas daño. Al cabo de un rato se empezó a estresar porque la gente le lanzaba cosas y gritaba y se puso a correr. Del estrés rompió alguna pared, moto o bicicleta pero no lo hizo adrede. Cuando ya llevaba bastante tiempo por allí, llegaron unas grúas que le cogieron por la tripa y le devolvieron al bosque. Cuando él iba acercándose hacia su casa, él se imaginaba que su familia y amigos le felicitaran por ser tan valiente, que le aplaudieran… Pero cuando llegó no se pareció en nada a lo que él se había imaginado, la madre al llegar le abrazó y comprobó que no se hubiese hecho daño, cuando vio que estaba bien le riñó como si no hubiera un mañana y sus amigos le preguntaron que si se había vuelto loco. Afortunadamente todo salió bien y no hubo heridos.

 

Yo con veinticinco

Hola, me llamo Lola Fernández, estudié la carrera de medicina y ahora estoy de residente en Valdecilla. Todavía no tengo claro en qué especializarme,  estoy dudando entre  cirugía general o de trauma. Cuando acabé la carrera me dió tiempo a viajar mucho ya que me encanta. Estuve en los países asiáticos ( China, Japón, Tailandia, Laos y la India), también viajé por norteamérica (EEUU y Canadá) y no pudimos pasar a América del Sur, ya que sigue siendo muy peligroso. Viajamos de mochileras unas amigas y yo el año pasado. Ahora Lucía es profesora de Primaria, Laura es periodista , Celia es graduada en Biología y actualmente está dando clases en un instituto y Andrea está de médico residente conmigo. Cuando salimos de la crisis, todo cambió. Los trabajos ahora no son estables, es decir, los contratos no suelen superar el año, por lo que tenemos que estar formándonos constantemente así que cuando acabe la especialización y ahorre un poco de dinero haré un máster. De residentes trabajamos mucho y cobramos poco, apenas me llega para el alquiler, por lo que trabajo de monitora de Vela en el CEAR de Santander los fines de semana.

Físicamente soy de estatura media tirando a baja, siempre lo he sido y el pelo y los ojos se me aclararon. Me gusta ir vestida diferente, compro la ropa en tiendas que no usan la explotación de personas. Ahora tampoco se compra mucho en tiendas ya que utilizamos impresoras 3D y yo la utilizo principalmente para hacer mi ropa. Me gusta la playa y mar, me considero una persona pacifista y me gusta disfrutar con mis amigos. Aún así creo que soy una persona muy exigente conmigo misma y en ocasiones me estreso con mis responsabilidades pero intento superarlo.

 

Receta imposible: el bizcocho de la invisibilidad

Ingredientes:

  1. 300g de harina
  2. 100g de discreción
  3. 5 huevos
  4. 50g de timidez
  5. 20g de transparencia
  6. 100g de azúcar
  7. 1l de leche

 Peparación:

Primero se echa la harina y se mezcla con los huevos y la leche. Se mezcla con la discreción y se bate muy bien. Se mete en la nevera y se espera 10 minutos. Se saca de la nevera y se bate con la transparencia, la timidez y el azúcar. Se mete en el horno durante 30 minutos. Si se desea, se puede echar un poco de azúcar glas  por encima.

Efectos:

Si te tomas un trozo de este bizcocho podrás ser invisible durante una hora, pero ¡cuidado! Con este bizcocho serás invisible pero harás ruido así que intenta ser lo más silencioso posible, además la gente no te traspasará, así que ten cuidado con no chocarte con nadie.

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