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Soneto “Carpe Diem” Yamila Cantero 3ºB

Tan joven, prominente, bronceada

tan tímida, honesta, sonriente.

Ojos azules como un diamante

y a la vez tan frágil, tan reservada.

Tan valiente, valerosa, osada

que ni el mayor miedo puede vencerte.

Tu pelo tan rubio, y tan brillante

parece de un gran río, su cascada.

Goza tu pasajera juventud.

Y antes de que la vejez aparezca

Vive en el amor que es una virtud.

Sonríe, canta y sé la única que

no tome los sueños con laxitud

no vaya a ser que tu vida anochezca.

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YO CON 25 AÑOS

Soy Yamila y tengo 25 años. Soy una chica no muy alta, con el pelo largo y castaño, tengo los ojos marrones.

Hasta los dieciséis años viví en España, pero como a mí me gustaba la idea de estudiar en la Universidad de Cambridge, luché por hacer realidad mi deseo. Gracias a ir a estudiar a la Universidad de Cambridge, ahora vivo en Londres con mi novio. Tenemos pensado quedarnos a vivir aquí y solamente ir a España para visitar a la familia y celebrar algunas fiestas.

Terminé mis estudios de economía y empresariales y comencé a trabajar en una empresa muy conocida, aunque de aquí a unos años quiero dirigir mi propia empresa. Me gustaría también, hacer alguna carrera más como la de historia o la de geografía. Además de la carrera aprendí a hablar 5 idiomas: griego, latín,  alemán, francés y inglés, a parte del español.

A mí y a mi novio nos gusta mucho viajar; cada vez que tenemos unos días libres, nos vamos a conocer sitios nuevos que aún no conocemos, aunque a veces vamos a sitios que ya hemos visitado más veces. Otro de mis gustos, a parte de viajar, son el deporte, los animales y salir a la calle con mis amigos. Actualmente en mi tiempo libre juego al pádel con mis amigos  y después vamos a dar algún paseo. Como esto suele ocurrir normalmente el fin de semana y muy pocas veces entre semana, cuando lo hago intento divertirme al cien por cien. Además casi todos los días hablo por WhatsApp con mis amigos y familiares, algo que también me gusta hacer.

Noticuento: Dorobo

Hace no mucho tiempo, en el pueblo africano de Dorobo, todos los habitantes se reunieron para hablar sobre los problemas que tenía el pueblo. Este pueblo, era agricultor y ganadero. Tras los problemas de falta de dinero, decidieron ir andando a otros pueblo para comerciar, así que los hombres entre 20 y 40 años deberían hacer el viaje. Tras dos años comerciando, tuvieron que volverse a sus tierras, ya que solamente tenían los productos necesarios para sobrevivir durante la vuelta a su pueblo.

Cuando atravesaron los muros que separaban a Dorobo de los demás pueblos, vieron que el pueblo estaba muy destrozado y con pocos productos y campos para sobrevivir. Todos se preguntaron qué había ocurrido y si sus familias estaban a salvo. Sin esperar, echaron a correr a sus hogares. Se encontraron con sus familias, tristes y con aspecto desagradable. Los habitantes que fueron a comerciar, finalmente averiguaron que pueblos enemigos vieron que el pueblo estaba indefenso, y decidieron atacarles.

Tras esa tragedia, tuvieron que tomar medidas, y esta vez no podían fallar. Tras meses intentando levantar el pueblo con el dinero que ganaron durante aquel viaje de comercio y poco más de lo que ganaron después, vieron que eso no servía para aguantar en aquel pueblo. Finalmente tomaron la decisión de saltar el muro que separa a África del territorio español. Tras la aprobación de todos los ciudadanos, algunos ciudadanos, los que más forma para trabajar tenían, se pusieron camino a Melilla, para conseguir trabajo.

Después de unos días caminando, se encontraron con la esperada valla que querían ver hace días. Era más grande de lo que esperaban, pero no se podían rendir, así que pusieron a saltar y escalar el muro. Cuando los policías se dieron cuenta de que unos intrusos estaban escalando el muro, intervinieron y cortaron el paso, pero solo pudieron echar a unos cuantos, mientras que el resto estuvieron días subidos en lo alto del muro. Fueron unos días muy duros ya que hacía mal tiempo, y no tenían comida ni bebida, pero no querían rendirse porque si volvían a fallar, sería una decepción y unos malos tiempos para el pueblo. Durante uno de los despistes de los policías, aprovecharon para saltar y entrar en Melilla. Los que pasaron, comenzaron a trabajar y mandar dinero al pueblo, por lo que el pueblo se engrandeció.

 

Más allá de los Alpes.

Hace más de 50 años, en un pequeño pueblo de los Alpes, vivía una familia humilde, con tan solo 5 miembros de la familia: el abuelo, la abuela, el padre, la madre y una niña de 12 años. Los padres y la hija tenían que trabajar mucho tiempo en el campo para poder vender cada sábado en el mercado todo lo que conseguían de su granja. El abuelo estaba enfermo, así que no podían permitirse mucho tiempo libre. Si no estaban en la parte de la cuadra, estaban en el huerto, y si no tejiendo ropa para poder vender y llamar a un médico que puediera ayudar al abuelo.

Un sábado, fueron al mercado como hacían normalmente. Hicieron muchas ventas, lo necesario para poder comprar pienso para los animales y alguna que otra cosa que les urgiera muchísimo a ellos, ya que no se podían permitir mucho, porque la mitad de las ganancias iban a una hucha para el médico que ayudaría al abuelo. Pero lamentablemente ese sábado no era un sábado como otro cualquiera. Habían ganado lo suficiente como para poder llamar a un doctor y que ayudase al abuelo.

Cuando llegaron, por sorpresa. ¡Los animales y las cosechas habían sido robadas por un ladrón!

-¿Qué hacemos ahora? -Dijo la niña.

-¡Tendremos que ir a donde la policía y que busque al ladrón! – Exclamó el padre.

-No podemos permitirnos el lujo de comprar animales, tendríamos que coger dinero para el médico para poder comprar los suficientes animales.- Comentó la madre.

Cuando el padre fue en una vieja bicicleta a la comisaría, los policías le dijeron que ya habían llegado más quejas sobre robos de ese tipo. ¡El pueblo realmente estaba en peligro!

Esa misma semana estuvieron de búsqueda constante y los policías decidieron buscar por el monte, quizás el ladrón había soltado a los animales en un prado abandonado. Cuando llegaron no había nada, así que decidieron bajar el monte hasta llegar a un faro con extensos campos de cultivo.

Para sorpresa de todos, ¡allí estaban los animales! Sería un alivio para muchos ciudadanos ya que los animales no son nada baratos.

Cuando volvieron los animales a casa, decidieron llamar a un médico. El médico recetó unos medicamentos al abuelo y volvió a estar como nuevo. Además les sobró un poco de dinero y se permitieron el lujo de comprarse una bicicleta nueva, por si había otra amenaza de algún tipo, no correr el riesgo de que se averiara en mitad del camino.

Los tres hermanos en la escuela.

Hace no mucho tiempo, tres hermanos llamados Lucas, Marcos y Rodrigo que vivían en las Vegas. Se apuntaron a una escuela privada, donde los alumnos eran muy listos y avanzados, si no estudiabas y llevabas los estudios al tiempo, te echaban. Lucas era el más trabajador y el que más tiempo dedicaba a la tarea y el estudio diario; en cambio Marcos estudiaba lo justo para sacar buena nota en los exámenes y luego olvidar todo; y Rodrigo era el más vago y siempre lo dejaba todo para última hora.

Un día de mayo el profesor llegó a clase más serio de lo normal, todos los alumnos de la clase sospechaban que pasaba algo. Cuando el profesor dio la noticia de que iban a hacerse unos exámenes en junio en el colegio para echar a algunos alumnos y meter a otros más listos, todos se asustaron excepto los hermanos. Quedaba apenas un mes para hacer los exámenes, cuando Lucas se puso a estudiar y prepararse, mientras tanto Marcos y Rodrigo se reían porque decían que era muy tonto por estudiar tan pronto. Marcos empezó a estudiar una semana o dos antes del examen, justo para aprender y olvidar todo al salir del examen. Y Rodrigo como hacia siempre, se puso a estudiar cinco días antes.

Cuando llegó el día del examen, todos estaban nerviosos con los libros en la mano y esperando que tocase el timbre para hacer el examen ya y quitárselo de encima, para ellos era un examen muy importante, porque a ningún padre le hace gracia que echen a su hijo de un colegio por no estudiar lo suficiente.

Los resultados de los exámenes llegarían a casa dos meses después, ya que tenían que corregirlos y era un gran trabajo. Marcos y Rodrigo estaban preocupados porque no les salió muy bien el examen y pensaban que iban a suspender y les echarían del colegio.

Dos meses después cuando llegaron las pruebas llegó la noticia de que Marcos y Rodrigo no habían pasado la prueba, pero que si se comprometían a estudiar más en el curso siguiente, podían tener la oportunidad de entrar, pero para demostrar que se iban a esforzar debían hacer un examen a principios de septiembre. Marcos y Rodrigo no querían fallar a sus padres y entonces pidieron la ayuda de Lucas. Lucas primero les dijo que no, porque primero se ellos se  reían de él por estudiar mucho para el examen, pero como Lucas no era malo sabía que tenía que ayudarles. Todos los días por la mañana estudiaban un poco para llevar al día la lección y que luego no tuvieran que estudiar a todo correr. Cuando llegó el examen, Marcos y Rodrigo estaban muy preparados y con ganas de demostrar que podían hacerlo.

Cuando llegaron los resultados de los exámenes, todo fueron noticias buenas. ¡Habían aprobado! Ese curso no dejaron de estudiar ni un día y aprendieron que hay que estudiar todos los días.

 

La Casa Silenciosa

Había una vez una casa muy grande y abandonada en la mitad de un bosque. Un día estábamos dando un paseo una amiga y yo por aquel frondoso bosque. Viendo la naturaleza encontramos una casa con un aspecto que llamaba mucho la atención y no pudimos evitar entrar a investigar aquel asombroso lugar.  Esta casa no era una casa normal; esta casa tenía algo en especial, posiblemente sería por su ambiente fantasmal. Cuando nos encontramos en frente de la puerta, nos enfrentamos a una situación difícil: no sabíamos si seguir a delante e investigar, o no entrar y seguir con nuestra ruta. Finalmente después de un rato decidimos entrar. Cuando estábamos a punto de entrar vimos pasar a un señor cerca de la ventana que había al lado, nos asustamos muchísimo, pero nuestras ganas de entrar eran tan grandes que aquel hombre no nos dio ni el más mínimo miedo.

Cuando conseguimos abrir la puerta vimos que la casa estaba totalmente en silencio y decimos no hacer mucho ruido. De repente, la puerta se cerró de un golpe, y no era por el viento, cada vez el miedo corría más por nuestros cuerpos. Asustadas decidimos ir hacia la puerta para abrirla, por si encontrábamos a alguien peligroso, salir corriendo y no tener que detenernos a abrir la puerta. Nuestros cuerpos empezaron a temblar cuando vimos que la puerta no se podía abrir y no estaba ni candada ni nada parecido. Era como si una fuerza mayor que la nuestra estuviese empujando para impedirnos abrir la puerta. Por mucho miedo que tuviésemos, nuestras ganas de averiguar qué era aquello seguían en pie, así que decidimos investigar primero la planta de abajo y luego subir a las plantas de arriba.

Estando en el salón el miedo se nos calmó un poco. Debía ser el ambiente, la temperatura estaba más alta y se notaba como si hubiese gente muy unida, así que nos sentimos como uno más de aquel grupo tan unido que no podíamos ver pero que sentíamos. Toda nuestra calma desapareció cuando la televisión se encendió de repente a un volumen muy alto y el mando se cayó de la mesa en la que estaba apoyado. Con la piel de gallina me acerqué al mando y apagué la tele. Salimos de aquel lugar, donde nos sentimos con cobijo, pero vimos que no era lo que parecía.

Empezamos a creer que había fantasmas y, esa idea, por una parte nos fascinaba. A nosotras nos encantan las películas de miedo y sería una experiencia poder sentir lo que sale en películas en nuestra piel.

Cuando subimos por las escaleras, se oían como pasos por detrás, como si hubiera fantasmas siguiéndonos. Esto no nos preocupó demasiado y seguimos adelante. Entrando en muchas habitaciones dimos con una en la que había una biblioteca. Con toda nuestra curiosidad empezamos a buscar algún libro que pudiera decir de quién era o fue esta maravillosa y a la vez espiritual casa. Observando la biblioteca vi que había una mesa apartada en la que había numerosos libros. Fui a ver qué libros eran y curiosamente vi que eran unos diarios escritos a mano del dueño de la casa. Me puse a leer y en las últimas páginas contaban que estaban pasando mucho miedo y peligro, y que había unos asesinos por el monte y alrededores de la casa. Cuando se lo dije a mi amiga pensamos que los fantasmas que notábamos y presenciábamos era una gran familia rica de hacía mucho tiempo.

Con esta información fuimos a una habitación de un bebé. El aire parecía que pesaba, era una situación muy incómoda y no me gustaba nada. Este ambiente hacía que nos fuésemos durmiendo y finalmente acabamos tiradas en el suelo dormidas. Cuando me desperté, vi que no estaba en la misma habitación y me puse a buscar a mi amiga. Chillando durante dos minutos acabamos encontrándonos. Vimos que estábamos en una habitación oscura y no había nada. Al minuto vimos que venía un señor alto y trajeado. Empezamos a agarrarnos y teníamos mucho miedo. El señor nos dijo que era el dueño de la casa y que estábamos en peligro teníamos que huir de allí. Nos explicó que nos habíamos quedado dormidas y un espíritu maligno nos había llevado a una habitación en medio de la nada y que teníamos que salir corriendo de esta sala. De repente desapareció y vimos abrirse una puerta y un señor apareció. Iba enmascarado y nos hizo firmar un trato para entrar en la sala del silencio, si hacíamos ruido éramos expulsadas. Decidimos aceptar el trato porque de la sala oscura no había salida.

Después de firmar el trato nos quedamos dormidas y nos volvimos a despertar en una sala con mucha más gente, estaban todos en silencio. Yo me acerqué a hablar con uno y le dije que que hacíamos aquí. Él me dijo que no hiciera mucho ruido y que estábamos aquí bajo la maldición del espíritu del silencio que apoderó toda la casa del bosque. Me dijo que quien entraba allí y firmaba el trato tenía que guardar silencio toda la eternidad. Mi amiga y yo estábamos muy asustadas, teníamos miedo de no poder salir de allí nunca más, pero teníamos temor de hacer ruido, porque no sabíamos qué nos podía pasar.

Un día jugando al escondite por aquella sala, tuvimos un pequeño accidente, nos asustamos al ver a un señor vestido de mimo detrás de un sillón. Ante aquel chillido que metimos, desaparecimos a la velocidad de un chasquido de dedos y aparecimos ante aquella casa de nuevo.

Tras aquella aventura en la que vivimos numerosos sentimientos, decidimos no volver a entrar, porque igual nos pasaba algo peor. Descubrimos que aquella casa no estaba abandonada, si no que estaba habitada por espíritus malignos.

 

En lo alto del monte.

Hola, me llamo Yamila y tengo doce años, vivo en Santoña. Antes de contar la historia os presento a algunos de mis amigos: Lucía: una niña muy simpática, no muy alta con pelo castaño, le gusta el fútbol. Julia: es muy graciosa, alta y con el pelo rizado, suele jugar al minecraft. Sandra: es inquieta no muy alta y morena. Carlos: un niño a veces muy trasto y moreno, apasionado por el deporte. Rodrigo: un niño normalmente muy tranquilo al que le gusta el deporte.

La aventura ocurrió en el monte de un pueblo cercano al nuestro, cuando estábamos de campamento.

-¡Chicos es de día; levantaros! Hoy formaremos grupos de seis e iremos a buscar insectos. El grupo que consiga el insecto más grande tendrá un premio –dijo una de las profesoras.

Nuestro grupo estaba formado por: Julia, Rodrigo, Carlos, Lucía Sandra y yo. Estábamos buscando en unos de los árboles cuando Lucía se dio cuenta de que Carlos ya no se encontraba con el grupo. Entonces fuimos corriendo todas a buscar a los profesores para pedir ayuda y buscarle. Cuando encontramos a los profesores, les contamos lo que había ocurrido y entonces fuimos a buscarle todos. Nosotros fuimos a buscarle por un río que pasaba cerca de donde acampamos. A lo lejos Rodrigo vio una barca cerca de la orilla un poco vieja con un señor pescando. En cuanto lo vieron fueron corriendo a preguntar a aquel señor que si había visto a Carlos.

-Hola señor, ¿ha visto a un niño moreno, moreno, de nuestra estatura que llevaba un chándal y unas playeras de fútbol?

-Sí, le vi pasar hace unos veinte minutos. Parecía que iba camino hacia lo alto del monte.

Entonces empezamos a correr a la zona donde habíamos acampado primero y empezamos a buscar a todos. Cuando encontramos a los profesores y a los demás grupos fuimos rápidamente todos a buscar a Carlos por la montaña. Íbamos caminando callados y despacio por si acaso se oía gritar a Carlos, cuando de repente, una de las profesoras mete el pie en un charco de barro gigante. Entonces tuvimos que coger otro camino que estaba un poco más atrás. Estuvimos andando un buen rato, mientras tanto yo iba hablando con mis amigos.

-Yo sé que Carlos tenía muchas ganas de encontrar un tesoro escondido en lo alto de la montaña. Tenía libros y mucha información sobre ese tesoro que nunca fue descubierto.

-Igual por eso el señor le vio subir para la montaña, ¡quiere encontrar el tesoro!

-No sé, pero espero que esté bien.

Ya por la mitad del camino vimos un águila que venía gritando, entonces echamos a correr y nos dividimos en dos grupos. Unos se metieron en una cueva y los otros se cayeron por un hoyo. Nosotros caímos por el hoyo, y vimos que parecían unos pasadizos. Así que encendimos las linternas y nos pusimos a mirar. Unos cinco minutos de búsqueda encontramos una sala donde había alguien tumbado, entonces nosotras fuimos corriendo a ver quién era. ¡Y era Carlos! Carlos nos contó que quería buscar un tesoro escondido en la cima de la montaña, pero que un águila le asustó y se cayó por el hoyo. Cuando encontramos la salida fuimos a ver dónde estaba el otro grupo. Un rato después los encontramos y decidimos ayudar a Carlos a encontrar el tesoro. Antes de llegar la cima de la montaña vimos que había una especie de puerta que impedía el paso. Cuando de repente uno de mis compañeros dijo:

-Mirad una piedra con forma de Luna.

Cuando dijo uno de los profesores. -¡Justo, aquí falta una piedra con forma de Luna!

Después de unos intentos el profesor consiguió abrir la puerta y encontraron un baúl precioso. Y decidieron abrirlo, así que uno de los profesores lo abrió y se llevó una gran sorpresa. ¡El tesoro eran unos libros de hace muchísimos años! Pero tenían aspecto de ser muy interesantes. Cogieron los libros y se pusieron en camino a la zona de acampada. Esa noche leyeron parte de algunos libros y, cuando regresaron a la escuela, los pusieron en la biblioteca para que todos los niños pudieran leerlo.

Palabrismos y Neologencias.

  • DESFICHAR: Quitar una ficha a alguien.
  • PALANZA: Acción que indica cuando das un impulso hacia algo con una pala.
  • PLANATEDA: Espacio geográfico que se encuentra en un planeta.
  • CONLAZAR: Es un verbo que consiste en enrollar varios lazos. 
  • POLICICLISTA: Un conjunto numeroso de ciclistas.
  • SANTUARISTA: Persona que trabaja en el cuidado de un santuario.
  • GEOMETICÁCEO: Cosa u objeto que tira a tener una forma geométrica pero no llega a ser una.
  • BIFIBIO: Una especie extraña de anfibio que surge del apareamiento de dos anfibios de distinta especie.
  • FIGUERERÍA: Establecimiento especializado en la venta de figuras.
  • CLAVESCIÓN: Plantación muy grande de claveles de distintos colores.
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