Como esos huracanes

que asolan todo a su paso

entraste en mi vida

 

Aire fresco parecías

pero arrasaste con todo

y te fuiste sin avisar

 

Aún tengo  secuelas en mi vida,

sin cicatrizar en mi piel heridas

y recuerdos que borrar todavía

 

Me muero por que vuelvas algunos días

termino pensándolo mejor y amiga mía,

el daño fue más de lo que yo sabía

Anuncios

EL CONDE LUCANOR #versión2018/19

Copla a la muerte

La muerte viene acechando,

diciendo que quiere llevarme

sin retorno.

Me acerco a ella mirando,

sin saber lo que será rogarle

por polvo.

Me dice que tendré fama,

que nunca terminará

eterna es,

pero que es vida sin nada,

sin algo que acabará

tontería es.

Concurso de aviones de papel

Super-vivencias del IES Marismas // Proyecto de 2018

Entrevista

Video-resumen de Lengua #curso2017-18

Querido hijo:

A ti verte triunfar veré,

siempre te querré,

aunque a veces me hagas enloquecer,

siempre me haces estremecer,

y mi sangre mover.

Alguna vez te tropezarás,

pero estaré para hacerte levantar,

te enfadarás,

te haré calmar,

y la vida te dejaré disfrutar.

Querido Daniel…

Querido Daniel,
eres tan dulce como la miel.
Pero en esta vida muchas cosas te quedan por aprender.
No siempre ganarás, pero tienes que saber perder.
A clase irás y allí deberás estudiar,
para así un futuro poderte labrar.
Tendrás una familia que siempre te querrá,
y pase lo que pase esta te apoyará.
Muchas veces reirás,
y otras en cambio tendrás que llorar.
Pero no olvides que siempre nos tendrás.

Bob Quijote

En un lugar de España, el cual no me acuerdo cual era, vivía felizmente (en su casa) Bob Quijote.

Aparentemente, este hombre era adicto a una serie que nos apasionaba a todos de pequeños, estoy hablando de “Bob Esponja”. Era tan grande su locura, que cada vez que veía a alguien andar, se le venía a la cabeza el significativo sonido que producía Bob Esponja al caminar. Cada vez que veía alguna casa, la veía como una piña; y las piñas, las piñas… Las veía como piñas normales, no era mucha novedad. Prosigo:

Un día, Bob Quijote salió de su casa con un unos pantalones cuadrados, zapatos y unos calcetines largos, a buscar a algún compañero de “aventuras”. En su búsqueda, encontró a un hombre llamado Patrik López, pero tal era su locura, que lo empezó a llamar Patricio.

Estos dos personajes fueron a andar al campo, y encontraron unos molinos. Pero la locura por Bob Esponja era tan grande, que le jugó una mala pasada a Bob, y en vez de molinos, veía la significativa casa de Calamardo, y se asombró:

-¡Mira Patricio la casa de Calamardo!

+Yo solo unos molinos, ¿estás bien?

-Que sí que es la casa de Calamardo, ¡vamos a hacerle una visita!

Bob y Patricio entraron al molino donde supuestamente estaría Calamardo, pero era el dueño del molino.

-¿Quienes sois vosotros? -Replicó el duelo del molino

+¿Pero que dices Calamardo? ¡Si somos nosotros, Bob y Patricio!

-FUERA DE AQUÍ SI NO QUERÉIS PROBLEMAS. -Amenazó el dueño del molino.

Bob y Patricio se van.

Después de varios meses de “aventuras”, Bob se entera de que ya no programarían más Bob Esponja. Esto le rompió tanto el corazón a Bob que no pudo dormir por las noches, no comía, no salía de casa, no hablaba siquiera con Patricio, y eso le dolía mucho a Patricio. Así que Patricio decidió distanciarse de él.

Fin.

(Sé que estas historias no tienen moraleja, pero yo pongo una)

MORALEJA: La televisión te come la cabeza.

A %d blogueros les gusta esto: