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Los piratas

¡Hola! Me llamo Lucía.

Un día yo estaba en mi barco con mi tripulación, cuando otro barco pirata se puso a atacarnos. Le ordené a mi mejor ayudante, llamado Álvaro, que ordenase a la tripulación defenderse. Derribamos al otro barco pirata. Después es cuando me di cuenta de que era una trampa, pero era demasiado tarde. De repente, aparecieron dos barcos piratas, los de mi enemigo llamado “el temido”, por ser el capitán más cruel de lo mares.

Hace tiempo tuve una batalla con él, nos destruimos casi todo lo que teníamos y unos pocos como yo pudimos escapar, creyendo que él había muerte, ahora él querrá venganza. Lo que no entiendo es cómo ha conseguido los dos mejores barcos que haya visto yo.

Los dos barcos enemigos eran mucho mejor que mi barco, por eso decidimos huir. Cuando estábamos huyendo, un tercer barco apareció en la proa,  enfrente de nosotros. Destruyó las velas de nuestro barco a cañonazos y los dos barcos que teníamos detrás mandaron nuestro barco a pique.

Vi a muchos marineros de mi tripulación, ser esclavos ahora de los enemigos. Cuando estaba en el mar nadando tuve una precipitada idea, subí al barco donde estaban de esclavos los marineros, es decir, donde se encontraba mi enemigo. Me escondí en un barril y por la noche salí del barril y fui al camarote donde estaba mi enemigo. Llegué a la puerta del camarote despistando a los guardias y me dispuse a entrar (pensé que si atacaba a su capitán las cosas serían más fáciles). Cuando fui a entrar al camarote un guardia apareció por detrás y me atacó con su espada. Por suerte lo pude esquivar y fue cuando le pude ver la cara, era Franklin pata de palo, el mejor ayudante del capitán más temido de todos los mares. En un segundo llegó la tripulación y su capitán salió del camarote. Me encerraron en una celda quitándome todas mis pertenencias.

A la mañana siguiente los guardianes iban a llevarme donde estaba su capitán. Tras una lucha con los guardianes conseguí abatirlos. Cuando iba a salir de aquel lugar escuché una voz. Me dirigí hacia ella y me encontré con un prisionero. Me costó confiar en él, pero le liberé y él a cambio me ayudaría. Todos los piratas de mi tripulación que habían sobrevivido a los ataques estaban en las mazmorras, pero ir a ellas era imposible sin ser visto, porque tenían que pasar por el centro del barco y allí acceder por unas escaleras.

Mi aliado llamado Max y yo fuimos a la celdas, pero era imposible de llegar sin ser visto. Entonces nos tiramos al mar y al rato un barco extraño nos recogió. Yo le pregunté a Max:

-¿Qué está pasando?¿ De quién es este barco?-dije asombrada.

-Yo en realidad soy el rey de Hyrule, una isla pequeña, mi padre fue matado por los piratas y yo tuve que ser el rey. Los piratas me capturaron por sorpresa. Enseguida llegaremos a Hyrule -dijo Max.

-¡Te ayudaré a vengarte de los piratas!- le dije convencida.

Cuando llegamos a la isla, sus tropas nos recibieron dando un banquete. Después de la fiesta del día anterior toda la gente nos ayudó aportando todo lo que tenían. Cuando teníamos todo preparado fuimos a atacarles.

La guerra fue intensa y muy dura. Estuvimos una hora luchando y demostramos que éramos superiores a ellos. Casi no nos quedaban tropas cuando solo nos quedaba derrumbar al mejor barco. Controlé para tirar una bala de cañón contra la puerta de los esclavos.  Derrumbé la puerta y todos salieron con ganas de venganza. Derrotamos a los que quedaban y atacamos a su capitán y a su mejor ayudante, fueron nuestros esclavos para siempre y fuimos los mejores de todos los mares…

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El accidente inesperado

Era el año 1912 y yo estaba en mi casa haciendo la maleta para ir de vacaciones con un amigo, estaba nervioso porque era la primera vez que iba de vacaciones en barco. Cuando acabé de hacer la maleta, me eché en mi cama a dormir pronto, porque al siguiente día me iba a levantar muy temprano.

Me levanté, hice todo y le esperé. Era la primera vez que me levantaba tan pronto. Cuando llegó, fuimos al puerto.  El barco era precioso, grande, lujoso … Entramos en el barco, por dentro era también alucinante.

Estuvimos unos pocos días en él, pero, de repente al cuarto día, era muy temprano y cuando casi todo el mundo estaba durmiendo, era la noche del 14 al 15 de abril, cuando hubo un fuerte golpe y el barco se empezó a ir a pique. Toda la gente estaba corriendo e intentando salvarse. Subí corriendo a la parte alta del barco. El barco ya se estaba destruyendo y se caía el techo. Un trozo se me cayó en la cabeza dejándome un poco inconsciente, pero seguí intentando sobrevivir. El barco ya se fue a pique cuando llegué a la parte superior, fui nadando a la superficie y cuando casi ya no podía más respiré aire, ese fue el mejor momento que sentí, pero sin fuerzas caí desmayada.

Cuando me desperté estaba en el hospital. Tenía muchas heridas, pero sobre todo estaban tratándome aquel golpe en la cabeza.  Después, el doctor me explicó que cuando estaba flotando, un barco me recogió.

Cuando ya estaba totalmente recuperada seguí con mi vida, aunque  más cuidadosamente.

FIN

Yo con 25 años

Hola, soy Lucía Ranero. Te estoy escribiendo desde África porque acabo de jugar un  partido allí. Tengo 25 años. Me acuerdo cuando era pequeña. Yo iba al colegio Ricardo Macías Picavea, siempre con amigos jugando, pero cuando más me acuerdo es mi primer año en el instituto. Iba a la clase de 1ºA, todos los años fui a la clase “B”, así que era el primer año que iba a “A”. Mi tutora era Cantia. Nunca me ha gustado estudiar y en los exámenes siempre lo dejaba para el último día, mejor dicho….. odiaba estudiar y nunca me gustó ir ni al colegio ni al instituto, lo único era estar con mis amigos.

Estudiando y estudiando fueron pasando los años y ahora soy futbolista profesional. Estoy en el equipo Real Madrid femenino, estoy empezando a acostumbrarme a estar en un equipo tan famoso porque me han fichado hace unos meses. También soy muy buena en karate, fui al campeonato de Europa de karate y lo gané.

Ahora con 25 años soy alta y delgada. Tengo el pelo castaño y largo. Me encanta ir por ahí con mis amigos. Soy inteligente y tengo muchos premios de competir tanto.

De pequeña vivía en Santoña, una villa marinera, con mi familia y mi perra, en una calle llamada Perez Galdós. En esa calle solía jugar con mis amigos. Ahora vivo en un chalet un poco a las afueras de Madrid. Tengo un perro muy bonito llamado Rex. Aunque ahora mismo le está cuidando mi familia en su casa porque estoy fuera de España jugando unos partidos y no puedo ir a España.

El final feliz

En una casa vieja por las afueras de Rocesville, vivían dos gemelos, Juan y Sara. Ellos no iban al colegio ni hacían nada como los otros niños, porque eran muy pobres y solo tenían para alimentarse. Un día, los niños se fueron a dar una vuelta por la ciudad. Los padres les dijeron que no se alejaran mucho, pero ellos no obedecieron. Una hora después, los niños se perdieron completamente por la ciudad y no sabían cómo llegar a casa, además, cuando se lo preguntaban a la gente, no les contestaban porque eran pobre y olían mal. Al rato, un señor les preguntó interesado:

– Hola niños, ¿de donde venís?- dijo el señor.

– Venimos de las afueras de la ciudad, pero nos hemos perdido y no sabemos cómo volver. – Dijo Sara.

-Podéis venir un rato a mi casa, y jugar con toda la tecnología, máquinas… y además seréis bien alimentados.

Los niños, sin pensarlo dos veces fueron con él. La casa era como él decía. Cuando entraron se ilusionaron, pero al entrar, aquel extraño señor trancó la puerta y cerró con llave las ventanas y les encerró en aquella casa, y les ordenó hacer las tareas.

Al siguiente día, Sara lo entretuvo enseñándole todo lo que había limpiado desde primera hora de la mañana, mientras que Juan le cogió las llaves de la puerta que estaban en lo alto de una lámpara a la que no llegaba, pero con mucho esfuerzo lo consiguió. También cogió un gran saco de monedas sin que se notara. Por la noche, Sara y Juan abrieron la puerta, pero Juan se cayó y lo despertó. Los niños se fueron corriendo con el saco de monedas mientras que el señor les empezaba a alcanzar. Cuando pasaron la calle, le despistaron por un callejón. Un señor que estaba en un balcón lo vio todo y al momento llamó a la policía. Al rato la policía lo detuvo y llevaron a los niños a su casa. Los niños les dieron el saco con dinero a los padres y nunca más fueron pobres.

FIN

Un final poco esperado…

Hola, me llama Sara y os voy a contar una historia que pasó hace años…

En un pequeño pueblo llamado Grocesville que estaba a las afueras, como apartado de todos los lugares del mundo, vivía yo. Era un pueblo dedicado a la ganadería y a la agricultura, un pueblo con unos cuantos habitantes. Mi familia era un poco pobre y solo éramos mis padres y yo, pero podíamos sobrevivir gracias a una granja que teníamos. Yo nunca fui al colegio, pero soñaba con aprender o ser alguien normal…

En la primavera del año 1902, una cosa hizo que todos los habitantes del pueblo se estremecieran. Era por la mañana, para ser exactos, las cuatro de la mañana. Yo estaba en mi cuarto, pensando y todos estaban dormidos; de repente, un fuerte ruido se escuchó retumbando por toda la granja, era como un animal. Yo bajé con una linterna. Cuando estaba bajando las escaleras, otro sonido se escuchó, pero este era diferente. Los ruidos provenían de la parte de granja donde estaban todos los animales, excepto mi perro Woody.

Cuando llegué a aquel lugar, todo estaba oscuro y no se veía nada. Encendí la luz y vi que dos vacas, dos caballos y un cerdo estaban muertos y les habían absorbido una parte de ellos. Todos los demás animales estaban asustados y escondidos. Cuando fui ha avisar a mis padres, se cerró la puerta y no pude salir. A las seis y media de la mañana o por ahí, mis padres abrieron la puerta y se dieron un gran susto. Limpiamos todo y fuimos a avisar a la policía del pueblo y había una larga cola, como si todos los campesinos hubieran ido a quejarse justo en ese momento. De repente una voz enorme dijo que todo se solucionaría y que no estuviésemos asustados porque no volvería a ocurrir lo que ayer por la noche les pasó a todos.

Esta noche también hubo tormenta y otros gritos volvieron a sonar. Volví a bajar y fui allí, vi a todos los animales muertos, excepto Woody…  Al momento, vi una sombra oscura que traspasó la pared y se fue. Salí y vi que una tormenta de arena se dirigía al pueblo. Fui al ayuntamiento a avisar de todo. Todo el pueblo salió de sus casas y se fue, pero no les dio tiempo a escapar. Yo me escondí en una pequeña cueva y allí me quedé dormida.

A la mañana siguiente, todo el pueblo estaba destrozado y todo el mundo menos, yo muerto. Me fui a mi casa y estaba toda destrozada. Un agujero negro estaba detrás de la casa, fui a ver qué era, de repente una sombra apareció por detrás y me echó al agujero negro y aquí estoy, después de 10000 años…

Los niños perdidos

Hace poco tiempo, había unos niños llamados Max, Carmen y Lucas. Vivían con su familia. Aunque no eran hermanos, vivían con sus padres todos juntos en una misma casa a las afueras del pueblo. En realidad eran adoptados, y ellos lo sabían aunque no les importaba tanto. Los tres hermanos eran de España, como sus padres llamados Ramón y Carla. Tenían un perro llamado Rex.

En verano, se fueron de vacaciones a Santoña, el pueblo donde vivían sus abuelos, a Rex lo dejaron en casa del mejor amigo de Max, llamado Simón.

Cuando fueron a ir en tren, los padres no se dieron cuenta y los niños se fueron a Santoña en el tren sin los padres.

Los padres disgustados fueron a ver cuando salía el siguiente tren a Santoña. Desgraciadamente, el siguiente tren salía después de una semana.

Los hermanos, los tres de doce años, no tenían de provisiones nada más que unas pocas galletas, agua  y poco dinero. Cuando el tren paró en Santander, los niños se bajaron y pidieron un taxi para ir a Santoña. El taxi paró en la calle Perez Galdós. Los niños no sabían a dónde ir ni dónde estaba la casa de sus abuelos, porque solo fueron una vez, cuando los padres les acababan de adoptar, de muy pequeños.

Los niños estuvieron pasando por muchas calles, pero no sabían donde estaba aquella casa. Los niños, cuando estaban en la calle San Antonio, tenían mucha hambre, así que pararon y se pusieron a comer. Lucas, encontró la foto con la casa de sus abuelos, pero siguieron sin saber dónde estaba. Los niños siguieron buscando la casa y llegaron al pasaje. Cuando intentaron pedir ayuda, nadie les ayudaba. Cuando se fueron a seguir buscando a otro sitio, vieron a un grupo de niños. Los hermanos se presentaron a los niños.

-¡Hola!-dijeron los hermanos.- Nosotros nos llamamos Max, Carmen y Lucas.

-Hola, ¿necesitáis algo?- dijeron los niños.

-Sí. ¿Nos podéis decir dónde está la casa?- dijo Carmen enseñándoles la foto.

-Pues no sabemos dónde está esa casa. Ah, y nos llamamos Andy, Raquel, Marcos , Raúl y Carla.

Todos los nuevos amigos buscaron la casa durante todo el día, pero no la encontraron. Por la noche, los tres hermanos se quedaron a dormir a casa de Raúl, excepto Carmen, que se quedó a dormir a casa de Carla, y Raquel también.

Seis días después, los niños se cansaron de buscar la casa y decidieron rendirse. Los niños se quedaron a jugar a la calle donde vivían Raúl, Andy y Raquel , en la calle Perez Galdós. Los niños se pusieron a jugar todos al balón, Andy chutó la pelota muy alto y la coló en una casa, porque la ventana estaba abierta. Los niños llamaron a la puerta de la casa, y la abrieron unos señores mayores. En ese momento, aparecieron subiendo por el ascensor los padres de los tres hermanos porque se subieron al otro tren. Los padres fueron corriendo a abrazar a sus hijos. Después de ese feliz momento, Max se dio cuenta de que aquella casa de la foto, era la de sus abuelos.

FIN

Diccionario lucialógico

Rompidura: Zona del objeto donde está rota o nunca será posible de arreglar.

Aposible: Cosa que nunca será posible o nunca sucederá.

Biterror: Tener el doble de terror e incluso pánico.

Mareanza: Cosa que haces y normalmente te sueles marear.

Monorreal: Cosa que solo una vez puede ser real.

Subcarretera: Carretera que está en la capa intermedia de la Tierra o que está muy profunda, a una distancia de mas de 100000000 metros de profundidad.

Amelodía: Es cuando intentas hacer una melodía y  te sale horrible o cuando haces una melodía horrorosa.

Polimaniático: Persona acompañada por más de un maniático o alguna persona con algún defecto.

Plantusco: Planta mala o planta de otro planeta o por gente que está fuera de la Tierra.

Verdurada: Especie de verdura de color dorado y que sabe muy bien.

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