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UN PASEO POR LA PLAYA

Un día normal y corriente, a las ocho y veinte de la mañana, yendo al instituto, me encontré a una anciana con unas cuantas bolsas, y un chico pasó al lado suyo, la anciana dijo educadamente:

-Perdón por molestarle, ¿podría ayudarme con las bolsas? Mi casa está justo allí.

-Tú flipas, tengo prisa, tía, así que paso-le contestó el chico.

Me pareció muy maleducado, ayudé a la chica embarazada con el carrito de bebé y seguí mi camino hacia las clases de saxofón. Cuando llegué a casa de amigo, su madre me preguntó qué quería cenar, porque me iba a quedar a comer allí todo el día. Después de desayunar con mi abuela, fui a dar un paseo por el monte para después ir al trabajo de mi padre y pedirle dinero para comprarme una chuches.

Por fin estaba con mi amigo, y fuimos a comprar unos skates para ir a jugar al jardín. Cuando llegamos a casa comemos y después fuimos al instituto. Teníamos asignaturas aburridas, y no estábamos juntos porque el jugaba al fútbol y yo al baloncesto.  En el recreo fuimos con más amigos y me lo pasé muy bien.

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