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La gacela y el guepardo

Un día en la sabana esto pasó:

la gacela al guepardo se encontró,

el guepardo a la gacela se enfrentó,

para saber cuál era el más veloz.

El público a verlo se situó,

y la gacela delante de este en ridículo quedó,

ya que el guepardo fue el que ganó,

a la gacela se la insultó.

Pero esto el guepardo  no lo permitió,

y a la gacela se unió,

porque la comparación a este no le gustó,

y a la gacela con dientes defendió.

No debemos comparar,

porque cada uno tiene su personalidad,

y si lo hacemos podemos dañar.

 

LA HORMIGA Y EL ELEFANTE

Caminaba una hormiguita, muy temprano por la mañana

y se cruzó a un gran elefante

que burlándose preguntaba:

-¿A dónde vas, hormiga, si el día ni ha comenzado?

-Ándate con más cuidado, elefante, podrías haberme aplastado.

El elefante, con ganas de hacerla pasar un mal rato,

a la hormiga propuso un trato:

-Será el ganador el que más peso sobre sus hombros aguante.

-Puedo soportar diez veces mi peso, no será para mí un problema, elefante.

Sobre la hormiga subieron rápidamente, diez de su misma especie

En cuanto al elefante, al subir el segundo gigante,

la montaña se derrumbó de repente.

Y así, en cuanto a proporción, la hormiga ganó la competición.

Más vale astucia en mano, que fuerza utilizada en vano.

 

 

 

La oveja y el lobo

La oveja reservada,

que por apuesta alguna

y para parecer más audaz,

se va de la cuadra ovejuna.

 

El pastor que en la hierba paseaba

halló un lobo que hambriento estaba

a la vez que éste le devoraba

con la ropa de él se disfrazaba.

 

El lobo que al ovejero comió

en el pasto a la oveja se encontró,

la oveja pensó que era el pastor

pero éste el disfraz se retiró.

 

Cuando ésta vio que no era el cuidador

por su vida suplicó con terror

pero éste sin ser colaborador

a la oveja se comió sin pudor.

Moraleja:

Decisiones peligrosas no has de tomar

para con los demás bien quedar.

El zorro y el burro

En una llanura lejana

había un zorro joven que a un viejo burro hablaba:

-Debes darme comida, pues el mundo se acaba,

dentro de unas horas el sol se apaga.

Te puedo proteger, mas me darás una paga.

 

El burro pensaba y observaba,

a su alrededor miraba.

Después de un tiempo tranquilamente contestaba:

-Aceptaré, pero si consigo que el sol después arda,

deberás darme tú a mí la paga.

 

Así el día pasaba,

y el zorro las patas se frotaba

mas el burro calmado se encontraba.

 

El milagro ocurrió y todo se acababa.

El burro se levantó

y al minuto el sol brilló.

 

Al burro todos reverenciaban.

Pues más sabe el burro por viejo

que por pendejo.

 

 

El pez León

Hoy os vengo a contar la historia de un pececillo muy llamativo conocido como el Pez león. A pesar de su belleza,  sus aletas son muy largas y están cubiertas de peligrosas espinas que poseen veneno. Este pececillo está acostumbrado a vivir en solitario porque tiene muy, muy, muy mal carácter . León, es así como le llaman en su pueblo, es muy inteligente  y siempre que los otros compañeros de la academia de danza quieren bailar o jugar con él,  León  les contesta con desprecio y aires de superioridad. En una de estas ocasiones un grupo de delfines se acercaron a él y le propusieron jugar a baloncesto. El pececillo les dijo que él trabajaba mucho mejor solo que en equipo y que no participaría en ese juego inútil. Al cabo de unos días durante las clases el profesor les mandó hacer una coreografía en equipo. El pez León pidió hacerla en solitario y el profesor le dijo que esta vez era obligatorio que fuese en grupos. El pez león se fue refunfuñando a su grupo y comenzaron la coreografía. Como él nunca había trabajado en equipo acabó discutiendo con todos y se marchó del equipo dando un portazo (bueno…. perdón …..un olazo……tened en cuenta que estamos en lo profundo del mar). Así que se marchó toooooooodo lo lejos que pudo para disfrutad de su belleza e inteligencia a solas. Pasado un buen rato, con el enfado perdió la noción del tiempo, se dió cuenta de que se había salido del pueblo. -Ay! Ay! Ay!:  lloriqueaba León: nunca me enseñaron a volver a mi pueblo ! y ahora qué haré?,  al rato se le pasó el lloro y pensó: – Con lo guapo y listo que soy seguro que alguien me lleva a mi pueblo y se acercó a un grupo de tiburones que pasaban por allí y con muchas inflas les dijo: Hola chicos! Indicadme el camino a mi pueblo! Los tiburones primero se echaron a reír y seguido casi se le comen si no llega a encontrar León una cueva entre las rocas donde refugiarse. Se  puso triste al darse cuenta de que si no sabes trabajar en grupo no sirve de nada ser un pececillo muy guapo y muy listo. León tuvo suerte pues justo en ese momento encontró a su grupo de danza que llevaba horas buscándole por todos los rincones del mar. León se puso contento, les dio las gracias y aprendió una lección; una de las lecciones más importantes de su vida!

El loro del móvil

Había una vez un guacamayo azul, que había estado ahorrando durante un año dinero, se compró un móvil nuevo. El guacamayo nunca había tenido uno y estaba alucinado por todo lo que podía hacer. Pero pronto aprendió a manejarlo y se pasaba el día pegado a él. Todo el día estaba mandando mensajes. Ya no salía de casa, ni para trabajar ni para hacer la compra. Solamente utilizaba el móvil. Pero un día al no pagar la factura de la luz, se dio cuenta de que no podría recargar la batería del móvil. Salió corriendo de su casa pero estaba tan viciado que no podía dejar de usar el teléfono así que entre no dormir  y no mirar la carretera no vio venir ese gran camión que se le echó encima y terminó con su vida.

Fábula

Érase una vez un conejo que era muy amable, demasiado para el gusto de algunos. Este conejito tenía muchos asuntos pendientes y muy importantes, pero siempre los dejaba a medias porque alguno de sus amigos le llamaba para pedirle un favor o para que le ayudase en algo.

Pero un día tuvo una entrevista de trabajo, una oportunidad que esperaba desde hace mucho tiempo y que por fin se había hecho realidad, justamente su amiga necesitaba que la llevase en coche al pueblo de al lado para que pudiese quedar con otra amiga.

El conejo no sabía que hacer, si ayudar a su amiga y dejar escapar su oportunidad o al revés, aprovechar la oportunidad que se le presentaba y compensar a su amiga después, la cosa es que el conejo eligió la segunda opción y cuando se presentó en casa de su amiga, la madre de esta le dijo que al final llamó a otro amigo para que la llevase, ya que pensaba que él no iba a desaprovechar una oportunidad como la que se le presentó.

 

MORALEJA: Cada loco con su tema

 

Cambio de vida

Erase una vez, una hormiga muy trabajadora, le gustaba mucho trabajar. Pero cada vez se hacia más mayor y trabajar le empezaba a dar mucha más pereza, pero le recordaba a cuando era joven, así que continuaba trabajando. Un día, se encontró una rana mágica, que le dijo:

-Trabajar es muy malo para ti, te convertiré en cerdo, así que inconscientemente harás lo que hace un cerdo.

-No quiero, me gusta trabajar y eso haré -dijo la hormiga.

-Te convertiré en cerdo te guste o no, ya me lo agradecerás

La hormiga transformada en cerdo se puso muy triste los primeros días, pero con el paso del tiempo adoraba rebozarse en el barro y dormitar a la sombra, así que agradeció a la rana que la hubiese transformado en cerdo.

FIN

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