Archivo del Autor: mariigartua

Haiku

la papelera                                            el archivador,

está quieta en la manta,                    tiene muchas hojas y,

es de color gris.                                   ellas son blancas.

 

Mari se quitó,

la chaqueta del cuerpo,

hacía calor.

 

Greguería

El estuche, es la cama, donde duermen los bolígrafos.

La cámara es el objeto con el que observas la realidad.

 

Anaglifo

el estuche,

el estuche,

la gallina,

y el peluche.

 

el ordenador,

el ordenador,

la gallina,

y el conductor.

 

la pizarra,

la pizarra,

la gallina,

y la guitarra.

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CARTA AL DIRECTOR.

Mari Igartua, calle Siete Villas, 34852134M.

Santoña, 24 de marzo del 2015.

Sr. Director:

Me gustaría que el ayuntamiento se esforzara en cambiar las instalaciones del parque Marques De Manzanedo:

1. Tendrían que quitar las vallas de alredor de los parques, son muy feas y no pintan nada en un espacio abierto.

2. Tendrían que hacer unas pistas de futbol y baloncesto, no me parece justo que solo sea para los niños pequeños o de mediana edad.

3. Más fuentes de agua, debido a que solo hay una y hay que andar mucho hasta llegar a la fuente.

Un saludo. Espero que solucionéis mis peticiones, gracias.

 

RECLAMACIÓN

El abajo firmante, Mari Igartua Pérez, con domicilio en Cicero, Las Viñas 2 portal 1 bajo B y DNI 4535463-C, alumna de ESO, del grupo 2ºA.

Expone lo siguiente:

– Una tienda situada en Santoña, calle Lino Casimiro y Borra afirmó que y juró que la talla 28 sería una talla adecuada para un niño de 10 años, cuand0 llegué a casa se los probé a mi primo y no le estaban.

 

Por todo ello se solicita que la empleada no jure cosas al tun tun.

 

Santoña, 24 de enero del 2015

Palabrismos y neologencias.

Pokemense- se dice de una persona adicto a los pokemon.

Bicampanario- lugar donde hay más de un campanario.

Anticome- se dice de una persona que no come.

Pluricántabros- Conjunto de cántabros juntos.

Remoledaje- la acción de volver a modelar.

Preescritura -escritura antigua.

Manzanería -lugar donde únicamente se venden manzanas.

Acusadez -se dice de la acción de acusar.

Acusadería -lugar donde exclusivamente se acusa.

Autobusero -persona se que se dedica a el transporte de los autobuses.

YO CON 25 AÑOS.

Hola, me llamo MªÁngeles, aunque me llaman de muchas maneras… por ejemplo Mari, Marian, Lines, Ángeles, Mery, etc.

Tengo 25 años cumplidos ayer día siete de febrero del 2027.

Ahora os contaré un poco sobre mi vida. Cuando tenía 14 años me llamaron de una vieja serie de televisión llamada “Aída”, para participar  en esa temporada. Yo acepté, pero mis padres no estaban de acuerdo porque si yo iba a la serie, dejaría de preocuparme por los estudios y como ellos me han dicho siempre, lo más importante son los estudios.

Cuando terminé la E.S.O decidí estudiar letras en bachillerato. Esos años aprobé todas las asignaturas con sobresaliente

Cuando llegué a la universidad estudié magisterio y en mis ratos libres solía irme a Barcelona a jugar al fútbol con el club de chicas. Allí triunfé. Cuando terminé la carrera me ofrecieron muchos trabajos en Estados Unidos debido a mi excelente inglés. También me ofrecieron trabajo en mi antiguo instituto. Yo lo acepté y ahora mismo trabajo en el instituto IES Marismas.

Se me olvidó mencionar un gran detalle. Estoy casada y tengo una hija y voy camino del segundo. Tan solo me quedan dos meses para tener otro hijo, le llamaré Ángel, como mi padre y mi abuelo. Vivo en una magnífica casa en Santoña con piscina y muchas cosas más. Es la más grande de esta villa. Doy clase de ciencias sociales a mis alumnos de segundo de bachiller.

 

Mamá, papá; veo fantasmas.

Había una vez, una famila  española  compuesta por cuatro personas: el padre, llamado Rubén, la madre, llamada María, su hija, llamada Sadira y su hijo, llamado Julio. VivÍan en un castillo pequeño en el centro de los montes Wicklow, en Dublín.

Rubén, el padre, tenía 34 años, la madre tenía un año más que el padre, es decir 35 años; Sadira tenía 14 años y Julio los mismo que ella pues eran hermanos gemelos.

Su castillo era muy alto, media aproximadamente 69 metros, poseía muchas armas antiguas que estaban en el castillo mucho antes de que la famila Pérez viviera en él. Esta familia poseía dicho castillo desde el siglo XVI. Este pasaba de generación en generación; ahora, en el siglo XXI los propietarios de este castillo son los Pérez, los anteriores propietarios eran los Sánchez, anteriormente los Ruiz, y así sucesivamente.

Un día estaban Sadira y Julio jugando en la habitación de Julio, que se encontraba en el alto de la torre, donde había unas magíficas vistas. Mientra Julio y Sadira jugaban a ser médicos, a pintarse las uñas, a coches, a dinosaurios… Se escuchó un fuerte golpe procedente de la entrada del castillo, a Julio y a Sadira no les daba buena espina. Bajaron a la entrada de la torre, pero no vieron a nadie, de repente todos los muebles se empezaron a caer, las hojas empezaron a volar… Julio no veía a nadie, mientras, Sadira, veía a una mujer. Esta era rubia, con el pelo rubio y ondulado.

Cuando Julio se dio cuenta de que Sadira estaba perpleja le preguntó qué la ocurría. Esta respondió que nada, pero Julio se dio cuento de que algo había pasado.

Pasados tres días, el fantasma de la señora fue al cuarto de Sadira. Esta se asustó al verla y le preguntó quién era, qué hacía en su casa… Esta le respondió que era una antepasada suya que había vivido hacía años en ese mismo castillo junto a su familia. Esta señora, llamada María, le contó a Sadira que su marido Pedro la había asesinado en ese castillo años atrás. Su hija nunca había sabido que su padre asesinó a su madre, pues Pedró mintió a su hija Laura diciéndola que su madre se había ido de casa con su amante, pero en realidad, él la había matado y por eso María volvió al castillo, para ver si Sadira, que tenia un poder especial, el de ver a los espiritus y así poder ayudarlos a pasar al otro mundo. María quería que Sadira la ayudara a buscar a su hija Laura y contarla todo lo que pasó.

Tres semanas después, Sadira ya había encontrado a su hija, Laura Gutiérrez. Esta vivia actualmente en Santander junto a su marido Fran y sus hijos, María y Sergio, pero Sadira no sabia cómo contactar con María para decirle que había encontrado a su hija, por lo cual tuvo que esperar a que María volviera al castillo para contarle la información.

Cuatro días después, María volvió al castillo a preguntar a Sadira. Esta le dijo que se fuera a su cuarto que ahora iba. Cuando terminó de hacer unas cosas que tenía que hacer, subió al cuarto y empezó a contarle a Sadira todo lo que habia averiguado sobre su hija. Cuando casi iba a terminar, apareció Julio y María desapareció. Julio preguntó a Sadira que por qué estaba hablando sola. Sadira le respondió que ella no estaba hablando, que se lo había imaginado él, que ella estaba hablando por el móvil con sus amigos. Julio se marchó extrañado pensando que él la había oído hablar, entonces Sadira comenzó a llamar a María, pero no aparecia. Entonces Sadira se dió por vencida y dejó de llamarla, pero entonces apareció de nuevo y terminó de contárselo todo. Cuando terminó de contárselo María se emocionó al ver que su hija Laura le había puesto a su hija el mismo nombre que el suyo, María.

Después de unas semanas, Sadira tuvo que contarles a sus padres y a su hermano que veía espíritus y que necesitaba ir a Cantabria para ayudar a un espíritu que no quería cruzar al otro lado sin contarle toda la verdad a su hija María. Julio y sus padre se quedaron aterrorizados, como si su hija estuviera loca, pero, cuando Julio les contó que el otro día la escuchó hablar con alguien, pero a la otra persona él no la veía, se lo comenzaron a creer, porque Julio no mentía nunca. Sus padres al principio no querian ir a Santander solamente por el echó de ayudar a María, pero al final Sadira les convenció y se fueron todos justos a Santander.

Cuando encontraron la calle, el número de piso… en el que vivía Laura, fueron a su casa e intentaron convencerla de que lo que Sadira les decía era verdad, pero ella, tan inocente, no se lo creía y decía que su padre había sido el mejor padre del mundo, y entonces Laura les echó de su casa tratándolos como a unos locos.

La familia se quedó en un hotel hasta el día siguiente, cuando volvieron a casa de Laura. Laura les abrió solamente para ver qué querían. Entraron a su casa y le volvieron a recordar que su padre era el que había asesinado a su madre, no que su madre se hubiera escapado con su amante como su padre le dijo. Esta vez tampoco se lo creyó, y justo cuando les iba a volver a echar de su casa, apareció María y empezó a decirle cosas a Sadira de la infancia de María para que esta se las dijera en voz alta y que Laura se pudiera creer que de verdad Sadira podía hablar y podía ver a los espíritus, y en este caso podía hablar, ver y escuchar a la que fue su madre.

Entonces Laura  se dió cuenta de que no era una broma y Sadira podía comunicarse con ella, y entonces creyó que su padre la pudo haber asesinado, pues estaban todo el día discutiendo y su madre casi siempre tenía moratones en los brazos que se tapaba con camisetas de manga larga. En cuanto reaccionó ante el hecho de que su padre matara a su madre comenzó a llorar y toda la famila la fue a consolar. Laura le dijo a Sadira que le dijera a su madre que sentía mucho haberla estado odiando todos estos años. Sadira le dijo que su madre la escuchaba. María le dijo a Sadira que le dijera a María que ella ya la había perdonado; no fue culpa suya, fue culpa de su padre por engañar a su propia hija. Sadira se lo dijo a Laura y esta respondió que se fuera tranquila al otro lado, que algún día se reencontrarían, y así lo hizo.

FIN

15 DE MARZO DEL 2014

Hoy me desperté a las ocho y media de la mañana, pues tenía una competición de gimnasia rítmica en el pabellón de la Albericia. A las ocho y media me desperté y me puse a ver la tele un rato, hasta las nueve más o menos. A las nueve mi madre me dijo que me levantara, pues tenía que desayunar, ir a la peluquería, vestirme… A las nueve me levanté de la cama y me fui a la cocina para que mi madre me preparara el desayuno. Cuando llegué a la cocina, mi madre tenía la mesa llena de cosas muy sabrosas: tostadas, un montón de mermeladas: melocotón, fresa, sandía, melón…; un tarro gigante de nutella, griegos azucarados, sirope de chocolate, donuts de chocolate y una montaña de crepes. En esa montaña había unas veinte crepes perfectamente cocinadas.

El desayuno que me había preparado mi madre parecía el desayuno de un verdadero rey, o en mi caso, de una verdadera reina. De todas las cosas que tenía expuestas en la mesa, tan solo probé la nutella y las crepes, pues era lo que más me gustaba. Cuando terminé de comer me levanté de la mesa y fui a buscar a mi madre a su cuarto y le pregunté por qué me había puesto esa cantidad de alimentos, y ella me respondió que necesitaba desayunar mucho para que en la competición tuviera la fuerza necesaria para realizar mi tan complicado baile individual con mi aparato, la pelota.

Terminé de desayunar sobre las diez y cuarto, tenía que darme prisa pues a las once menos cuarto tenía cita en la peluquería y tenía que ir en coche desde mi casa de Laredo hasta Loredo rápidamente a la peluquería. Me vestí a todo correr y nada más ponerme el último playero me llamó mi madre para que bajara, así pues, bajé corriendo por las escaleras de mi casa y me dirigí hacía el garaje para montarme en el coche y marcharnos hasta Loredo. Cuando llegué a la peluquería me llamaron para ir a lavarme el pelo, cuando me le lavaron me sentaron en una silla que no era muy cómoda, para cortarme un poco el pelo y mas adelante hacerme un moño para la competición. Estuve aproximadamente una hora y media en la peluquería. Cuando salí me miré al espejo y estaba realmente guapa. Mi madre y yo salimos de la peluquería y volvimos a casa para que yo me preparara.

Llegamos a casa sobre la una, antes de prepararme comí junto a mis padres y los pequeños diablillos, mis hermanos. Rayo, mi perro, estaba atento por si en algún caso se cayera un trozo de tortilla de patata. Terminamos de comer sobre las dos y veinte. Cuando terminamos de comer me fui a mi habitación y me empecé a preparar. Me puse las medias y el mallot me puse encima el chandal del club de gimanasia rítmica de Laredo. Después de prepararme, bajé un rato a ver la televisión. Sobre las cuatro llamaron al timbre de mi casa. Bajé rápidamente las escaleras, abrí la puerta. Eran mis abuelos, que venían a quedarse un rato para luego a las seis ir a la competición a la Albericia (Santander). A las cinco salimos de mi casi mis padres, mis hermanos, mis abuelos y yo, y pusimos rumbo a la Albericia.

Cuando llegamos allí, a las seis menos cuarto, las gradas estaban casi llenas, había muchisima gente. Cuando empezó la exhibición salimos todos los participantes al tapiz para saludar a el público. Yo entre todas las personas del público, vi a mis padres y les saludé. Enseguida nos marchamos del tapiz y darían comienzo los bailes. Cuando me iba a tocar a mí, ya había trascurrido casi una hora y media desde que empezó la exhibición. Estaba muy nerviosa, pues aunque me sabía perfectamente el baile tenía miedo de poder equivocarme. Cuando terminé de hacer el baile me sentí muy satisfecha de mí misma, pues me había salido muy bien.

Cuando terminamos todas, salimos al tapiz a despedir al público, más adelante, daría lugar la entrega de premios. Mientras esperabamos a que los jueces nos calificaran, mis compañeras y yo estuvimos jugando al pilla pilla. Cuando los jueces terminaron de calificar y dijeron mi nombre como ganadora me sentí muy bien, pero no creía que yo, Celia Sarabia, pudiera ser la campeona de mi aparato, la pelota. Una de mis compañeras, Celia Fernández, quedó la tercera con su aparato, el aro. Después de que nos dieran los premios, nos llamaron a todas las participantes al tapiz. Una vez allí, nos dieron un pequeño regalo. Cuando estaba en el coche mis padres me felicitaron y me dieron cincuenta euros para que me comprara algo cuando fuesemos de compras. Cuando llegué a casa mi madre se fue a la cocina a preparar la cena. Cuando terminamos de cenar, vimos una pelicula.Cuando terminó, me fui a la cama.Y así concluyó un gran día.

Pepe y su castigo.

Un día Pepe salió a comprar manzanas a una tienda de su ciudad (Barcelona). La tienda estaba a unos 20 minutos a pie. Cada minuto se le hacía eterno a Pepe. Casi cuando había llegado a la tienda, se dio cuenta de que se le había olvidado el dinero en la mesa de su habitación. Cuando llegó a su casa para coger el dinero que se le había olvidado en la mesa de su habitación, su madre le preguntó que por qué había regresado y él respondió que se le había olvidado el dinero. Cuando salió por la puerta sentía que esos 20 minutos andando se le harían eternos. Pero no fue así, casi a mitad del camino se encontró con un compañero de clase, se pararon a hablar y a Pepe se le olvidó por completo que tenía que ir a por manzanas. Cuando su compañero se marchó, Pepe volvió a su casa sin recordar que tenía que ir a por manzanas. Cuando regresó a casa y su madre le preguntó por la manzanas, él no respondió y se metió a su cuarto. Su madre lo siguió y al volvérselo a preguntar dijo que se le había olvidado. En ese instante su madre le castigó un mes sin paga.

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