Archivo del sitio

¡Dónde se ha visto que el personaje reproche a su autora!

Raul Staier, un jeque del petróleo, está indignado porque su yate se ha averiado justo el día que iba a dar una fiesta con celebridades de la talla de Dakota Johnson, Brad Pitt, Antonio Banderas y Lady Gaga. Era tal la humillación que el soberbio, prepotente y egocéntrico jeque fue a quejarse a su creadora, la premio Nobel de literatura, Julia Blázquez.

Raul entra, enfadado, y se encuentra a su creadora sentada, tratando de concentrarse.

-A ver, ¿qué quieres ahora, Raul?

-Pues que no me parece normal, que tengo una fiesta, como tú bien sabes, y el yate está averiado.

-Bueno, forma parte de la intriga de la historia, si no, no tendría gracia ninguna.

-Pues a ver qué hago…de verdad, si no te cuesta nada, ¡para algo eres la escritora!

-No crees que ya tienes bastante con el casoplón, el Ferrari,la mansión de Ibiza, el avión privado, ¿sigo?

Se lleva las manos a la cabeza, indignado.

-Pero qué sentido tiene una fiesta en un yate…¡sin yate! De verdad, no sé cómo tienes el premio Nobel, no me lo explico…

-Uyyy… no vayas por ahí, que todavía te quedas sin avión. Tu yate está averiado, y punto, es más, la fiesta se suspende.

 Tú lo que quieres es acabar conmigo, eres una caca de escritora, así te lo digo.

-Anda, vete un rato por ahí, que tengo que escribir la segunda parte.

Se pone las gafas, y coge unas hojas para continuar escribiendo.

-Vale, vale, tú sabrás, pero conmigo no cuentes para más…

 

 

El Unamuno de Rubén Díez

-¡Se acabó! – exclamó el joven.

-¿Cómo dices? – Preguntó Rubén.

– Lo que ha oído, don Rubén. Ya no trabajo más en esa obra. No quiero ser el pobre sin amor, sin familia, que no va tener un final feliz ;  que va vestido harapos y que pasa frío y hambre…

¡He dicho no!

Me quedé mirando por la ventana con cara de sorpresa. mi obra se había parado. El protagonista no quería seguir.

-Tú no entiendes nada. Tú no puedes decidir, estás bajo las órdenes de mi bolígrafo. Solo eres un personaje de ficción que yo me he inventado.

-¡Bueno! – exclamó, entonces yo me pregunto: ¿por qué el relato? ¿por qué no cambia el final? ¿qué le cuesta hacerme un joven feliz?

– ¡Imposible! – le contesté.

Tú no comprendes a un escritor. Cuando la novela está construida en nuestra cabeza nada ni nadie puede cambiarla. Un silencio llenó la habitación, un silencio que duró horas, un silencio que sigue ahí, porque en ese momento, mi bolígrafo se negó a plasmar mis palabras, y mi novela se quedó sin final.

Todavía me pregunto: ¿fue él quien decidió?

Y ¿por qué?

…Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

-Y ¿por qué se tiene que acabar? Claro como eres la autora decides, si te importara lo que tus personajes puedan pensar, no  hay derecho me parece muy mal que, claro, como tienes un poco de imaginación para crear historias, decidas tú todo pero no esto no es así.

-A ver, a ver, como tú has dicho, yo soy la creadora de esta historia, así que yo decido como transcurre, cuándo y cómo acaba, tú no eres nada más que uno de los complementos del relato así que a callar.

-Esto de la literatura cada vez se parece más a una dictadura, los autores nos manejáis como os da la gana sin importaros nada lo que nosotros podamos pensar.

-Mira, a que por llevarme la contraria te elimino de la historia.

-No puedes, lista, que eres una lista, sin mí tu relato no tendría sentido, yo soy la clave, y como soy la clave pues tengo unas reclamaciones.

-Anda, cállate, que no sé que hago hablando contigo si solo eres un producto de mi brillante mente.

-Oye pero déjame quejarme tranquilo.

-Que no.

-Que sí, mis quejas son: quiero un sueldo, que esto de trabajar por gusto no me gusta y lo segundo déjame elegir que quiero hacer porque, claro, he tenido que salvar a la chica, pero ¿y si no quiero? ¿y si quiero morir yo solo con mis gatos? ¿qué? ¿no puedo o qué?

-Pues no, las cosas son como yo digo y punto.

-Pero…

-¡Cállate!

Y ahora sí que sí, colorín colorado esta historia ( aunque no a gusto de todos) se ha acabado.

Imitando a Unamuno

Un día caluroso de verano, Lucas quería despejarse porque la novia le había dejado por el más guaperas de todo el pueblo. Decidió ir la playa más próxima y darse un baño, de pronto un salvareo le picó y al ponerse en pie, además de torció el tobillo.

  • Lucas: ¡Pero cómo el día antes de la competición me va a pasar a mí esto! Encima tengo que ganar esa competición en New York, ¿ pero si soy el personaje principal, cómo me va a dejar mi novia por un chulo prepotente?
  • Autor: Es para darle un poco de vida a la novela y encima es decisión mía y hago lo que mejor pienso.
  • Lucas: ¿Y me recuperaré para mañana?
  • Autor: No,si no te pondría el papel fácil, para eso eres el protagonista para lo bueno y lo malo.
  • Lucas: ¿Cómo todo lo bueno? ¿Si me ha dejado mi novia por el chulo de playa?
  • Autor: Todo a su tiempo…

Lucas tuvo que estar tres días en el médico y no puedo asistir a la competición de surf más importante de su vida, pero pasó una cosa buena. Finalmente, la ex Martina se presentó en la habitación con una ramo de flores y pidiéndole con una anillo en la manos que si se quería casar con él, él no se lo pensó 2 veces y dijo que sí, porque a pesar de todo era el amor de su vida.

 

 

El tractor nuevo de Lucas

El 21 de Febrero era el cumple de un niño que hacía 18 años y le regalaron un tractor amarillo los padres, él no se lo esperaba. Ese día, por la mañana, le despertaron cantándole y con pasteles, él muy contento bajo al garaje y vio su nuevo tractor y se quedó con la boca abierta. Por la tarde con el buen día que hacía Lucas fue  a su finca a probarle y a presumir por el pueblo. Su amor platónico que era la chica más guapa e inteligente que había visto se llamaba María, a Lucas le encantaba, cuando María vio a Lucas con el tractor nuevo ella se avergonzaba, no le gustaba nada, y Lucas, todo chulo, ¿quieres subirte María? Ella dijo que no, que era el tractor más feo del mundo y que le daba miedo, pocas horas después Lucas se estrelló contra el muro de una urbanización.

(Lucas al autor) – Pero ¡cómo la chica que más me gusta me va a decir a mí que no! Si soy un chico normalito tirando para guapo. Mi amor platónico  no puede avergonzarse del protagonista, ¿porque sea gordito y tenga un tractor antiguo?, el protagonista tiene que ser el típico guaperas, chulo y bromista y con dinero sino a María no le gustaré, porque a mí, ¿por qué me ha hecho usted esto? Y encima el tractor era nuevo, no me puede romper en el mismo día…

Unamuno

Osasuna-Betis, partido de 1ª División, ambos equipos necesitan al menos un punto cada uno para mantenerse en la categoría, Teixeira Vitienes, colegiado del encuentro, decide que la acción del Osasuna constituye una infracción y concede penalti a favor del Betis, es el último minuto y van perdiendo 1-0, las esperanzas de los andaluces están puestas en e delantero español Rubén Castro, este dispara y la manda por encima del travesaño.

Rubén: Un momento, un momento. ¿Cómo que la tiro alta?

Autor: Claro, yo quiero hacer una historia donde el Betis acabe perjudicado y no hay mayor decepción que esta.

Rubén: Y dígame usted, ¿qué pensarán de mí en el club?  Y sobre todo, ¡la afición!

Autor: Eso es algo que a mí no me importa, ¡solo trato de divertir a los lectores!

Rubén:¿Tiene usted que hacerlo a mi costa?

Autor: Lo haré porque simplemente eres un personaje.

Rubén: No me parece justo que haga esto conmigo ¡no le hice nada malo!

Autor: A partir de que los lectores lean esto, a ellos si les habrás hecho algo malo, el Betis habrá descendido por tu culpa.

El Betis decidió vender a Rubén Castro al Racing de Santander, donde con 38 años acabó su carrera futbolista, en Regional Preferente, y así es como un jugador que prometía ser uno de los mejores delanteros de España, simplemente se quedó en eso, en una promesa, todo por fallar un penalti.

La niña terrorífica

Érase una vez, una niña llamaba Paula, iba paseando por la ciudad y comprando cosas.

– La niña: ¿Yo? ¿Paula? y encima seré fea…¿Y pequeña?¿Niña? Vaya autor me he ido a echar.

– Autor: Bueno, podré seguir…

-La niña: Sí, sí. Sigue pero no me gusta tu historia tan bonita, todo tan precioso lleno de flores. NO. Quiero causar miedo.

-Autor: Bueno, cambiemos un poco el personaje. Volvamos a empezar si esta niña me deja.

Érase una vez, una chica que se llamaba Rufina. Iba paseando por unas calles oscuras, que no había nadie y de repente pasaron unos chicos de unos 16, 17 años que eran guapos.

– La chica: ¿Guapos? ¿estás seguro? Si eran un horror de chicos, no sabes de este tema… Bueno, si  continua que me quiero reír de mi propia historia.

Cuando cruzaron, apareció esta chica como si fuera una muerta viviente y ellos se asustaron porque la vieron en la oscuridad y solo veían sombra. La chica era tan mala que les siguió y como sabía que daba miedo, intentó meterles mas miedo, hasta que llegaron a un sitio con luz y se dieron cuenta de que la chica en realidad les estaba vacilando.

Al empezar a hablar la chica con ellos, ella se dio cuenta que uno de los chicos no era tan feo como ella decía y pues se empezó a enamorar. Quedaban todos los días los cuatro para verse y entre ella y el chico empezó a haber un cariño especial.

-La chica: ¿Yo enamorada? Bueno, puede que un poco, es que es tan guapo, tan majo. Lo es todo. Venga, sigue que me está empezando a gustar.

Un día quedaron en la estación de trenes y cuando el iba a cruzar la vía, vino un tren y se le llevó.

-La chica: ¿Le has matado? ¿Cómo haces eso?

-Autor: Necesitaba acabar la historia y como siempre lo bonito acaba mal no ibas a ser tú especial.

Y colorín colorado, esta minihistoria se ha terminado.

La lotería

Juan estaba esperando a que diesen el número ganador de la lotería, ya que siempre tiene grandes esperanzas de que le toque, aunque nunca se ha dado el caso. Por fin comenzó el sorteo, y dieron el gordo, Juan se levantó exaltado del sofá, gritando que el premio era suyo, que por fin las cosas eran como él se merecía. Bajo emocionado a cobrar el premio, pero cuando la mujer que estaba allí cogió su número, tuvo que pasar el mal trago de comunicarle que se había confundido y que ese no era el premio gordo, ya que había un número diferente, por lo que Juan, otra vez más, volvió a quedarse sin ganar un euro con la lotería.
-A ver, un momento, estoy harto de que siempre me dejes mal, deja de ilusionarme para nada, esta vez el premio lo tengo que ganar como sea.
-No, simplemente no tienes suerte, pero no te creas un desgraciado, la mayoría de las personas están en tu situación, y hazme caso que hay cosas peores.
-Me da igual, tú lo haces para fastidiarme, así que como no me hagas ganar el premio esta vez, comenzaré a fastidiarte yo a ti, ya no volverás a decidir por mí.
-No me das ningún miedo, tengo control absoluto sobre ti y sobre todo lo que hagas, así que calla que ahora tenemos que seguir con la historia, que toca cuando comienzas a superar la confusión.

Las hazañas de Rodrigo

Y entonces, en aquel accidente Rodrigo perdió una pierna.

-Vamos a ver, yo creo que esto ya es demasiado. No sé, creía que ya con lo de dejarme tuerto el día de mi cumpleaños, perder la competición más importante de mi vida y que mi novia me dejara era suficiente. Había pensado que ya con eso no tendría que sufrir más, ¿no? Estoy un poco exhausto.

-Rodrigo, que estoy contando una historia de superación, la vida te pone barreras y tú las vas saltando todas, en eso habíamos quedado. Y, bueno, aunque no te parezca bien, yo escribo, yo decido, ¿entendido?

-¡No! Estoy cansado, solo quiero irme a mi casa y descansar, que bastantes batallitas he tenido ya, que solo tengo 25 años, ¿te acuerdas? A este paso en un capítulo me matas.

-Te repito que es una historia de superación, eso quiere decir que tendrás un final feliz así que tranquilo, que matarte tampoco te mataré.

-¡Estoy harto! En el siguiente libro te buscas otro personaje, que yo me voy a coger la baja.

-¿Qué baja ni qué baja? Me estás cansando a mí, tú cállate y haz lo que te digo, que para eso estás aquí.

El Unamuno de Rebeca

Tomás intentó besar a Rocío, pero ella antes de que él la llegara a tocar le dio un tortazo.

-Disculpa, ¿por qué voy a darle un tortazo si le quiero?-dijo Rocío.

-Porque es mi historia y la cuento como yo quiero, además eres producto de mi imaginación, y escribo lo que quiero.

-Pero ¿cómo voy a ser producto de tu imaginación si estoy hablando contigo?

Al oír esas palabras, ella se quedó sin habla, como si las palabras que Rocio la había dicho, la hubieran clavado un cuchillo en el estómago. Pero al fin recobró el aliento y dijo así:

-No sé porque te estoy haciendo caso, al fin y al cabo puedo borrarte y hacer una Rocío nueva.

-¿No creerás en serio que te podrás librar de mí tan fácilmente?

-Pues la verdad es que sí que lo creo.

A %d blogueros les gusta esto: