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Bob Quijote

En un lugar de España, el cual no me acuerdo cual era, vivía felizmente (en su casa) Bob Quijote.

Aparentemente, este hombre era adicto a una serie que nos apasionaba a todos de pequeños, estoy hablando de “Bob Esponja”. Era tan grande su locura, que cada vez que veía a alguien andar, se le venía a la cabeza el significativo sonido que producía Bob Esponja al caminar. Cada vez que veía alguna casa, la veía como una piña; y las piñas, las piñas… Las veía como piñas normales, no era mucha novedad. Prosigo:

Un día, Bob Quijote salió de su casa con un unos pantalones cuadrados, zapatos y unos calcetines largos, a buscar a algún compañero de “aventuras”. En su búsqueda, encontró a un hombre llamado Patrik López, pero tal era su locura, que lo empezó a llamar Patricio.

Estos dos personajes fueron a andar al campo, y encontraron unos molinos. Pero la locura por Bob Esponja era tan grande, que le jugó una mala pasada a Bob, y en vez de molinos, veía la significativa casa de Calamardo, y se asombró:

-¡Mira Patricio la casa de Calamardo!

+Yo solo unos molinos, ¿estás bien?

-Que sí que es la casa de Calamardo, ¡vamos a hacerle una visita!

Bob y Patricio entraron al molino donde supuestamente estaría Calamardo, pero era el dueño del molino.

-¿Quienes sois vosotros? -Replicó el duelo del molino

+¿Pero que dices Calamardo? ¡Si somos nosotros, Bob y Patricio!

-FUERA DE AQUÍ SI NO QUERÉIS PROBLEMAS. -Amenazó el dueño del molino.

Bob y Patricio se van.

Después de varios meses de “aventuras”, Bob se entera de que ya no programarían más Bob Esponja. Esto le rompió tanto el corazón a Bob que no pudo dormir por las noches, no comía, no salía de casa, no hablaba siquiera con Patricio, y eso le dolía mucho a Patricio. Así que Patricio decidió distanciarse de él.

Fin.

(Sé que estas historias no tienen moraleja, pero yo pongo una)

MORALEJA: La televisión te come la cabeza.

DONQUI VAMPIRO

En un lugar del mundo, cuyo nombre no quiero acordarme, bueno en realidad no lo digo, porque quiero y porque puedo, bueno, no me voy a enrollar, era, se llamaba…Santoña.

Allí vivía un hidalgo llamado Don Quijote. Era un ancianillo que estaba loco por la televisión, estaba enganchado a una serie, la Chica Vampiro, entonces decidió llamarse Donqui Vampiro y salir a la calle a hacer cosas vampíricas.

Cuando salió a la calle se cruzó con un chico que cantaba, entonces Don Quijote se pensaba que le estaba gritando y decidió “usar sus poderes vampíricos”, dio dos palmadas y se creyó que se hizo invisible y fué a por él. Más tarde Don Quijote y el chico pelearon y Don Quijote que iba a morderle, abrió la boca como para que le salieran los colmillos y le mordió, y el chico le pegó.

Después de todo lo sucedido, Don Quijote pensó que necesitaba un ayudante vampiro. Entonces fue a por su amigo Sancho Vampi, cuyo nombre real era “Sancho Panza” y le contó lo que le pasó con aquel cantante.

Entonces Sancho le dijo que no era vampiro y Don Quijote se lo replicaba y Don Quijote se lo demostró a Sancho, llevándole al campo, donde decía Quijote que era un campo vampírico. Después de unos minutos vinieron un par de vacas y el pensaba que eran unos bebes vampiros, y Don Quijote le dijo a Sancho:

-¡Amigo Sancho vampi! -continuó- ¡esos bebes vampiros atacan nuestros territorios!

-¡Eso no son vampiros! -respondió Sancho- ¡son vacas!

-Que no, que no, que son bebes vampiros -replicaba- te lo demostraré, verás.

-¿Cómo?- Preguntó Sancho.

-Pues con mi superfuerza- respondió Don Quijote.

-¡Tú no tienes superfuerza!- se lo volvió a decir- ¡Tú no eres ni seras un vampiro!

Y Don Quijote hizo caso omiso y atacó. Mas tarde vino el pastor diciendo a Don Quijote:

-¡No te acerques a mis vacas o verás!- dijo el pastor muy enfadado.

Don Quijote y Sancho se volvieron al pueblo y cuando llegaron Don Quijote vio que no estaba la televisión y le dijo Sancho:

-Mientras luchabas con aquellas vacas, llamé a un chico y le dije que se llevara la televisión.

-¡¿Cómo has podido hacer eso?!- dijo Don Quijote muy triste.

-Había que hacer algo para que dejaras de ver esas cosas y luego hacer tonterias en la calle-respondió Sancho.

Desde ese mismo dia Donqui Vampiro volvió a ser Don Quijote y no vio más la serie.

 

Raúl Gómez

Esta es la historia de un viejo de Santoña llamado Raúl Gómez, que loco se volvió por ver Narcos todos los días,al final de tanto ver la serie se creyó Pablo Escobar.

Tan loco se volvió que empezó a vender trigo como si fuera cocaína con un amigo llamado Po. Un buen día un cliente al que había vendido “cocaína” se lo reclamó, puesto que era una mentira, sin dudarlo un momento el cliente empezó a perseguir al “narcotraficante” en un momento Raúl divisó un helicóptero, se subió a el, pero no arrancaba, fue cuando su amigo Po le informó de que aquello no era un helicóptero sino un coche averiado que no funcionaba.

El excliente alcanzó a Raúl y le propició tan duro golpe que el “narcotraficante” cayó redondo al suelo,cuando despertó estaba en una celda, y así fue como acabó el más grande comercio de trigo que jamás haya existido.

Don Quijote

Una persona llamada Zombijote una tarde estaba hablando con unos amigos sobre que series le gustaría ver a cada uno y uno de ellos dijo The walking dead. Entonces Zombijote se la empezó a ver la serie y al ver que le enganchaba se la empezó a ver todos los días la serie entera. Tanto la vio que luego por la calle iba y pensaba que todo el mundo zombie menos a un vecino que a él no le veía como un zombie le veía de carne y hueso.

Entonces le dijo que si quería ser su ayudante y el vecino asintió porque Zombijote le prometía que si iba con el a todas las aventuras le permitía casarse con su hermana ya que antes estaban todo el rato juntos y Zonbijote pensaba que se gustaban. Al día siguiente Zombijote llamó al timbre para que el acompañarse a matar a todos los zombies posibles y el vecino le acompañó, al cabo de unos días los amigos se dieron cuenta de lo que estaba haciendo. Entonces intentaron entrar cuando el estaba durmiendo a quitarle la televisión para que no siguiese viendo The walking dead y que dejase de matar a los supuestos zombies . Cuando se dio cuenta de que no tenía televisión llamó al vecino y le dijo Zombijote: “me han entrado a robar a casa, vamos a ver quien es el ladrón”. Él pensaba que era una persona que le había caído muy mal desde  pequeños era su hermano pequeño que vivía cerca de allí. Le fue a interrogar y se dio cuenta de que él no había sido,  entonces se quedó pensativo: “¿¿quién puede ser ,quien puede ser…??”. Le dijeron los amigos que habían sido ellos pero que sólo era para que no tuviese alucinaciones.  Entonces Zombijote les dijo: “vale, porque sois vosotros sino también os mataba”.

El Quijote (adaptado) de Rodrigo Fraga Odriozola, 3º C

En una cárcel Mexicana cuyo nombre no quiero mencionar acabó el protagonista de esta historia. Se hacía llamar “El Capo Quijote”

Todo comenzó cuando empezó a seguir una serie llamada “Prison Break”, debido al gran aburrimiento que pasaba al no tener ni empleo, ni familia, ni entretenimiento alguno. Este se vio todos los capítulos y temporadas de la serie y al acabarla, descubrió que era adicto a esta. Al ver que no podía vivir sin ella decidió ser el protagonista de su propia serie que transcurría en la vida misma.

El Capo situaba todos los aspectos de “Prison Break” en la vida real, de este modo, el creía que todo edificio que veía era una cárcel y que de alguna forma tenía que hallar el modo de salir. Este alquilaba habitaciones de hoteles cutres de extrarradio y de moteles y al entrar cerraba con llave y se la tragaba para conseguir estar encerrado; y claro, rompía ventanas, puertas y todo lo que se interpusiera entre él y la idea de escaparse, por lo que las deudas y denuncias del Capo iban “in crescendo”. Debido a lo mencionado anteriormente, fue arrestado y obligado a pasar una noche en el calabozo, pero él en vez de tomárselo a modo de reprimenda lo consideró un regalo divino y al intentar escaparse tal era la euforia que mató al guardia de turno.

Quijote fue condenado a cadena perpetua. El Capo aún sigue intentando escaparse.

Lo hemos perdido

Don Quijote, una mañana cualquiera se planteó ponerse a ver la televisión, algo que a él nunca le llegó a gustar como para verse horas y horas frente a un televisor, cosa que le ocurrió al ver la serie de C.S.I , una serie donde no hay más que asesinatos e investigaciones.

Tas días y días viendo capítulos y capítulos a todas horas llegó a desarrollar una enfermedad que le hacía matar a agente sin importarle la raza, la edad, el sexo etc….

Don Quijote empezó a asesinar a personas pero sin apenas sufrimiento para las víctimas, algo que a este no le llegó a contentar, lo que le conllevó a repetidos asesinatos con mayor sufrimiento para las victimas, haciéndolas pasar por dislocamientos de articulaciones, amputación de extremidades hasta hacerlas desangrarse sin piedad, llamaba a familiares y amigos para reírse de sus desgracias y para que escucharan el sufrimiento al que sometía a las víctimas. Don Quijote, al ver que no era investigado ni perseguido por ningún cuerpo de seguridad del estado, procedía a más asesinatos sin piedad hasta superar la cifra de 50 víctimas.

Un día el asesino secuestró a una joven de 20 años llamada Rigoberta, a la que tardó más en torturarla. Días después del secuestro la joven logra escapar del secuestro de Don Quijote y llegar hasta un cuartel para alertar la grave enfermedad de este individuo llamado Don Quijote.

Los cuerpos de seguridad fueron sin dudarlo fueron a casa de Don Quijote, al que esposaron y llevaron al calabozo a espera de juicio. Meses después de ser arrestado llegó el día del juicio que tuvo lugar en Madrid, horas y horas de juicio hasta llegar la hora de la sentencia de cadena perpetua y una subvención de 50.000$ a los familiares de las víctimas.

Alonso y La Que Se Avecina.(Lucía Ricondo)

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un hidalgo de nombre Don Alonso. Frente al televisor este se decía: -¡Oh, memoria enemiga mortal de mi descanso!-.

Viviendo una historia ficticia junto a su amigo y compañero Sancho, salieron en busca de Doña Fina, su amada que vivía en la urbanización de Montepinar.

-Señor,-dijo Sancho-¿estáis dispuesto a vivir en semejante sitio por recuperar el amor de Fina?-

A lo que este le respondió:

Manos a la labor, que en la tardanza dicen que suele estar el peligro-.

Partieron a caballo y  burro hacia su destino, y al llegar a una posada le dice Alonso al criado:

-Coke, deje de fregar y avise al presidente, para decirle que nos gustaría alquilar una habitación, por un tiempo, hasta que consiga el amor de mi señora-.

El muchacho, aturdido, va en busca del mesonero. En su espera Alonso ve salir de una de las habitaciones a dos bellas muchachas y le dice a su amigo:

-Fíjese, Sancho, esas son Raquel y Judith, lo más seguro es que vayan a hacer footing. No hay carga más pesada que una mujer liviana– tapándole así los ojos al ver que se quedaba embobado.

Al cabo de unos minutos ven al mesonero llegar a lo lejos y le susurra al oído:

-Ese que llega por ahí es el presidente, Antonio Recio o como por aquí lo llaman, el Rancio. Tiene la pescadería más fresca que te puedas imaginar-.

Llega el señor junto al criado para otorgarles una habitación y les dice:

-Ya lo siento pero no nos quedan habitaciones libres, pero pueden compartir habitación con unas jóvenes que acaban de llegar –.

-¡Ah! Ya se lo que me dice, las puntillas del quinto, ¿no?-.

-¡Qué está usted diciendo!-contesta el mesonero sorprendido.

Sancho intenta resolver la confusión diciendo:

-Mis más sinceras disculpas, que mi señor no para de ver series, concretamente La Que Se Avecina y se le ha acabado subiendo a la cabeza.-

Cuando acaban de hablar, dejan el equipaje y van a desfogar su sed a la taberna de la posada. Al entrar por la puerta, Alonso se pone a gritar:

-¿Qué somos, leones o huevones?-.

Todos se les queda mirando y Sancho avanza, hacia la barra, con las manos en la cara por la vergüenza. Trata de disimular y pide una jarra de vino. Tras él, Alonso le dice a uno de los señores:

-Vicente, deja las cañitas que te van a sentar mal-.

 

 

Antes de salir de la taberna, se acerca a otro hombre que está un poco ebrio a preguntar:

-¡Amadooor¡ ¿Dónde puedo encontrar a Doña Fina? Usted ya sabe para ofrecerla salami-.

-Sí, sí -contesta tambaleándose- en el último piso, la puerta de la habitación 17. Allí se hospeda la dama más fina de toda la posada- y continúa bebiendo.

-Vamos, amigo, que este borderline me ha dicho dónde puedo encontrar a mi señora, que no se haga más larga mi espera-.

Los dos salieron del local y llegaron a la habitación 17. Se dispuso Alonso a llamar a la puerta, cuando dice Sancho:

-Recuerde mi señor: ojos que no ven, corazón que no quiebra-.

Haciendo caso omiso a lo que este le decía, golpea alegremente la puerta. La abre una señora con mucha elegancia:

-¿Qué desean caballeros?

Oh, princesa Fina, señora deste cautivo corazón!

Corre a abrazarla con tal ímpetu, que cuando esta se aparta asustada, sale por la ventana y cae al jardín de abajo. Se oyó un estruendoso golpe y la señora se asomó para comprobar el estado de Alonso, a lo que este anuncia:

Con  todo eso, te has de sentar, porque a quien se humilla, Dios le ensalza-.

-¿Está bien vuestra merced?- dice Sancho corriendo a su auxilio.

Siempre deja a la ventura una puerta abierta, en las desdichas para dar remedio a ellas. Volvamos a casa amigo, que este golpe me ha abierto los ojos-.

-No se ganó Zamora en una hora-.

-Al bien hacer jamás le falta premio-.

Y pusieron rumbo hacia la Mancha.

 

 

 

 

 

Don Quijote

Tras pasados muchos años, Don Quijote se enganchó al nuevo invento del año, la televisión. Sí, apareció con grandes variedades de canales,que a Don Quijote le gustaban, sobre todo le gustaba las series y películas de acción policíaca, con crímenes y cosas extremas. Se tiraba horas, incluso tardes, días y semanas sin parar de verlas en casa solo. Encontró una serie demasiado buena para él que le encantaba y estaba tan apasionado que se vio la serie unas diez veces, eso acabó con en una locura y lo atrajo a la realidad. En esa serie se ve en la primera temporada unos reclutas del FBI que estudian para convertirse en unos buenos agentes y poder acabar ccon todo el terrorismos americano. Ahí mismo en el desarrollo de la serie se ve que hay unos traidores ya que ellos querían colocar una bomba y destruir América, la prota es a la que intentan incriminar ya que la tenían envidia de sus dones de buen agente en el futuro y con ayudo de sus amigos encontraron al culpable.

Don Quijote se creyó que era Alex, y cuando quedaba con sus amigos siempre les repetía la misma historia, que él quería encontrar al hombre que quería acabar con su pueblo, sus amigos le querían encerrar en su casa y tirarles la televisión y todo aparato electrónico en el cual se pudiera ver algún tipo de serie. Un día se fue con sus amigos en un bar en el que suelen ir a tomar los vinos, era un domingo normal pero sin don Quijote, aunque prefería que le llamasen Alex, de repente entró y empezó a chillar y a golpear al camarero, decía que él era el culpable de todo que había puesto la bomba y que la gente se estaban muriendo por su culpa. El camarero todo preocupado llamó a la policia y se le llevaron.

Al cabo de unos días en el calabozo del pueblo los amigos le ayudaron a sobrevivir sin tecnologías y sin esa serie al fianl se recuperó y no volvió a ver ninguna serie. Esos amigos que tenía Don Quijote eran buenos y le querían.

Quijote

En un lugar de la Mancha, cuyo nombre no quiero recordar, estaba Alonso Quijano viendo el tiempo pasar frente a un televisor del que no quería separar, viendo una de sus series preferidas, ‘Castle’.

Se vuelve loco de ver tanto la serie y se hace nombrar Castle, un escritor famoso que está casado con una policía de alto rango llamada Becket, así nombró Dulcinea del Toboso. En una de sus aventuras, Don Castle encontró un cadáver al que no sabía cómo había llegado hasta allí, el cual encontró unas huellas dentro de su chaqueta y no sabía de quién era. Becket y un compañero suyo la ayudó a comprobar de quién eran las huellas, y no eran de más ni menos que de Sancho Panza, un amigo de la infancia de Castle. Juntos  lo encerraron en comisaría y con eso acabó el capítulo.

En el siguiente episodio…

ENTRE FANTASMAS

Alonso Quijano era un jubilado acomodado muy aficionado a las series de misterio y fantasía, en especial a una llamada “Entre fantasmas”, en la que la protagonista es una medium que se dedica a ayudar a las almas atrapadas en la tierra a poder llegar al otro lado, cruzar la luz. Era tal su afición a esa seria que se pasaba días sin dormir viendo y reviendo los episodios continuamente, se sabía todos los diálogos, incluso podría interpretar los movimientos de los actores. Entre tanto fanatismo no era de extrañar que acabase volviendose loco, y un día simplemente ocurrió.

Despertó aquella mañana sintiéndose diferente, notando que algo nuevo había despertado en su interior, algo único y especial. Hizo su rutina diaria sin saber todavía que era ese algo que había cambiado, pero en cuanto salió a la calle no tardó en darse cuenta de que era, y le costó no ponerse a gritar de pura emoción. Don Quijote veía, o más bien creía ver fantasmas en todos los espejos, a veces incluso en charcos, escaparates u objetos brillantes. El reflejo de la persona más cercana aparecía ante él de forma más nítida y con voluntad propia. Al principio no interactuaban, los espiritus parecían no verlo y él estaba seguro de que era porque sus habilidades de medium todavía estaban por desarroyar, es esa la razón de que cuando todo empezó solo se limitase a mirarlos por largos momentos, analizando los movimientos de los supuestos espíritus de una manera tan intensa que se habría asustado de ver su propia mirada en el espejo. Cuando se comportaba así atraía la atención de algunos curiosos, que no entendían que atracción podría tener un charco, o un retrovisor, o una cuchara reluciente. El rumor de que al viejo Alonso se le estaba yendo la cabeza no tardó en extenderse por todo el pueblo, incrementándose cuando los espíritua comenzaron a poder hablar con él. La imagen de aquel anciano delgaducho y solitario hablando largo y tendido con su propio reflejo se grabó en la retina de muchas personas, y una minoría no tardo en exigir que se llevase a ese loco a un manicomio, otros solo lo miraban con gracia o pena, y algunos pocos eran indiferentes, demasiado ocupados con sus propios problemas como para centrarse en las supuestas habilidades de medium que el jubilado había jurado tener. El verdadero problema llegó cuando los espíritus empezaron a pedirle favores, ya sabemos que su labor era ayudarlos a cruzar la luz, por lo que no dudó en acatar todas sus órdenes. Hacía ritos y bailes extraños en mitad de la noche, robaba objetos a quien fuese y de donde fuese, trepaba a árboles y cantaba extrañas canciones, se colaba en institutos y pintaba las paredes, rompía ventanas, liberaba a animales de las tiendas etc, no tardó en ser considerado peligroso para la salud pública, y aquella minoría que se creó al principio de su locura se convirtió en una mayoría absoluta que exigía algún remedio al caos que creaba la locura del pobre anciano. Lo intentaron todo: medicamentos, terapias, sesiones e incluso un psiquiátrico. Pero había demasiados, espíritus, demasiados reflejos, cada quien tenía su doble, y Alonso no podía con tanto. Demasiados favores y peticiones, voces exigiendo su ayuda y cuerpos rodeándole mirase donde mirase, el jubilado comenzó a desquiciarse dentro de su propia locura. El asunto pasó a mayores, el gobierno decidió encerrar al ya conocido viejo de los espejos en una casa totalmente opaca, nada en ella podía reflejar la más mínima imagen. Al principio todo iba bien, el mundo pareció olvidar a aquel viejo loco y el pueblo recuperó su calma. Pero la verdadera calma desapareció pronto, pues aunque no podía verlos, los espíritus ya no estaban solo en los espejos.

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