Archivo del Autor: paularenedo

Poema futurista “la ducha”.

Fuertes y simples chorros

Suscitando un caluroso recibimiento

Para que usted no pierda el tiempo.

Con un simple movimiento ,

tus aguas caen sin preocupación.

Y tú te preocupas para que todos

Salgan a la misma velocidad.

Tu flexibilidad es de admirar ,

Y tú siempre estás ,

Cuando ocurre una necesidad.

Poema de crítica sobre la situación actual del país.

La crisis llegó al país ,

Y sorprendidos quedamos .

Pues muchos , de él , decidieron partir.

Ya no saben cuál es la realidad ,

pues el país abajo se va.

La gente sin trabajo está ,

Pero a los políticos igual les da.

Muchos niños no pueden ni comer  ,

Pues nadie dice qué hacer.

Cada vez , suben más los precios ,

Y las familias ya no llegan a fin de mes.

 

Poema de crítica a la situación actual del país.

La crisis llegó al país ,

Y sorprendidos quedamos ,

Pues muchos , de él , decidieron partir .

Ya no sabes cuál es la realidad ,

Pues el país abajo se va .

La gente sin trabajo está ,

pero a los políticos , igual les da .

Muchos niños no pueden ni comer ,

pero nadie , dice qué hacer .

Cada vez suben más los precios ,

y las familias no llegan a fin de mes .

El país muy mal está ,

y asi seguirá , hasta que un político bueno ,

Por esa puerta entrando estará .

 

Un día en los toros

Un día los alumnos del colegio *Beatriz* de Valladolid decidieron ir a su plaza de toros y pasar un buen día, tanto profesores como alumnos. El día había comenzado bien, los niños habían decidido  llevar comida y comer allí. Todo había ido genial y los niños estaban encantados, hasta que salió el cuarto toro. Era el más grande y fuerte y consigió saltar la valla. La gente estaba aterrorizada y los niños solo corrían. Los guardias y los toreros fueron detrás, tardaron, pero consiguieron volver a meterle a la plaza de toros. La jornada terminó, y al final todo acabó bien, y con una anécdota más para contar. Cuando todo parecía haberse tranquilizado, los padres fueron a recoger a los niños, mientras llegaban de la plaza. Los niños contaron lo ocurrido y consternados se dirigieron hacia la profesora a pedir una explicación. Ella se quedó sin habla y sin saber qué decir, porque ella no había tenido la culpa. Ella misma decidió que al dia siguiente a la hora del recreo tenía que haber una reunión de padres. La profesora estaba asustada, por cómo se tomarían los padres lo sucedido. No parecían tan enfadados como en su primer encuentro y ahora sí, todo acabó bien.

El cuadro de las Meninas

En el centro del cuadro se ve a cuatro chicas y a una niña. La de la izquierda lleva un vestidos en colores blancos y verdes, tiene el pelo corto y marrón y lo tiene recogido por un lado con un lazo en los mismo tonos que el vestido, está arrodillada y le está dando la mano a la segunda menina. Esta lleva un vestido blanco, aunque un poco marrón, las mangas son de color verde y en el centro del vestido lleva una especie de flores en tonalidades naranjas; su pelo es rubio y, al igual que la anterior menina, lleva el pelo recogido con un lazo, pero en este caso en color naranja.

A su lado se encuentra otra menina; esta es más alta, lleva un vestido, en la que la parte de abajo es de color marrón y en la parte de la cintura y las mangas es de color blanco; su pelo es gris y con muchos reflejos. A su lado otra, aunque esta es más bajita y más anciana, lleva un vestido de color verde oscuro, los bordes del vestido son de color blanco, al igual que la cintura y los puños de las mangas. Parece que está hablando con una niña. Esta tiene un vestido naranja, con los puños de las magas y la parte del cuello en color blanco.

A su izquierda les acompaña un perro que es de color marrón, aunque  en  el hocico, las orejas y la espalda tiene un poco de negro. Al fondo de todas las meninas se ve a una monja y a un chico conversar tranquilamente. En la pared de la derecha se ven unos ocho cuadros pintado en colores muy oscuros. En el lado izquierdo del cuadro se ve a un pintor con un gran lienzo, observando detalladamente a la infanta y a sus sirvientas. Detrás se ve un espejo colocado en la pared donde se refleja la imagen de Felipe IV y a su esposa Margarita  de Austria.

Alrededor del espejo se ven tres grandes cuadros, en colores marrones y negros, también hay una puerta de color marrón en la que aparece un señor. La parte del arriba, es decir, el techo, es de color negro, en el que aparecen dos pequeñas lámparas en color marrón tirando también a negro, a conjunto con la pared. En el  cuadro, en general, se ven colores muy oscuros y apagados aunque también hay mucha luz.

El cuadro de las Meninas es de Diego Velázquez y fue acabado en 1656.

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