Archivo del Autor: victorruedadelvalle

ODA A LA SOMBRILLA

A ti me acojo,

en el duro mes de agosto,

cuando tu sombra me cobija

y como si yo fuese tu hija

tú igual me cuidas.

Antes de ti,

la sombra del árbol nos valía,

sin ti las barbacoas no existirían

y las comidas familiares cansarían

¡oh mi querida sombrilla!

 

 

 

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Empezamos de nuevo

como si nada hubiese sucedido

como si no hubieramos pasado guerras

ni nuestros abuelos hambrunas hayan sufrido.

Decían los expertos que la máquina del tiempo

era todavía un  inalcanzable experimento,

se nota que todos se fueron de España

y todavía no han vuelto.

Decían que los expertos todos se habían ido,

yo creo que nunca se fueron

ya que solo España sabe viajar en el tiempo.

Todos en la tele decían que se pasaría

yo no noto grandes cambios

excepto en la arcas que se están vaciando.

Desde pequeños nos enseñaron

que si no rendíamos al máximo,

nunca encontraríamos trabajo,

pero cuando veo las noticias pienso

para qué estudiar pudiendo estar en el congreso de diputados.

Nueva gente se aproxima,

se ve una pequeña luz que nos está esperando,

¿será real o imaginaciones de alguien que quiere avanzar?

¿será real o un sueño más estrellado?

¿será real o un espejismo en pleno desierto?

¿sabremos cómo llegar a ella o estaremos estancados?

 

¿QUÉ DEBE HACER EL PRESIDENTE?

Aunque este no es el tema que se va a a tratar aquí, en mi opinión un gran país es aquel en el que no hay ningún rey, ya que no tiene sentido que una familia tenga un cargo divino. En el caso del presidente o del primer ministro español creo que debería saber o conocer todas las lengua del territorio que este gobierna, que en nuestro caso serían: el catalán, el euskera o vasco y el gallego. Además de estas tres lenguas, no está de más saber hablar el inglés para poder comunicarse con otros países.

Es importante saber un mínimo las lenguas utilizadas en nuestro país, ya que cada una de ellas representa una cultura y nos ayuda a conocer como es el pueblo. Además, si dejamos de utilizar estas lenguas se perderán, ¿acaso perdimos nosotros el castellano por el latín?.

Mucha gente asocia la idea de las diferentes lenguas que hay en España con la independencia, en este caso las comunidades de Cataluña y el País Vasco, pero estos dos términos no tienen nada que ver, estas lenguas son anteriores a la idea de la independencia.

A parte de estas dos lenguas, tenemos el inglés, la lengua franca por excelencia. Este idioma es importante para relacionarse con cualquier país, por eso es necesario que cualquier persona que vaya a representar a nuestro país sepa comunicarse en inglés, y no como hizo nuestra querida alcaldesa de Madrid.

En conclusión, el presidente debe llegar más allá y hacer entender a todos los españoles que todos juntos debemos aprender unos de otros sobre nuestro pasado a través de la cultura que nos aportan las lenguas y no dejarlas apartadas de forma marginal.

El Lazarillo de Tormes: tratado VIII

Tras haber dejado claro a la gente con la que hablaba que mi mujer no me era infiel, estas personas no volvieron a meterse en mis problemas o eso creía. Aunque yo no me creyera del todo lo que el arcipreste me contaba, por mucho que me lo jurase él, no me quedó otra que olvidar todo lo que había sucedido entre nosotros.

A los tres meses todos habían olvidado este problema, cuando llegó a la ciudad un adivino que decía que podía observar tanto lo ocurrido en el pasado como lo que iba a ocurrir en un futuro próximo. Yo no creía esas cosas, me parecía una pérdida de tiempo. Cuando llegué a casa, mi mujer me contó:

-Debe de ser un milagro, pero unas amigas me presentaron al adivino, y pensando que no era cierto lo que se decía de él, le hice tres preguntas.

-Yo no creo en esas cosas.

-Debes probarlo, conmigo funcionó, ¿igual contigo también?

En todos sitios oí hablar del adivino y todos decían que siempre acertaba, pero yo no hice mucho caso. Pasaron cinco dos semanas y el adivino no se había marchado, cuando vi al arcipreste me dijo:

-¿Has ido a ver al adivino?

-No.

-Debes ir. A mí me ha adivinado todo lo que le pregunté.

El arcipreste me dio unas monedas y me ordenó que fuera a verle. Yo acudí a verlo y cuando me presenté me dijo que había tenido una infancia difícil. Me quedé atónito, entonces le hice dos preguntas sobre mi etapa de pequeño y él lo adivinó. Me quedé sorprendido, pero no me quedaba dinero para hacerle más preguntas, así que tuve que ir rápido hasta casa, cogí el dinero suficiente para hacerle unas preguntas y al salir de casa me estaba esperando en la puerta. Me quedé con la boca abierta y me dijo que tenía prisa, así que le pregunté la pregunta que me había fastidiado desde que llegué a Toledo; le pregunté si mi mujer me había sido infiel con el arcipreste. Estuvo un buen rato pensando, me parecía que había transcurrido una vida entera, pero él no se movía. Después de esperar un tiempo, abrió de golpe los ojos y me dijo:

-He visto muchas cosas de ti, y he visto que durante toda tu vida lo has pasado muy mal, pero debo darte otra noticia, por mucho que el arcipreste  te haya jurado y tu mujer también, no debes confiar en ellos.

No me despedí, me fui a mi casa, enfurecido, con rabia, pero a la vez, estaba sorprendido de cómo el arcipreste me había engañado de aquella forma y además no me podía creer que el adivino hubiese podido predecir todo lo que le pregunté. Aquella noche mi mujer no volvió a casa, así, que en plena noche hice la maleta y me fui, sin avisar a nadie. Todo lo que había conseguido poco a poco a base de esfuerzo trabajo y, también, muchos engaños, había desaparecido, solo me llevé mi ropa, algo de comida y el dinero que me quedaba.

Por la mañana me encontré con el adivino, y le pregunté que qué iba a ser de mí. Él me dio un sobre, y me respondió que no lo abriese hasta llegar a otro pueblo y asentarme. Me marché lejos, muy lejos, no quería estar cerca de los que me habían hecho daño. Tras varias semanas llegué a un pueblo cerca de la costa del cantábrico donde la gente era amable y buena. Había muchas vacas, y montes llenos de árboles. Me compré una pequeña casa e hice amigos. No dependía de nadie, y nadie dependía de mí. Estaba contento de todo aquello que me rodeaba. Un día me acordé del sobre que me dio el adivino, lo busqué, estaba arrugado completamente, lo abrí y me di cuenta de que la letra me sonaba; era del arcipreste, me acordé de esa letra por los libros que escribía y con los que me enseñaba a leer. Me asusté al ver aquella letra. Me costó traducirla, pero lo conseguí, y decía:

Yo no he sido un buen amo para ti,

pero aquí no te necesitamos,

es mejor que sea así,

cada uno por su cuenta.                                                                                                            

                                                                         El arcipreste de Toledo  

Cuando me enteré, no pude hacer nada, pero si le hubiese tenido delante estaría condenado a la horca. En este pueblo estoy contento y no me falta de nada. Me contrataron como leñador, y es el mejor oficio que haya tenido. Cuando abrí el sobre me di cuenta de que la vida es dura y no te puedes fiar de la mayoría de gente, porque cualquier persona, lo que intenta es salir ganando sin pensar en los demás. Por lo tanto me dispongo a enviar esta carta al arcipreste de Toledo, para que sepa lo que he vivido. Aunque me queden muchas cosas por vivir. Esto es un adiós.

Las Cuatro Estaciones

Enlace:

http://nefelibatrad.files.wordpress.com/2009/08/mucha_estaciones2.jpg

Os presento este cuadro porque me pareció maravilloso al contemplarlo. Se puede ver a cuatro mujeres con los detalles de cada estación del año (primavera, verano, otoño e invierno).

Empezando por la primavera podemos observar las flores que han nacido y los árboles que están en su más bella etapa. En esta época del año podemos ver a todo el mundo alegre y al buen tiempo que se acerca.

En el verano algunas flores se empiezan a marchitar, pero eso da igual ya que el buen tiempo acaba de comenzar. El agua está fresca siempre apetece darse un baño. El calor agota pero ya llegará el mal tiempo, así que hay que disfrutarlo.

En el otoño todas las hojas se caen y todo está marrón y el tiempo empieza a empeorar. Al final de esta estación los animales se van a hibernar. Es la etapa del año más deprimente y más melancólica.

Para finalizar el año y empezarlo de nuevo tenemos al invierno. Todo se ve blanco por la nieve y si no quieres que te entre un catarro por el frío debes ir muy bien abrigado. Llega la navidad y todo el mundo vuelve a estar feliz.

En este cuadro se ve la alegría de las estaciones más felices y la tristeza de los momentos más tristes.

VASO CON ZUMO Y NARANJAS

Qué podría decir. Hermoso y bello por fuera y por dentro relleno y refrescante. Cuando ves uno te pones feliz, pero hasta que no lo tienes delante, no te imaginarías que eso pudiese existir. Cuando tienes la garganta seca agradeces poder tener uno y por las mañanas, “del natural”. Una vez lo pruebas te apetece más y no lo podrás dejar. Los hacen con las frutas, o eso dice el cartón: naranjas, uvas, piñas, manzanas o melocotón; el que prefieras tú. Si tienes gastroenteritis, los médicos dicen, que lo debes hacer con limón y añadirle sal, azúcar y agua, y si tienes un catarro le debes añadir miel.

Desde un punto de vista científico, ¿qué es lo que contienen? Si nos detenemos y analizamos una muestra de zumo embotellado cuya etiqueta nos indica que el ingrediente es “zumo de naranja a partir de concentrado” podemos encontrar cualquier cosa menos fruta, desde agua hasta colorantes. Sin embargo, si realizamos el mismo análisis, pero esta vez de un zumo natural, el resultado es muy distinto, aparecen todo tipo de vitaminas,  minerales y demás nutrientes.

Este es el zumo, nuestra bebida más natural, lo dicen hasta en los anuncios, cien por cien natural, pero nunca mejor que hecho en casa con fruta de verdad, que al fin y al cabo este es el país de la naranja, no se nos vaya a olvidar. Todo esto sin hablar del precio que hoy en día es fundamental.

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¿QUÉ DEBÍA HACER?

Me acuerdo de aquella tarde como si fuese ayer. Bueno, empezaré contándoos lo que sucedió durante los meses anteriores. Franklin D. Roosevelt era presidente de los Estados Unidos y al ver lo que estaba sucediendo en Europa, todo el país, no, todo el mundo tenía miedo.

¿¡Miedo a quién!?, a Alemania, la gran potencia que dominaba casi toda Europa, sin temor a matar niños, diferentes por su raza o religión o simplemente a la gente de los países que saqueaba. Roosevelt, por no meterse en una guerra y poner en peligro a su país, dijo que no apoyaría a ningún bando de Europa. La intención de Hittler era ser el dueño del mundo y crear una raza pura, es decir, la gente debía ser rubia, alta y fuerte. Al cabo de unos meses, Roosevelt recibió la petición de que debía ayudar a Europa. En ese momento nuestro presidente, en una confusión total no supo lo que hacer. Tardó semanas en decidirse. Y su respuesta fue, tras acordarlo con Inglaterra, entrar en Francia y liberar toda Europa.

Esa tarde, estaba en el parque, cuando recibí el mensaje, debía partir a la guerra.

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