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Cenizas

Doscientos y pico huesos, y ninguno logra aguantar

el peso del mundo a mis espaldas.

Mundo que quema, que hiela.

 

Un alma que a veces huracán, a veces suspiro,

revuelve el polvo del mundo que yo habité, que yo fui.

Mundo que ahoga, que envuelve.

 

Unos ojos que abiertos no son capaces de ver,

pero que cerrados son puertas a un mundo roto.

Mundo que apuñala, que mata.

 

Una mente ciega que me guía por el precipicio

sin saber dónde pisa, baila al borde del abismo

de un mundo que es sombra, que es soledad.

 

¿Por qué si hay sentimientos que crean incendios,

solo me quedé con las cenizas?

La búsqueda

Buscando refugio en la soledad,

esperando una llamada oficial,

una llamada que resuelva sus dudas.

 

Toda su vida ha sido una espera,

espera en los pasillos de los juzgados,

en los cementerios…

 

Una vida buscando a su difunto esposo,

¿dónde se encontrará?, ¿en qué lugar?,

quizás algún día pueda encontrarle.

 

Y mientras tanto sigue buscando, sigue buscando…

La luz en la oscuridad.

Ni la tristeza del corazón,

ni la angustia agazapada,

ni la desgracia obsoleta,

pueden arreglar el mundo.

 

Nunca te rindas sin razón,

que en cualquier instante está

la sonrisa de la vida,

que te avisa sin avisar.

 

Evita el sufrimiento,

que a pesar de la guerra,

la pobreza y la muerte,

todos estamos unidos.

 

Disfruta el buen momento,

sal a la calle y grita,

grita hasta que tu voz cante,

cante como los pájaros.

 

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