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El colmillo del elefante

Mis amigos, Marcos, Leo, John y yo decidimos realizar un safari para conocer las especies de animales salvajes que hay en África. Llegamos en avión un viernes por la tarde, y nos recogieron en un jeep los guías que iban a enseñarnos la selva africana durante nuestro viaje.

Tanto mis amigos y yo, somos jóvenes decididos que no tenemos miedo a nada. Marcos es alto, rizoso y el más perezoso de todos nosotros. Leo es bajito y fuerte parece un  jugador de rugby. John y yo somos altos y rubios y muy musculoso ya que somos jugadores de fútbol. El guía que nos acompaña se llama Gabi, es un joven indígena de una tribu africana que destaca por tener los hombre más altos del país. Es muy fuerte y valiente.

El sábado salimos del jeep para ver los animales. Estuvimos todo el día sacando fotos de las cosas más maravillosas que veíamos. En un momento oimos un ruido muy grande. Gabi nos dijo que eran lamentos de elefante. Nos dijo que había furtivos que cortan los colmillos a los animales. Nos metimos en la selva negra y a lo lejos vimos unas luces; eran los furtivos con un elefante cortándole los colmillos.

A John y a mí se nos ocurrió asustarlos y con la ayuda de Leo, Mario y Gabi hicimos tanto ruido que despertamos a un león que olio a los furtivos y los persiguió por la selva. Mis amigos, Gabi y yo conseguimos que a aquel pobre elefante no le llegaran a cortar los colmillos.

Nos sentimos muy contento por ellos y a la vuelta a casa todos nos aplaudieron por la maravillosa aventura.

Asesino Crédulo

Buenas, me llamo Desmond, vivo en Argelia y ahora os contaré mi vida, la etapa más interesante sobre mí. Mi infancia fue algo extraña, según nací mi madre murió y mi padre estaba muy ocupado trabajando en una máquina que revolucionaría  el mundo, esa máquina se llamó “Animus”.

El animus sirve para ir hacia el pasado y ser como era tu antepasado, lo único que no puedes hacer es cambiar tu pasado, eso podría tener inconvenientes como no haber nacido etc, era demasiado peligrosa. Como los investigadores de mis padres no se atrevían a entrar en el animus yo entré. Al principio, como es lógico, mi padre no quería pero había invertido demasiado tiempo esfuerzo y dinero y al final, tras mucho insistir me dijo que sí. Mi antepasado pertenecía a un grupo llamado “asesinos” que tenían un gran enemigo llamados “templarios”. Los asesinos matan a los templarios desde hace muchísimos siglos atrás, los templarios eran muy malos y mataban a los ciudadanos mientras que los asesinos les salvan.

En mi antepasado era el líder y tocaba la batalla más fuerte que se haría entre los templarios y los asesinos. Nosotros hicimos una estrategia bastante interesante, trataba sobre esto:

La mitad de los asesinos tapaban las puertas como de costumbre pero en vez de haber 6 en cada puerta habían 3, esto lo hacíamos para que pensasen que podían entrar con más facilidad pero no es así, los otros 3 estarían con ballestas en los tejados. Otro punto era que mientras los templarios venían a la guerra nosotros les íbamos matando poco a poco por las espaldas pero bueno, no os quiero aburrir ¡ahora llega la aventura!

Los templarios por el camino se dejaron la mitad de los hombres (los matamos) y para cuando llegaron eran así decirlo como.. 90 contra 1930 les matamos a todos pero claro, no se llevaron a toda su tropa, por ahora hay está mi antepasado, ya os iré contando más. Adiós.

 

 

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